Participaron de una jornada de capacitación con el psicólogo social Gastón Ieraci, a la mañana en el Parque del Conocimiento, y a la tarde en la Cámara de Representantes. Se buscó brindar herramientas para la identificación y gestión de las emociones, y para facilitar y mejorar la convivencia, tanto dentro cuanto fuera del aula. Las relaciones, el liderazgo, el trabajo en equipo, las redes sociales y los valores fueron algunos de los temas desarrollados.

 

La diputada María Inés Rebollo, autora del proyecto de ley que fue acompañado por el presidente de la Legislatura, destacó que “Carlos Rovira siempre promociona leyes que ponen a los misioneros en la vanguardia de la educación a nivel mundial”, quienes –consideró- “tienen el privilegio de tener leyes que dan respuesta a los emergentes actuales”.

Dijo que la “currícula educativa permanentemente se enriquece con temas transversales” y opinó que “necesitamos tener estos contenidos que nos ayudan a relacionarnos mejor”, refiriéndose a la educación emocional.

La legisladora explicó que en el proyecto se contemplan las bases y principios necesarios de manera transversal en todas las cátedras y todos los niveles educativos de la provincia.

Asimismo, advirtió que “se prevé la capacitación para docentes, estudiantes y familias, y con un tema central de apoyo que son las relaciones intra e interpersonales”.

La ministra de Educación, Ivonne Aquino, dijo que le pareció importante insistir en la sensibilización “porque es la garantía de éxito de las leyes”, y destacó su utilidad para que quienes participan del sistema educativo tengan herramientas teóricas y metodológicas para ir transformando sus prácticas.

Concretamente, se refirió a los modos de hacer y de sentir en la escuela, “para que se cumpla ese espíritu de la ley de transversalizar los principios de la educación emocional en todos los órdenes”.

“La clave está en acciones como esta propuesta de la Cámara de Representantes, en abrir las puertas de este lugar para juntarnos los docentes siempre a reflexionar”, expresó.

Para la funcionaria, la actividad se realiza teniendo en claro el sentido de la sensibilización: “abriendo la cabeza y el corazón para fortalecernos en estos nuevos enfoques y paradigmas”, expresó. Y desafió a instalar en las prácticas docentes “nuevas maneras de vincularnos y de encarar esta hermosa relación que se da en la comunidad educativa entre adultos, niños y jóvenes”.

Prevención antes que autopsia

Ieraci reconoció que “todo el mundo se ocupa de las emociones de los chicos: o lo hacen antes para prevenir,  o después cuando ya explotó la bomba” y consideró que “está muy buena la iniciativa de encarar las cosas antes de que sucedan; porque sino como sociedad siempre hacemos autopsias de las cosas, vamos detrás de lo que había que hacer”.

Valoró que haya “gente que invierta tiempo en prevenir” y aclaró que no significa “que no va a pasar, sino que cuando pase se tendrá más herramientas al momento de encontrarse desbordado por la situación”.

Respecto de una futura ley de educación emocional, calificó de manera positiva “todo lo que tenga que ver con el bienestar de los chicos: que puedan trabajar con sus emociones, verbalizar y ser contenidos”.

“Lo bueno es que se sienten movilizados con sus emociones, pero no alcanza con eso, alguien los tiene que contener”, expresó.

Marcar el rumbo

“Deseo de que cada adulto pueda ser para los pibes una brújula, marcarle el Norte, decirle, ‘che, mirá hacé la que vos quieras pero el Norte es para allá”.

Habló de “no ser un GPS, que te dice ‘doblá acá’, ‘vení para acá’,” porque “los pibes quieren tener la posibilidad de buscar ellos el Norte, y si le das una brújula, por ahí no le pegan al Norte pero más o menos para allá van, y es muy distinto ir para el Norte que para el Sur”.

“Los padres son medio GPS, que dicen ‘hacé esto, hacé aquello’, y los pibes quieren una brújula porque le das una cuestión de madurez: ‘yo sé lo que tengo que hacer’, por más que le digas: el Norte es para allá”.