La Nación Argentina cotidianamente se desayuna con la consolidación de privilegios para unos y despojos para las mayorías. Por Silvia Torres

 

Es casi un caso de patología social que los habitantes de la ciudad de Posadas hayan votado mayoritariamente, en las dos últimas elecciones, balotage y PASO, por la opción política que se ocupa de estrangularla económicamente. Esto es, la alianza macrista-radical-massista que cambió rotundamente la distribución de la riqueza entre las provincias, concentrando los recursos en las centrales y, dentro de ellas, en la provincia de Buenos Aires, así como también a la población, que día a día pierde capacidad de consumo por el avance de la desocupación, el crecimiento de la inflación que se torna dramática en los precios de los alimentos y los tarifazos, que desvalorizan minuto a minuto los salarios.

Más de un 30 % de las licitaciones están localizadas en la provincia gobernada por el macrismo, Buenos Aires. El ex gobernador misionero Maurice Closs, actual diputado nacional y candidato a senador por la Renovación, dijo que “por habitante, la provincia de Buenos Aires está arriba de los 40 mil pesos porque hay una partida que ya Macri prevé de los recursos federales”, según el presupuesto vigente y que se repite en el del año próximo. Por lo tanto, según el legislador, sería natural que la demanda presentada por esa provincia ante la Corte, reclamando por el aumento del Fondo del Conurbano provenga de esos recursos y no se lesione lo que legítimamente le corresponde a las provincias. Como se recordará, el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense fue un engendro creado por el menemismo, que contó con la adhesión del gobierno puertista, cuyo ex ministro de Hacienda es el actual candidato de Cambiemos, Humberto Schiavoni, responsable de aceptar que para integrar ese fondo, se reduzca la coparticipación de Misiones.

Ésta es una de las provincias a las que el actual sistema de coparticipación es harto desfavorable, ya que nunca se dio cumplimiento con el mandato de la Constitución Nacional, en su reforma de 1994, que le permitiría a la provincia acceder a unos “2 mil millones de pesos más”, según las estimaciones de Closs, que se conseguirían reduciendo lo que corresponde a la Nación, “que de cada 100 pesos que recauda, se queda con 73”.

Esa distribución se palió en parte durante el gobierno kirchnerista, cuando fue posible un notable desarrollo en todas las actividades económicas y sociales a lo largo y a lo ancho del país vía ATN y que, sin embargo, hoy, los recursos nacionales son utilizados para pagar intereses de la gigantesca deuda externa y de las LeBaC, que alimentan la timba financiera y la dramática fuga de dólares, para crear condiciones que conducen a la explosión que ya ocurrió en el 2000/2001.

La reducción gigantesca de recursos para Misiones, que se potencia por la fuga de dinero como consecuencia de las asimetrías, provoca la necesidad de endeudamiento del IProDHa, para sostener la continuidad de la construcción de las viviendas de Itaembé Guazú, en otros lugares de la provincia y otras obras imprescindibles.

El achicamiento de la obra pública es notorio y preocupante, porque impacta en los puestos de trabajo y en toda la cadena de comercialización y servicios que ella dispara. El descenso del año anterior en todos los rubros que moviliza la obra pública no se recuperó en el corriente y, conforme las perspectivas del Presupuesto Nacional 2018, con una reducción de mil millones de pesos para tratar de contener el pavoroso déficit fiscal, torna aún menos auspicioso el panorama provincial.

Ante estas realidades, no deja de sorprender el voto de los posadeños hacia quienes son los directos responsables de los peores años vividos en la provincia, la década del ´90 y la actualidad. Es posible que desde la Renovación se hayan cometidos errores en el financiamiento de obras y servicios para sectores pudientes reacios a las políticas populares, como las millonarias partidas otorgadas a instituciones educativas confesionales que, en la mayoría de los casos, atienden a sectores sociales medios altos; o el abandono de los barrios para favorecer con servicios al centro capitalino; o la falta de un claro y contundente mensaje político de los candidatos, que se centre en los datos del despojo del que es víctima el pueblo de Misiones, para privilegiar a los ricos estados y habitantes de la Pampa húmeda, políticas a las que, quienes se ofrecen como “representantes” de los misioneros en la lista de Cambiemos, serán obedientes servidores.