Está determinado que la industria nacional será una actividad que “pasará a la historia”, como consecuencia de acuerdos entre el gobierno macrista y el FMI, una de cuyas exigencias es el aumento de las importaciones para continuar enviando las remesas de divisas que sostienen el modelo. Industrias madereras misioneras sin horizontes. Por Silvia Torres

 

 

 

Gran preocupación cunde en la actividad industrial maderera en Misiones, en virtud de la apertura indiscriminada de las importaciones que la afecta y determina, en una primera instancia, la reducción horaria pero que, de no conseguirse que el gobierno nacional tome las medidas que regulen el ingreso indiscriminado de productos madereros, el destino es la paralización total con su secuela de desocupación y pobreza, para toda la región.

El debate sobre la necesidad o no del desarrollo industrial de un país se centra en quiénes se benefician y quiénes se perjudican, que tiene lugar cíclicamente en la Argentina, con amplio predominio de gobiernos entregados a los intereses imperiales, más que a los nacionales y populares. 1) Una oligarquía agropexportadora, asociada a oligopolios de servicios y mediáticos, que consideran que el desarrollo industrial en el país es una quimera y que solo debiera aprovechar sus condiciones naturales de productor vacuno y de granos, propios de la pampa húmeda y, 2) Quienes sostienen que cualquier país tiene condiciones para industrializarse (el Paraguay en el Siglo XIX, o el Brasil en el XX, por ejemplo), para lo cual necesita mucho apoyo del Estado y una decisión política férrea, en la etapa de industrialización naciente. ¿Cuántos años le llevó industrializarse a Italia, a Japón, a China, solo por mencionar a países paradigmáticos?

El apoyo estatal, en los países mencionados y que también se tuvieron en algunos períodos de la Argentina, debe expresarse en tres medidas económicas claves: 1) Administración del comercio; 2) Administración del tipo de cambio y 3) Administración del ingreso de capitales que incluyen trabas a la especulación financiera. Por supuesto que, además de estos factores, el Estado debe promover el desarrollo industrial facilitando el financiamiento de la actividad y el desarrollo científico tecnológico, que debe actuar como punta de lanza para la permanente actualización y renovación tecnológica.

El gobierno de Cambiemos está haciendo exactamente lo contrario, por ello, la caída de la actividad industrial es constante y, en el caso particular de Misiones, la maderera corre el camino del colapso total. Algunas de las fábricas del Alto Paraná, (Queiroz, Henter), que aprovecharon las circunstancias favorables de la “década ganada”, -cuando el demonizado secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, convocó a los industriales para conocer cuánto de las necesidades internas podían ser cubiertas con la producción nacional y solo autorizar la importación del faltante-, hicieron millonarias inversiones para adquirir tecnología de punta y lograr altos niveles de producción, precisamente para cumplir con la demanda interna, fuertemente incentivada por la obra pública y privada que, ahora, están siendo jaqueadas por las importaciones decididas por el gobierno nacional y el incumplimiento de los compromisos asumidos por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en oportunidad de su visita a Puerto Iguazú, cuando mantuvo reuniones con los industriales madereros de Misiones.

El compromiso consistía en dictaminar la obligatoriedad del uso de productos nacionales en la obra pública y en la inclusión de cupos de viviendas de madera en los programas nacionales. Sin embargo, los empresarios se desayunaron con que el macrismo concretó una operación para la compra de 15 mil viviendas de madera a los chinos y la instalación de una fábrica itinerante, con primera sede en la provincia de Córdoba. La compra incluye el pago de salarios a técnicos y a obreros del país asiático, que se ocuparán del armado y la instalación de las mismas.

¿Por qué ocurren estas cosas que, a ojos vista, son antipopulares, que agreden a la industria nacional ya instalada con poca o gran capacidad de producción y que lesionan los puestos de trabajo existentes y las posibilidades de su desarrollo? La respuesta es simple: Son requisitos del Fondo Monetario Internacional para continuar remitiendo las divisas que se necesitan para sostener el modelo neoliberal, que tiene como eje la fuga de divisas y la timba financiera. Es la política que trajo bajo el brazo el actual ministro de economía, Nicolás Dujovne, quien, gracias a sus aceitados contactos en el FMI pudo acceder al cargo, para garantizar el endeudamiento argentino con el organismo de la timba internacional y garantizar el cumplimiento, por parte de la Argentina, de todos los requisitos.

La película ya fue vista por los argentinos y es altamente improbable que el final de la misma tenga algún cambio. Claro, es inevitable volver a vivirla, como será irremediable padecer las mismas consecuencias de hace unos pocos años, cuando el nuevo siglo recién alumbraba. Por eso, es inútil que los empresarios madereros misioneros insistan en recorrer los pasillos en procura de Frigerio. En Cambiemos, cambiar de idea a cada paso es moneda corriente.