En la conferencia de prensa en Defensa de la Democracia, el doctor Eugenio Zaffaroni expuso sobre la situación crítica por la que atraviesa el Estado de Derecho y convocó a los ciudadanos a la resistencia. Por Silvia Torres

 

El Dr. Zaffaroni, en la última parte de su exposición en el Congreso de la Nación, convocó a la resistencia de las ciudadanas y ciudadanos ante el avasallamiento del Estado de Derecho, por parte del Poder Ejecutivo y definió al Derecho como una lucha permanente:

“Pero el daño no se limita a todo esto. Esto pasa, repito, todo pasa, porque salvo Dios es eterno y este mal momento también pasará. El tiempo es impiadoso, pero el daño sí puede ser difícil de revertir. Tengamos cuidado. Tengamos cuidado nosotros.

”Por eso debemos reaccionar. ¡Basta de depresión! ¡Basta! No sé, hagámonos picar por un tábano, pero no sé, ¡basta de de! ¡Acabemos! Ciudadanas y ciudadanos, es hora de Resistencia y no hay Resistencia con depresión. La Resistencia se hace con ánimo positivo.

”Muchos colegas me preguntan si vale la pena enseñar Derecho. ¡Sí! Hoy más que nunca tenemos, debemos enseñar Derecho y mejor Derecho. Enseñar que el Derecho no es un método ni un conjunto de sofismas para legitimar y justificar o racionalizar cualquier cosa. ¡No! El Derecho es lucha. Es lucha. Los derechos se consiguen luchando, no hay otra forma. Se consiguen así. En la lucha, a veces se avanza y a veces, se retrocede y, mientras se avanza, se empuja y cuando se retrocede, ¡hay que resistir! Esa es la lucha, insisto: El Derecho es lucha y como decía Fonllieri: hay un pequeño problema cuando el que goza de los derechos no luchó por conseguirlos, es como el vago que heredó la fortuna que no contribuyó a reunir y por eso la despilfarra. ¡Cuidado! Por eso tenemos que enseñar Derecho.

”Es momento de enseñar y reafirmar más que nunca que el Derecho es lucha y que estos disparates caóticos que degradan nuestro Estado de Derecho y nuestra calidad institucional ponen en peligro la fe en el Derecho, daña nuestra cultura jurídica que, si bien es bastante nueva, sin embargo es parte de una tradición milenaria. Es momento de reafirmar la fe en el Derecho, porque si se pierde la fe en el Derecho, lo que queda es una lucha de poder despiadada y queda la violencia ¡y eso no lo podemos tolerar nunca! Tenemos que enseñar lo que debe hacerse. Sí, conforme a la Constitución, conforme a la ley, conforme al respeto a la dignidad de la persona y conforme a la racionalidad republicana. Sí. Así hay que hacer.

”Ciudadanas y ciudadanos, mañana, cuando todo esto pase, como ha de pasar, yo no quiero y creo que ninguno de nosotros quiere ver a Macri descalzo, esposado, disfrazado y humillado en la televisión. No debemos tolerar eso. No debemos tolerarlo porque eso sería el triunfo de ellos, sería el triunfo del No Derecho. Tenemos que pelear para que eso no pase. Nunca más tiene que pasar esto con nadie… ¡Con nadie! Con ningún ser humano en la Argentina. No me importa qué sea. No me importa qué función tenga. Con ningún ser humano. Eso no lo puede tolerar nuestro Derecho. Eso no lo puede tolerar el Derecho argentino. El Derecho de nuestra Nación. Y tampoco podemos tolerar que un juez se disculpe diciendo que lo coaccionaron. Si lo coaccionaron tiene que resistir, para eso lo pusimos y si no puede resistir, ¡que renuncie y que se vaya diciéndolo!

”Argentinas y argentinos: En este momento y muchas veces tengo un sueño imposible. Sé que es imposible, pero lo imagino. Lo imagino porque me ayuda, me da fuerzas. Tengo el sueño de que aquí, en este Congreso, podría tomar un café con algunos que no están, pero que sabían de la vieja política. Con Raúl Alfonsín, con Antonio Cafiero, con Carlos Auyero, con Arturo Jauretche y con muchos más. Me imagino charlando con esa gente que no hacía política televisiva. No. Iba por los barrios, hablaba en los clubes, hablaba en las plazas, boca a boca, persona a persona. Sueño con eso. Aprendamos eso, la política del lenguaje, la política del habla. Para eso los seres humanos somos los animales que tenemos más desarrollado el lenguaje simbólico. ¡Usémoslo! Usémoslo para la política personal. Aunque nos cierren los espacios públicos, aunque nos cierren los espacios mediáticos. Hablemos de persona a persona, de ser humano a ser humano. Usemos esa tradición.

Hoy no estamos convocados para defender a tal o cual persona, partido, concepción ideológica, sino para defender el espacio para discutir, el espacio para disputar ideológicamente entre nosotros y si quieren también para pelearnos, que también es una forma de relación social, siempre y cuando el que lo hace esté absolutamente convencido, acertado o errado, de que está haciendo lo mejor para el bien común. Ese es el espacio que debemos defender. Pero ese espacio es el del Derecho, es el de la Democracia, es el de las Instituciones, es el del respeto al otro. Y eso es lo que está en peligro: el espacio mismo de la Democracia plural.

”Creo que no nos reunimos ni convocamos aquí –interpreto el sentir, es lo que pensamos todos los que firmamos el documento-, para reunir once jugadores para hacer un equipo. Hemos convocado y queremos convocar a todos los equipos, pero para defender la cancha, para defender el estadio, para defender el césped en que tenemos que discutir y debatir. Ese césped democrático que nos quieren llenar de pozos y de lodo.”