La pulseada por el reparto del presupuesto nacional siempre fue ardua e intensa, teniendo en cuenta que, si bien la Argentina es un país federal, la Nación conserva el mayor poder recaudatorio y, por lo tanto, la mayor caja para distribuir. Por Silvia Torres

 

 

En un país fiscalmente unitario como lo es la Argentina, la discusión por la distribución de los recursos que recauda la Nación se tensa y se convierte en un toma y daca entre las provincias y el poder central.

En esta oportunidad, fines del 2017, el gobierno de Mauricio Macri organizó esa tradicional pulseada como un recurso para imponer un modelo de país centrado en que el esfuerzo fiscal recaiga sobre los sectores más vulnerables. Por ello, la discusión sobre el Presupuesto nacional siguió a la ley para la contrarreforma previsional y, entonces, también fue la principal moneda de cambio para las provincias, que se vieron prácticamente extorsionadas de mandar a sus legisladores a levantar la mano para que jubilados, discapacitados, niños pobres y ex combatientes entreguen al altar financiero de la Patria, parte de sus ingresos, de tal manera que las provincias puedan recibir fondos que la Nación compromete, destinadas a sostener las cajas de la previsión social de las provincias que las conservan bajo su administración, además de recursos para obra pública.

Magra cosecha, sin dudas, para todas las provincias. En el caso particular de Misiones -y otras 10 que no transfirieron sus cajas, en los ´90-, el apoyo de los legisladores misioneristas a tan odiosa ley como la mencionada permitirá que la provincia pueda tener garantizados los recursos para sostener al Instituto de Previsión Social, aunque no se conoce si hay o no letra chica sobre las condiciones para que ello se concrete. El monto para este fin es de 12 mil millones de pesos, a repartirse entre los once distritos.

El presidente del Bloque Misionerista en la Cámara de Diputados, Jorge Franco, anunció que la provincia recibirá de la Nación, 25 % más de recursos respecto del corriente año: de 32.717.884.753 pesos a 41.159.830.341, o sea, un monto indexado conforme el índice inflacionario del año que está finalizando, pero que no contempla una actualización conforme el proceso de inflación del próximo –que no cede a pesar de las políticas anti, que prácticamente endeudan al país hasta la coronilla y pone al Banco Central en situación de quiebra, por los gigantescos intereses de las LeBaC-, lo cual implica una devaluación constante de los recursos.

Asimismo, el legislador se ocupó de enumerar obras que se realizarían en la provincia con recursos federales, siempre y cuando la Nación cumpla con el pacto y el compromiso asumido. A saber:

  • Plan Nacional de Vivienda: 111.500.000 pesos para construcción de viviendas de madera.
  • Pavimentación de la Ruta provincial 8, entre Campo Grande y Jardín América.
  • Asfaltado de la Ruta provincial 3.
  • Obras para Posadas, en la chacra 112, por 18.600.000. Tres Capones, en el barrio Perón por 18.600.000. En Colonia Victoria, por 18.600.000. En 25 de Mayo, en Colonia Aborigen por 18.600.000. En Oberá, en barrio Caballeriza 18.600.000. En Dos de Mayo, barrios Macuco, Cooperativa y Tealera por 33.600.000.
  • Plan Maestro de Abastecimiento de Agua Potable para Posadas y Garupá. Ampliación del sistema de agua potable y cloacas en El Soberbio. Desagües cloacales de Aristóbulo del Valle. Nuevo sistema de bombeo de toma de agua en Dos de Mayo. Agua potable en Campo Grande. Provisión de agua potable etapas 1 y 2 de San Vicente. Agua potable en Corpus y Bernardo de Irigoyen. Desagües cloacales en Bernardo de Irigoyen, Corpus, Jardín América y Cerro Azul.
  • Construcción de la línea de 132 kw San Isidro-Alem-Oberá.
  • Acueducto Troncal en Oberá.
  • Financiamiento para la Universidad Nacional del Alto Uruguay.
  • Puente sobre el río Uruguay, entre Misiones y Río Grande Do Sul (Brasil).

 

Lo que no logró presupuestarse es la continuidad del Gasoducto del NEA, ni obras en el ferrocarril Urquiza, ni la prolongación de la autovía de la Ruta 12, entre otras grandes obras que Misiones espera. Al mismo tiempo que, a cada rato, caen programas de diversa índole financiados por la Nación, en los tiempos en que el país era gobernado por el kirchnerismo.

 

Solo el tiempo dirá si el precio político que pagará la Renovación vale o no la pena. Es posible que la poca memoria de los argentinos guarde en el olvido las leyes sancionadas y solo quede el amargo devenir en la vida cotidiana de los directamente afectados.