El mes de diciembre de 2017 se inicia con una serie de hechos que ponen en evidencia cómo es la realidad que signará la vida de los argentinos, bajo la conducción del macrismo-radicalismo. Contrarreformas avanzando, ajustes, inflación, despidos y sorprendentes errores en obra pública. Por Silvia Torres

 

Finalmente los argentinos se enteraron que la inflación “no es (ni será) lo más fácil de controlar”, como lo había manifestado el por entonces candidato presidencial Mauricio Macri, sino que demandará por lo menos cuatro o cinco años a los ya transcurridos, conforme lo expresó el titular del Banco Central, con lo que también trató de justificar el escandaloso endeudamiento que ya alcanza más de 1 billón trescientos millones pesos con los intereses de las LeBaC. Una vez más, ¿y cuántas van?, la felicidad, la luz al final del túnel, está allá ité, como diríamos los misioneros.

Asimismo, en virtud del flagelo creciente del déficit fiscal, la única solución posible en un modelo ultra neoliberal es el ajuste, en el que también se embarcaron 23 de los 24 gobernadores –excepto el de San Luis-, como parte del flamante pacto fiscal que tiene varias aristas, aunque la más destacada es que el costo del ajuste correrá por cuenta de los sectores menos pudientes: jubilados, trabajadores, inversiones en el sector social y productivo, etcétera. Todo ello apuntando a “bajar costos” de una producción cada vez más acotada, con la industria achicándose mes a mes -6.300 puestos de trabajo menos en octubre-, mientras crecen las importaciones de todo tipo.

Aparentemente, el único rubro que mantiene un cierto ritmo es la obra pública, pero focalizada en la provincia de Buenos Aires, en donde se acaba de registrar un hecho escandaloso: La construcción de sendos puentes ferroviarios, con una inversión de 1.200 millones de pesos, pero que no son aptos para el cruce de trenes de carga, especialmente de los que se adquirieron en China, ya que tienen un ancho 80 cm menor que el requerido. Claro que este tipo de problemas es improbable en Misiones, porque son ínfimas las inversiones en obra pública que hará la Nación. Aunque alguna expectativa podría haber de acá al inmediato futuro, en virtud de que el misionero Humberto Schiavoni presidirá el bloque de Cambiemos en el Senado, con apetencias de alcanzar la Gobernación, en el 2019.

Para la provincia, lo único auspicioso es la incorporación de las viviendas de maderas en los planes de 14 provincias, razón por la cual un importante dirigente industrial se incorporó a la subsecretaría de Desarrollo Foresto Industrial de la Nación. Habrá que verlo andar al proyecto.

Mientras, el ajuste avanza, a pesar de la multitudinaria manifestación registrada ayer por la tarde frente al Congreso Nacional. Anoche, los senadores aprobaron la contrarreforma previsional, que significa que los jubilados con salario mínimo reciban cada uno $ 566 pesos menos mensuales, gracias al cambio en la fórmula de actualización, que se aplicará a partir de marzo/18. Esto permitirá que el Estado nacional se ahorre unos 1.500 millones de pesos, que, permitirá ir “reduciendo” el déficit fiscal, algo que suena a excusa cuasi perversa: Se quita a sectores menos favorecidos económicamente que financien el equilibrio fiscal, en vez de recuperar super millonarios recursos que se reparten los sojeros y las empresas mineras, que fueron favorecidos con el quite de las retenciones. (Cualquier parecido con la primera Alianza, ¡no es casualidad!)

Este aspecto, favorecer a los más ricos, es la esencia de las políticas desplegadas por Cambiemos y, en estos casos de las leyes de la contrarreforma previsional, fiscal y laboral lograron sumar el consenso de 23 de los 24 gobernadores, cuyos representantes en el Parlamento han consentido en apoyarlas.

Es lo que ocurrió anoche en el Senado, en donde la contrarreforma previsional fue aprobada por 43 votos a favor y hubo 23 en contra y 3 abstenciones. Entre los primeros, se cuenta el voto de los senadores por Misiones: Salvador Cabral Arrechea, Sandra Giménez y Juan Manuel Irrazábal, que el próximo 10 de diciembre culminan sus mandatos. Se presupone que en Diputados, la semana próxima, ocurra lo mismo.

Por lo tanto, se consolida en el país -mediante el consenso entre el Ejecutivo Nacional, las provincias y el voto de los ciudadanos argentinos que nutren las Cámaras-, que los jubilados aporten para lograr algún cierto equilibrio en las cuentas de la Nación, pero no se lesione ni en un milímetro a los ricos hacendados de la soja, a las fabulosas ganancias de las mineras, ni a los potentados que engordan sus arcas con la timba financiera.

¿Película ya vista? ¡Es cierto! Pero, para contrarrestar ese pasado reciente está la concentración de medios que recitan un libreto milimétricamente estudiado por los poderes fácticos, sumado al poder político dispuesto a servirlo con total obediencia, aunque ésta sea una intención guardada bajo siete llaves durante las campañas electorales.