La liberación de precios en el mercado de combustibles dispuesta en octubre por Juan José Aranguren habilitó el cuarto aumento desde su puesta en vigencia, hace apenas cuatro meses. La suba acumulada llega al 23,5 por ciento.

 

La petrolera YPF sorprendió ayer al poner en práctica, antes del mediodía, un ajuste a los precios en surtidor de naftas y gasoil del 3,5 por ciento. Por la tarde, la misma medida comenzaba a ser imitada por las restantes empresas del sector. El anterior aumento de los combustibles de YPF -del 5 por ciento– había sido puesto en vigencia el pasado 24 de enero. Es decir, que entre un aumento y otro medió un lapso de apenas trece días, acumulando entre ambos un incremento superior al 8,5 por ciento. El precio de la nafta súper de YPF en la Ciudad Autónoma alcanzó ayer los 24,39 pesos por litro, lo que representa un incremento del 23,5 por ciento desde la primera quincena de octubre (en apenas tres meses), antes de que el Ministerio de Energía declarara la desregulación del mercado de combustibles.

Desde el inicio del año pasado, el gobierno había alcanzado un acuerdo con las petroleras que comercializan combustibles en el país por el que se comprometía a una revisión trimestral de los valores al público. A partir de octubre, Los precios de los combustibles “pasaron a regirse por el mercado”, al decir del Ministerio de Energía y Minería, al dar por concluido, de manera unilateral, el acuerdo de precios que mantenía con las petroleras. Conforme un comunicado de la cartera conducida por Juan José Aranguren de aquel momento, al haber alcanzado el precio internacional del crudo los 58 dólares por barril (tipo Brent, cotización en el mercado de Londres), conforme a lo previsto en el acuerdo se permitiría, a partir de entonces, “la liberación de los precios internos con un funcionamiento pleno de las reglas del mercado”.

 

Página/12