El gobierno de la Nación predica sobre las bondades que ya no serán para el “segundo semestre”,y que “la luz al final del túnel” y los “brotes verdes” aparecerán el “año que viene”. Por lo tanto, la ciudadanía masivamente debe votarlos. Por Silvia Torres

 

El presidente de la Nación, Mauricio Macri, primero y, luego, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, estuvieron en Misiones y coincidieron en anunciar que no en el inexistente “segundo semestre” sino que, ¡por fin! “el año que viene”, en el país se verán “los brotes verdes” y “la luz al final del túnel”, es decir, habrá crecimiento, más trabajo y mejores salarios y las provincias serán beneficiadas con el federalismo, que van aplicar y que fuera retaceado durante el gobierno anterior.

Peña, a su vez, dijo que los aumentos de los servicios y combustibles que se aplicarán luego de las elecciones, no serán tarifazos, “porque el tarifazo es una percepción subjetiva”, afirmó y nadie vio que se pusiera colorado. Explicó que son aumentos de tarifas para seguir con el “proceso de sinceramiento” y que, como fueron anunciados hace un par de meses, no debe sorprender ni afectar el poder adquisitivo del salario (¡!). El motivo de ese sinceramiento, dijo, no es otro que conseguir que todos los ciudadanos cuenten con esos servicios, por lo que, se debe suponer que están haciendo las obras para que así sea, al margen de si muchas o pocas familias podrán hacer frente a esos costos. (Ver Corrupción: no todo tiempo pasado fue peor (III), en este mismo espacio).

Estas definiciones fueron hechas en el marco de la campaña por las elecciones del 22 de octubre y ante la presencia de los candidatos misioneros a ocupar bancas de la alianza macrista-radical en el Parlamento nacional, provincial y en los concejos deliberantes y ponen en evidencia un aspecto sobresaliente: No gobiernan para el presente, sino para un ignoto futuro, que prometen lleno de bondades, pero que se pospone semestre tras semestre, mes tras mes y, ahora, habría de concretarse “el año que viene”. Algo así como la famosa fábula del burro con la zanahoria adelante.

Pero lo cierto es que el gobierno de Cambiemos, ni sus representantes y candidatos misioneros, lograron una sola solución para la provincia, por lo que no se puede aceptar que los aumentos de los servicios y combustibles traigan inversiones a Misiones, porque, de hecho, una de las primeras cosas que hizo Macri al asumir fue suspender la construcción del Gasoducto NEA y tampoco se financian las obras de mantenimiento y extensión de la red eléctrica.

Los recursos para obra pública descendieron de manera evidente, a tal punto que Misiones tiene que endeudarse para continuar con proyectos como Itaembé Guazú; padece la notable reducción de inversiones de Yacyretá; los recursos destinados al tabaco, no llegan jamás en tiempo y forma, por lo que la provincia debe proveerlos para evitar males mayores a los productores; el ITC nunca se aplicó en toda la provincia y ahora no se renovó; la actividad foresto maderera sigue paralizada, porque no pasan de declaraciones las soluciones que se esperan para fabricar viviendas de madera; es impensable que se pavimenten nuevas rutas, o se provea de las redes cloacales que la provincia no tiene y se tornan irrealizables algunos de los puentes previstos sobre los ríos binacionales.

Estos factores, ¿debieran incidir en la elección de los legisladores que van a representar a Misiones, sobre todo en el Congreso Nacional, que es donde se pueden negociar los porotos que le corresponden a la provincia? ¿Quién puede representar mejor esos intereses? ¿Un Closs, con su larga experiencia como gobernador exitoso, o un Schiavoni, con su larga experiencia como endeudador crónico? ¿Wellbach, que enterró sus pies en cuanta chacra, paraje, villa, pueblo grande o chico de Misiones, o Pastori, un obediente levantador de manos en favor de las políticas que endeudan, desocupan, empobrecen y firme sostenedor de la zanahoria delante del burro?

Lo cierto es que Cambiemos impulsó políticas que crearon crisis severas en todos los frentes internos, a lo ancho y a lo largo del país. Nada se salva de ser destruido por el gobierno de la alianza macrista-radical, excepto los granos y algunas oleaginosas, en tanto que la larga lista de la crisis se nutre con tabaco, mandioca, yerba mate, foresto-madera, lechería, algodón, hortalizas, cítricos, manzanas y peras, pollos, ganado bovino, vinos y mostos, además de las pymes e industrias, que despiden, suspenden y hasta cierran sus puertas todos los días del año.

Habrá algunos que confíen en que el “año que viene” todo será mejor. Y ojalá que ese “año que viene” comprometido por Macri y sus funcionarios, sea el 2018.