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Domingo, octubre 22, 2017
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Masiva movilización de la CGT, las CTA y los movimientos sociales a favor del empleo y contra la flexibilización

Juan Carlos Schmid, único orador del acto que cerró la marcha, criticó la política económica de Mauricio Macri y le reclamó al Gobierno cambiar “la desigualdad y la injusticia”. A fines de septiembre la CGT evaluará la convocatoria a un paro general.

Y marcha de la CGT se hizo. Contó con un solo orador, el triunviro Juan Carlos Schmid, que integra el moyanismo, el sector que motorizó con mayor ahínco la movilización, y anunció la convocatoria a un Comité Central Confederal (CCC) para el 25 de septiembre donde se evaluará la posible convocatoria a un paro general. Schmid buscó despegar el multitudinario acto de cualquier opción electoral que ofrezca el peronismo, exigió la aparición con vida de Santiago Maldonado y, a modo de crítica al Gobierno,  aseguró que “el trabajo es un derecho, el desempleo, la precarización y la caída de los salarios explica el fracaso del modelo económico”.

Fue un discurso corto, de apenas 13 minutos. Lo hizo desde un atril nuevo mientras unos metros más atrás lo acompañaba un grupo de dirigentes sociales que respaldaron la convocatoria. La representación del Consejo Directivo de la CGT estuvo más que disminuida. No llegó ni a la mitad. Por caso, el triunviro Héctor Daer siguió las alternativas del encuentro desde la columna de su sindicato de la Sanidad. Para los participantes del palco no era una novedad porque ya lo había anticipado al no estar de acuerdo con la movilización. Algo similar ocurrió con la conducción de la UOM, cuyos integrantes se mantuvieron al frente de una columna que se estacionó en Diagonal Sur, encabezada por Antonio Caló, Francisco “Barba” Gutiérrez y el diputado nacional del FPV y metalúrgico Abel Furlan. En tanto, Gerardo Martínez, de la Lucra, tampoco llegó al escenario. Desde el gremio informaron que lo sorprendió el comienzo del discurso mientras estaba con su

columna. 

En rigor el acto se adelantó casi dos horas. Una batahola entre regionales de Camioneros (Chubut vs. Santa Cruz) preocupó a los organizadores que decidieron que Schmid hablara mucho antes de lo programado por temor a que se generalizara el desmadre. La disputa no fue menor: las partes en pugna no dudaron en hacerse de las cruces que representan en la Plaza de Mayo el cementerio de los caídos de Malvinas para usarlas como proyectiles. Esto provocó más de un cuestionamiento a Pablo Moyano que se sintetizaba en que “quiere conducir la CGT y no puede controlar a los suyos”.

El discurso de Schmid tuvo como primer destino la cuestión internacional. Se solidarizó con el pueblo de Barcelona por el ataque terrorista del último jueves y luego repudió la amenaza de los Estados Unidos sobre Venezuela, al sostener que la central obrera “rechaza cualquier intervención militar en nuestra América Latina”. Inmediatamente reclamó la aparición de Santiago Maldonado y remarcó que “la ministra de Seguridad (Patricia Bullrich), tan ejecutiva en desalojar obreros de las fábricas, tiene que actuar con la misma celeridad porque nosotros no queremos que haya otro Julio López”.

Luego el triunviro sumergió su discurso en la temporada electoral que vive el país: “Recientemente hubo elecciones, pero este sector representa la creación de riqueza en este país y no nos alcanza solamente con votar. No venimos a levantar la bandera de ningún candidato, ni venimos detrás de ninguna conspiración, venimos con una demanda: trabajo digno y salario justo”, bramó.

Dirigiéndose ya al gobierno nacional, el titular de Dragado y Balizamiento repudió después la tesis del macrismo que señala al sindicalismo como el elemento que estorba la modernización. “Rechazo cualquier acusación que diga que los trabajadores atrasan al país o son un freno para las inversiones”, dijo, y advirtió que “nosotros queremos un cambio, queremos que se cambie la desigualdad, la injusticia y cambiar inversiones por las importaciones. Venimos a buscar las respuestas a esta plaza porque la respuesta es política y va a ser la política la que va a sacar al país de la crisis”. Por las dudas, agregó que “¡el trabajo no es la explotación de unos vivos sobre los otros! Si no siempre va a haber conflictos en la calle de este país”.

Una vez finalizado el discurso, los que estaban en el palco entonaron la marcha peronista. Allí estuvieron, el triunviro Carlos Acuña, Andrés Rodríguez (estatales), Julio Piumato (judiciales), Víctor Santa María (encargados de edificios), Omar Plaini (canillitas), Sergio Romero (docentes privados) y el diputado y ex jefe del gremio de Peajes Facundo Moyano, Abel Frutos (panaderos), Rodolfo Daer (alimentación), Juan Pablo Brey (aeronavegantes) y Luis Cáceres (ladrilleros), entre otros. También subieron al palco Esteban Castro, de CTEP; Juan Carlos Alderete, de la CCC, Daniel Menéndez; de Barrios de Pie y el legislador porteño Gustavo Vera.

Lejos del palco, pero con una nutrida columna, se mostró la Corriente Federal de los Trabajadores. La encabezó el bancario Sergio Palazzo junto a Walter Correa (Curtidores) y Héctor Amichetti, entre otros dirigentes del sector. Junto a ellos marcharon Jorge Taiana y los diputados del FpV, Héctor Recalde y Axel Kicillof. Otra de las columnas importantes fue la de los partidos que integran el Frente de Izquierda de los Trabajadores, con Nicolás del Caño y Myriam Bregman a la cabeza.

Los que no llegaron a la plaza y mucho menos al palco fueron dos integrantes del mundo aliado al moyanismo y cuyas organizaciones son estratégicas a la hora de realizar un paro general: Omar Maturano, de los ferroviarios de La Fraternidad; y Roberto Fernández, de los colectiveros de UTA. El otro sector que no participó fue el MASA, que reúne a una treintena de sindicatos que se referencian en Omar Viviani (taxistas) y Sergio Sassia (Unión Ferroviaria). Si bien el MASA pugna por un proyecto unificador de la CGT, su principal problema está en que sea el moyanismo el que pretenda encabezar la mentada unificación.

Las dos CTA también marcharon, con Hugo Yasky y Pablo Micheli al frente. Ninguno de los dos subió al palco. En principio, porque era una marcha organizada por la CGT, pero también por las inquinas que permanecen entre ambos dirigentes con algunos miembros de la CGT.

En el momento del anuncio de la convocatoria al Confederal, que incluirá el desarrollo de una agenda social y la posibilidad de convocar a un paro nacional, Schmid recibió el mayor aplauso que le dispensó la multitud. El Gobierno rechazó de plano una posible huelga. Por caso, el presidente Mauricio Macri dijo que la movilización fue “una pérdida de tiempo que no nos lleva a nada”. En tanto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, afirmó que “el paro no resuelve los problemas”. Lo hizo mientras almorzaba con los dirigentes de las 62 Organizaciones. Ramón Ayala, titular de las 62, aseguró que su organización continúa “acompañando” al Gobierno y que “el triunvirato de la CGT ha fracasado”.

Schmid le reclamó al Gobierno la aparición de Santiago Maldonado.
(Imagen: Leandro Teysseire)
Página/12