El impresionante endeudamiento externo que el gobierno nacional impone como instrumento de su política económica, tiene como tónica destacada, además de la dimensión inédita en la historia argentina, la fuga de activos externos casi por el mismo monto. Por Silvia Torres

 

Si bien es extraordinario el nivel de endeudamiento externo que ejecuta el gobierno nacional, desde el mismo momento de su entronización –que supera todos los récords de la historia argentina-, no es menor el exorbitante flujo de salida de activos externos que, solo en el primer semestre de 2017, alcanzó la friolera de 7.677 millones de dólares, lo cual significa un incremento de 28 % respecto del mismo semestre del año pasado y de152 % más que el mismo semestre de 2015.

Ello es producto de la apertura del mercado cambiario, aplicado desde diciembre del 2015, y para nada consecuencia de la mentada “pesada herencia”, cuando se eliminaron todos los instrumentos que limitaban los flujos netos de salidas de divisas, que disparó esta fuga en comparación con el período anterior, cuando se aplicaba una férrea política de control de ingresos y egresos de activos externos. De allí el crecimiento dramático de los niveles de fuga que, entre enero y noviembre de 2015 no superaron los 1.000 millones de dólares, en tanto que a partir de esa fecha hasta la actualidad, coincidente con el gobierno de Mauricio Macri, los mismos se duplicaron para alcanzar 2.000 millones de verdes.

Para colmo, en el semestre que culminó recientemente, la fuga de capitales se aceleró, conforme lo indicado en el primer párrafo, alimentado por un promedio de salidas mensuales de 1.280 millones de dólares, contra 999 millones del mismo período de 2016 y con una diferencia abismal con el primer semestre del 2015, que fue de 508 millones de dólares.

En junio/2016, conforme el Informe que publica el BCRA sobre el mercado cambiario, se da cuenta que las compras netas para formación de activos externos fue de 1.020 millones de dólares, conformados por 713 millones que fueron las adquisiciones netas de billetes y 310 millones, como transferencias de divisas sin destino específico. Los billetes fueron adquiridos por unos 780 mil clientes, cuya composición, conforme se desagregan las compras mensuales, resulta que 44 % fueron clientes que compraron hasta 10 mil dólares mensuales; 18 %, compraron entre 10 mil y 50 mil dólares; 20 %, entre 50 mil y 500 mil dólares y el restante 18% supera los 500 mil dólares.

En cuanto a las ventas, es evidente una mayor concentración por parte de los grandes operadores. Así, el 45 % de ellas estuvieron en manos de clientes que vendieron más de 5 millones de dólares mensuales; 5 % entre 2 y 5 millones de dólares; 8 % entre 2 millones y 500 mil dólares; 15 % entre 50 mil y 500 mil; 11 % entre 10 mil y 50 mil y 15 % hasta 10 mil dólares.

El otro dato saliente es el que indica que las transferencias brutas al exterior fueron hechas por unos 1.650 clientes de los estratos más ricos, que concretaron el 85 % de las compras mensuales superiores a 2 millones de dólares.

Estos datos ponen en evidencia que quienes juegan este partido son los integrantes de las ligas superiores y que, además, si se suman los rubros a) formación de activos externos y b) remisión de utilidades y dividendos, durante el primer semestre de 2017, la fuga de capitales suma 8.640 millones de dólares, monto equivalente al total registrado por estos mismos conceptos para todo el año 2015. Y si se los compara con el mismo período de 2016, creció 15 % (era de 7.448 millones de dólares) y casi triplica el monto del primer semestre de 2015 (más precisamente 174 % más), que alcanzaba 3.153 millones de dólares.

En el año y medio de gestión de la alianza macrista-radical-massista el total de lo fugado en concepto de activos externos y utilidades y dividendos alcanza la espectacular cifra de 23.778 millones de dólares, lo que representa la mitad del total de las reservas internacionales del BCRA, que alcanzaba 47.995 millones de dólares, al 30 de junio pasado.

El dato que hay que resaltar es que esta gigantesca oferta de divisas es financiada mediante un proceso indiscriminado e incesante de endeudamiento externo y las altas tasas de interés, que permiten desarrollar la bicicleta financiera y la imprescindible fuga de divisas, que es propio de un modelo de acumulación que tiene su base en la valoración financiera.

Millones de dólares para pocos que se fugan como en un agujero negro, que genera una fabulosa deuda que recaerá indefectiblemente sobre las espaldas de todo el pueblo, incluidas varias generaciones futuras.