Entre la vorágine de dimes y diretes que manipulan los medios hegemónicos porteños y que tienen impacto en la opinión pública de sectores medios y altos urbanos, el gobierno de Misiones despliega una campaña sustentada en los años de gestión y de logros alcanzados. Por Silvia Torres

 

 

Nadie puede negar los progresos evidentes de la provincia de Misiones, que logró una importante transformación en los últimos años, aunque no hayan sido suficientes para paliar todos los déficits acumulados, en virtud de la histórica desidia con que el gobierno central distribuyó la riqueza, que tuvo su correlato en los gobiernos locales. Puede decirse que, desde el primer período de gestión de gobierno de la Renovación, a partir del 2003, alcanzó significativo desarrollo la infraestructura vial, urbana, productiva y en sectores tradicionalmente olvidados, como salud, educación y cultura.

La gestión desplegada en todas las ciudades, pueblos y parajes misioneros tiene la impronta de la aplicación de una política fiscal eficiente y una acción gubernamental tendiente a la solución de los problemas que los ciudadanos, cotidianamente, debían enfrentar y padecer.

Tan es así, que la provincia es una de las pocas que no debe afrontar endeudamiento para cubrir sus gastos corrientes ni para inversiones en materia de obra pública, a pesar de la sangría de sus recursos que implican las asimetrías con los países vecinos que afectan la actividad comercial, de servicios, productivo, etc., problema que no encuentra la respuesta en el gobierno central, que también limita recursos para obra pública, por lo que se deben interrumpir y/o disminuir la intensidad del desarrollo de algunas que ya estaban en marcha, como la construcción de viviendas en Itaembé Guazú, en donde se prevé que se irán finalizando y entregando con cuentagotas. Se detuvo la construcción del Gasoducto del Nea, a pesar de que se continúa haciendo publicidad con imágenes que no responden a la actualidad; se redujo a su mínima expresión la construcción de servicios cloacales, también promocionados en publicidad engañosa, por no decir, mentirosa, sólo por citar las que son archi promocionadas por los medios de comunicación.

La situación productiva tiene también sus serias dificultades en Misiones. La yerba mate está pasando por una de sus crisis históricas más severas, ante el incumplimiento de la letra y el espíritu de la ley que rige la actividad y se atrasan las remesas de dinero que deben cubrir la producción tabacalera, en millones de pesos. Esta situación crea zozobra en la economía agraria, motor del comercio y servicios en el interior de la provincia. En tanto, el turismo, va a “salvar las papas” del sector, por una temporada realmente exitosa.

Asimismo, los docentes cobran normalmente los incentivos especiales, Fonid y Aporte Nacional 2017 –aun cuando el gobierno central no giró las remesas-, y los trabajadores activos y pasivos del Estado provincial percibirán sus haberes el sábado próximo, 29 de julio, todo ello con recursos genuinos de la recaudación fiscal que hace la provincia.

Tal vez estos sean los motivos por los cuales, ante el próximo evento electoral y luego de 13 años y medio de gestión, la Renovación puede salir a convocar a los jóvenes a un masivo acto para escuchar las palabras de los candidatos, con Maurice Closs y Ricardo Welbach, presidiendo las listas de senadores y diputados nacionales, respectivamente.

En frente tienen a Cambiemos, que opta por encapsularse a recibir a funcionarios nacionales que exponen el pésimo defecto de no poder responder preguntas con un mínimo de solvencia, de allí que no sorprenda que en la proficua propaganda gubernamental y hasta en boca del Presidente, se confundan la ubicación de lugares geográficos y hasta el nombre de los mismos. En síntesis, es la compulsa entre una gestión con muchísimos logros y otra que solo puede mostrar inacción, desidia, violencia represiva, ignorancia y un profundo desinterés por resolver los problemas del trabajo, la producción, la pequeña y mediana industria, las necesidades de los sectores medios -a los que somete a la incertidumbre de perder el trabajo-, y de los más vulnerables -jubilados, discapacitados, niños y adolescentes-, a los que condena a la miseria y a la carencia de horizontes.

Los misioneros en general, y muy especialmente los ciudadanos que habitan la ciudad de Posadas, no pueden ignorar los factores que conforman la realidad y que marcan la sustancial diferencia entre el oficialismo y los candidatos que representan el modelo de exclusión y de sometimiento, que se expresan en los frentes Cambiemos, la alianza macrista-radical, y Avancemos, la versión misionera del massismo. Ningún ciudadano puede hacerse el distraído ni caer en la trampa que, desde los medios hegemónicos, se tiende para tapar el sol con la mano, de tal manera que, de nuevo, la ciudadanía crea en espejitos de colores y no perciba las dramáticas diferencias que se ponen en juego, en las próximas elecciones.