¿Cuánto y para qué se esfuman millones de dólares cotidianamente del país? ¿En qué consiste el pavoroso despilfarro macrista que vino a reemplazar el tan mentado “despilfarro K”? Por Silvia Torres

 

Las cifras del despilfarro M que se expresan en una abultada deuda externa y en deuda interna, cuya cifra cuesta leer y mucho más retener en alguna de nuestras neuronas, ya tiene el carácter de una gigantesca tragedia, que no solo pone los pelos de punta a comunicadores comprometidos con el presente y con el destino nacional, sino que es noticia casi semanal en los medios de prensa más importantes del mundo occidental, los que todavía cuentan con el respeto y la credibilidad de sus lectores y audiencias.

El monto de la deuda externa en dólares, con altísimas tasas de interés que, paradójicamente, no son frecuentes en el negocio financiero internacional, excepto que los préstamos estén destinados a republiquetas africanas o, ¡adivinaste!, la Argentina, alcanzó 128.482 millones de dólares, un 40% más frente al primer trimestre del año pasado, según datos del Indec. En tanto que, la deuda en pesos del Banco Central a través de los bonos LeBaC –el engendro creado por Federico Sturzzenegger, el famoso procesado por el megacanje, pero no condenado porque la causa prescribió-, herramienta dizque para contener la inflación, ya llega a 1 billón, 25 mil millones de pesos. Y cuando cualquier ciudadano/a va al super, se da cuenta de que las LeBaC no sirvieron para contener la inflación y el alza de los precios, sino que cumplieron otro fin: El mismo que la deuda externa, o sea alimentar la timba financiera y su consecuencia más nefasta, la fuga de capitales.

Desde hace unos meses a esta parte, varios analistas económicos de institutos universitarios y privados coinciden en que casi 40 % de la deuda en dólares alimenta la fuga de capitales del sistema financiero formal que, en lo que va del año, suma 7.820 millones de dólares, nada más que desde enero a marzo, dato que fue publicado por varios medios nacionales y, también, ¡como si hiciera falta!, lo destacó la prensa financiera y económica internacional, siempre en tono de inexplicable escándalo, porque no olvidan hacer referencia a la historia económica reciente de la Argentina, que alcanzó un estado apocalíptico en el 2000/2001 y, ahora, apenas 17 años después, va camino al mismo destino.

Mientras la timba financiera favorece con un descomunal enriquecimiento a unos pocos, entre 7/8 por ciento de la población, hunde al resto en las privaciones, el ajuste de sus gastos y en la miseria a millones y, por supuesto, compromete la vida de las futuras generaciones, ¡por años/décadas! En tanto, el declamado objetivo de la baja de la inflación no ocurre, los brotes verdes se secan antes de salir a la luz y el Presidente, en vez de inaugurar fábricas, usinas, escuelas, hospitales, universidades y mandar satélites geoestacionarios al espacio para las comunicaciones propias y vender servicios, se ocupa de inaugurar un comedor, en donde, para completar el panorama ignominioso, la comida no alcanzó para todos los hambrientos que se acercaron.

La inflación no baja de 1,5 % mensual y registra hasta 6 % de aumento en alimentos, en algunas regiones del país y el índice de la canasta básica de la CABA y de la provincia de Buenos Aires dan cuenta de que, en lo que va del año, tuvieron aumentos del 72 % y del 73 %, respectivamente.

En tanto, el pago diario de intereses por deuda, alcanza los $ 743 millones, según el BC. Al 11 de septiembre pasado, la emisión por deuda del BC fue de $ 137 mil millones y lo que resta pagar hasta fin de año son $ 83 mil millones, lo cual constituye emisión récord en toda la historia de la institución.

Según el macrismo-radicalismo, el despilfarro K comprendía, entre otros tantos rubros, el Fútbol Para Todos, que demandó 2/3 mil millones anuales. Es decir, el equivalente a cuatro días de intereses que hoy se pagan por deuda. Restituir las pensiones a los 290 mil discapacitados que aún no han sido reincorporados al sistema, sumarían 1.335 millones anuales, o sea menos de dos días de pago de intereses. El monto diario mencionado (743 millones) fue el costo de un hospital de alta complejidad, con 180 camas, construido recientemente por una empresa privada en la provincia de Buenos Aires; podrían construirse unos 16/20 edificios escolares para 300 alumnos cada uno, además de todo el equipamiento y podría cumplirse sobradamente con los mil jardines infantiles comprometidos en campaña.

Todo eso sería posible si el despilfarro M no estuviera destinado a enriquecer vorazmente los bolsillos de unos pocos y sí direccionado al crecimiento, el bienestar, el desarrollo, las satisfacción de necesidades y la concreción de los sueños del pueblo argentino.

Está prohibido soñar: El presupuesto del año próximo prevé un feroz recorte de 1.000 millones de pesos.