Eugenio Zaffaroni hizo resonantes denuncias sobre las jubilaciones de los jueces y los propósitos del Ejecutivo nacional para copar el Poder Judicial, cómo se ejerce la censura y se entra en un estado de temor porque se instala la sospecha generalizada. Por Silvia Torres

 

Continúa la transcripción de la exposición del doctor Eugenio Zaffaroni:

“Y en medio de todo esto se siembra más miedo. Se quiere enlodar a los jueces jubilados por cifras exorbitantes. ¡Sí! Cifras exorbitantes, es cierto, cuando se trata de la única ley jubilatoria por la que se puede jubilar un juez. Pero, ¿a qué se deben las cifras exorbitantes? ¡Sépalo la opinión pública! Se debe a los sueldos que se fija la Corte Suprema, porque las jubilaciones están en proporción a esos sueldos. Son los sueldos exorbitantes de la Corte Suprema, de esa Corte Suprema del 2×1, de esa Corte Suprema que incumple tratados internacionales no solo suscriptos por la Nación, sino incorporados a la Constitución Nacional, de esa Corte Suprema que no tiene tiempo de tratar la vergonzosa prisión de Milagro Sala y sus compañeros. ¡A eso se deben los salarios exorbitantes! Que no lo necesito. Me sobra con la mitad.

”Pero detrás de esto hay otra cosa que la opinión pública también tiene que saber y lo denuncio en este momento: lo que se quiere hacer simple y sencillamente es sembrar miedo entre los jueces y reformar la ley jubilatoria, así mañana todo el que tenga 60 años y un día se jubila, quieren el desviejadero del Poder Judicial, así se les producen vacantes para nombrar a sus jueces dóciles, a los jueces propios que reclama el señor presidente de la República, con una sinceridad antirrepublicana digna de mejor objetivo.

”La única garantía de imparcialidad que hay en el Poder Judicial no es la imparcialidad de las personas –las personas no somos imparciales porque somos parte de la sociedad-. La única garantía de imparcialidad institucional es el pluralismo dentro del Poder Judicial, que haya jueces que tengan distintas cosmovisiones, distintas ideologías, que haya debates, que haya tensiones, que se discuta dentro del Poder Judicial. Esa es la garantía de imparcialidad que se acaba cuando hay persecución ideológica, se acaba cuando hoy se habla de depuraciones, se acaba cuando se quiere producir vacantes para llenarla con jueces dóciles, cuando casi prácticamente se secuestró a un senador de la Nación para que no integre el Consejo (de la Magistratura) a término y someter a juicio político a un juez.

”Se acabó argentinas, argentinos, ciudadanas y ciudadanos, se acabó la imparcialidad judicial. Hoy solo se quiere obediencia a los mandatos de la publicidad del Poder Ejecutivo. Estamos ante la inminencia de una nueva violación frontal a la Constitución Nacional: Se quiere reducir el Ministerio Público a una oficina del Poder Ejecutivo. El ejercicio de la acción penal va quedar en manos del Ejecutivo que no solo decidirá a quién se persigue, sino a quién no se persigue. Esto se llama impunidad selectiva de la corrupción.

”Hasta México, que fue el país que más abusó del Ministerio Público en manos del PE. Tenía un MP que era jefe de Policía, dependía del Ejecutivo, lo movían cuando querían, era el Ministerio de Justicia y ejercía la acción. Hoy México acaba de enmendar su Constitución para darle autonomía a su MP y nosotros, inconstitucionalmente, marchamos a contramano de toda América Latina. Esto se llama hipócritamente lucha contra la corrupción. Los corruptores primero corrompen y luego usan a los corrompidos para alardear de impolutos, cuando tan delincuentes por cohecho es el que ofrece como el que recibe, porque el cohecho es activo y pasivo.

”Pero el caos institucional no se detiene allí. Parece no conocer límites. No se detiene frente a pretender que hay traición a la Patria sin guerra, cuando nuestra Constitución define la traición a la Patria y exige la guerra, claro. Nunca me enteré que nuestras FFAA se estuvieran preparando para invadir Irán.

Se quiere desbaratar el Derecho Laboral, incluso las primarias conquistas centenarias. Se quiere volver a la vieja Corte Repetto, a la que se negó tomar juramento a los jueces laborales, a la que declaró inconstitucional el aguinaldo, a la que en 1930, de paso, hizo la acordada en que se legitimaba el poder del dictador más tragicómico del Siglo pasado. Ése es el modelo al que se quiere volver. Se desprestigia y se estigmatiza al sindicalismo, se lo amenaza de todas las formas imaginables para desbaratar a las fuerzas del Trabajo, para debilitarlas y dejarlas como decoración de una farsa democrática.

Hay miedo en la sociedad. Tienen miedo los científicos a los que se les recorta el presupuesto y por poco se los manda de nuevo a lavar las vajillas. Hay miedo en las universidades, a las que se les recorta el presupuesto también y no solo eso, se persigue a sus rectores por impulso de un fiscal que usurpa indebidamente la función de Auditoria General de la Nación. Tienen miedo los artistas, a quienes se les priva de oportunidades laborales si no son simpáticos al Ejecutivo o a sus monopolios mediáticos. Pero no admiten que esto se llame censura. No, esto no es censura. Dicen que esto no es censura pero no digas lo que no nos gusta porque te vas a quedar sin trabajo y, además, no vas a tender dónde decirlo. Tienen miedo los periodistas cuando pretenden aparatarse del discurso único de los medios monopólicos y, más aun, cuando destapan manejos no claros de funcionarios y parientes y cada vez quedan menos los lugares donde pueden decir estas cosas, se van reduciendo, vamos llegando al discurso único, a la construcción única de la realidad, propia de todo totalitarismo. Se empieza a hablar en voz baja en la calle, se mira para los costados. Da la impresión de que estamos entrando todos en la clandestinidad.”

 

(Continuará)