El dólar sube y baja y nadie debiera preocuparse, fueron más o menos las palabras de Macri, al explicar la situación que se plantea por la suba de la divisa y su impacto en los precios de los alimentos. Sube el dólar y bajan el consumo y las ventas. Por Silvia Torres

 

Es comprensible que al presidente Mauricio Macri no le preocupe la suba del dólar. Es más, se diría que debe sentir todo lo contrario, atento a que sus negocios –producción-exportación de granos, importación de automóviles, dólares en empresas off shore, pasajes aéreos, etc. etc.-, se favorecen con la suba de la divisa. Claro que no todos los argentinos, ni siquiera la mayoría de ellos, está en una situación parecida al de su multimillonario presidente y, si bien no pueden adquirir un mísero dólar aunque más no sea como artículo exótico, padecen estas movidas por el impacto que tienen en los precios de los productos de consumo masivo, íntimamente vinculados al fenómeno en virtud de que se eliminaron los cupos para el consumo interno y todo se puede exportar y todo se encareció por los insumos para cría y engorde: carne vacuna, de cerdo y pollos; harinas y aceites, en tanto que las frutas y verduras se encarecen por los precios de las semillas y otros, sumado a la voracidad de mayoristas, intermediarios y los dueños de las góndolas.

Sin embargo, estas vicisitudes de los argentinos parecieran ser desconocidos por el mandatario, de allí que no deja de asombrar su prédica: No preocuparse. En tanto los precios aumentan diariamente, los despidos de trabajadores están a la orden del día, los salarios están golpeados por la inflación y los tarifazos, los medicamentos registran aumentos de hasta 300 % en lo que va de la gestión de la alianza macrista-radical-massista y las bajas en ventas/consumo alcanzan su realidad más patética en la leche, el pan y la carne, productos básicos de la alimentación de los argentinos, con descensos del 10, 40 y 26 %, respectivamente.

Por lo tanto, se torna una nueva manipulación mentirosa, la publicidad electoral que despliega Cambiemos sobre el inasible Plan Belgrano –con inexactitudes geográficas, en cifras de obras y beneficiarios, con imágenes pertenecientes a la acción del gobierno K, etc.-, así como también sobre otros “logros”, como pagar juicios a jubilados cuando, en la realidad, la Anses no deja de apelar todas las sentencias en favor de los mismos o una hipotética recuperación de créditos hipotecarios que, en honor de la verdad, solo son accesibles para ciudadanos con altos ingresos, cada vez menos numerosos en la Argentina macrista.

Lo cierto es que el dólar, en su disparada de 15,50 a 17,75 en el lapso de quince días, provocó la reaparición del dólar blue, engendro que se machacaba como producto de los “errores K” y que desaparecería mágicamente con la liberación del sacrosanto mercado. En esa categoría, la divisa se vende hoy a 18,60 pesos por dólar.

La dirigencia comercial e industrial de Misiones y de Posadas, en especial, quieren exigir la reglamentación del Art. 10 de la Ley pymes –artículo que fuera propuesto por un integrante de Cambiemos, el diputado radical Pastori, que va por su reelección y es un operador archi comprometido con las políticas del presidente Macri-, que fue aprobada por el Congreso nacional a mediados del año pasado, pero que no fue reglamentada por el Poder Ejecutivo. ¿Traerá soluciones para los ingentes problemas de la provincia o se limitará el presidente a hacer sus clásicas declaraciones vacías y/o improcedentes y/o intrascendentes y/o ignorantes y/o inconducentes?

Mientras tanto, uno tras otro desaparecen derechos, además del elemental a la alimentación, a la educación, a la salud de los sectores populares y las familias argentinas ven que pende sobre su vida cotidiana el flagelo de la desocupación, con su secuela de hambre y miseria. Y, en paralelo, la alianza gubernamental reforma el impuesto a Bienes Personales disminuyendo la alícuota de 1,25 a 0,5 %, para este año y de 0,25 para 2018, con lo cual, el Estado deja de recaudar 16 mil millones de pesos anuales lo que, sumado a la pavorosa disminución por la eliminación de retenciones a las exportaciones de carne y granos, disparó el endeudamiento en dólares que embarga el presente y el futuro de los argentinos.

Esta es la realidad cotidiana que viven los mayoritarios sectores populares, en tanto deben escuchar la retahíla de funcionarios que asumen como real el duro presente, pero, explican, que el premio al esfuerzo es “a largo plazo”, es “la luz al final del túnel”, pero, primero, hay que sufrir, hay que destruir todo, hay que desocupar, empobrecer, hambrear, ¡para llegar a la verdad, a la felicidad, a la “revolución de la alegría”!