Ante una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de Marzo, las argentinas se encuentran en pie de lucha por la sanción de la ley que despenalice el aborto, por la igualdad económica, contra la violencia de género y toda otra expresión de discriminación. Histórica lucha por sus derecho, que no cesa. Por Silvia Torres

 

 

Es imposible concebir una conmemoración por el Día Internacional de la Mujer sin insertarlo en un plan de lucha por alcanzar reivindicaciones, que tardan en llegar a la Argentina, donde la desigualdad entre sectores sociales, entre las diversas regiones y entre géneros continúa siendo una problemática que, conforme sean las políticas que se aplican desde el Estado nacional y las provincias, se profundiza o disminuye, sin llegar a desaparecer, como sí han logrado otros estados que, en consecuencia, encabezan el ranking de desarrollo humano en el mundo.

Hace un par de días, las mujeres masivamente acompañaron la presentación de un proyecto de ley que despenalice el aborto, una vieja lucha de las argentinas que se frustró reiteradamente, a pesar de los numerosos proyectos que pasaron por el Congreso de la Nación. Es uno de los factores que afectan a la salud de la mujer, con altos índices de mortalidad por esta causa, debido a que la intervención se hace en la clandestinidad, aunque no siempre por personal médico idóneo ni en las condiciones sanitarias adecuadas, ya que, para que ello sea posible, se debe pagar entre 7 y 20 mil pesos, actualmente. O sea, de imposible acceso para personas de bajos recursos.

No es el único padecer el de las mujeres, sean niñas o adultas. La violencia contra ellas, el acoso, la trata, las violaciones y el femicidio han salido a la luz como verdaderos flagelos sociales, íntimamente ligados a pautas culturales ancestrales. A tal punto que cada 29 horas, una mujer muere por su condición de tal en manos de su pareja, su ex pareja o de un desconocido que previamente la viola.

Tampoco se pudo superar la brecha económica que favorece a los hombres en relación con la mujer que trabaja. En el empleo oficial, se registra que un 65 % de los puestos jerárquicos está en manos de los hombres y sólo un 35 % es ocupado por mujeres, en tanto que en el sector privado, se reduce a 20 %. Según datos de trabajo registrado, las mujeres cargan con trabajos más precarizados y peor pagos y en promedio cobran 27,3 % menos que los varones. Este porcentaje aumenta a 47 % en algunas provincias, como Misiones, Salta y Chubut, tratándose de trabajos que hacen mujeres sin capacitación (secundario incompleto, por ejemplo), en comparación con los varones en igual condición*.

Asimismo, la mujer trabajadora fuera del hogar tiene una carga horaria de 3,5 horas más diariamente, haciendo las tareas domésticas, mientras que los varones suman 2,3 horas diarias, en la CABA; pero no ocurre lo mismo en el interior del país, donde el promedio para la mujer asciende a 6,5 horas más, mientras que los hombres, no alcanzan a completar una hora, marcándose así el fuerte contenido sexual que tiene el trabajo hogareño, el cuidado de los hijos, etc. vinculado con las tradiciones culturales paternalistas.

Durante los doce años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner se tomaron medidas para erradicar la pobreza y la indigencia y, teniendo en cuenta que es la mujer la que más padece estos flagelos sociales, se logró erradicar el hambre y la indigencia, así como también, reducir los índices de pobreza como producto de políticas para la creación de empleo y la ampliación del mercado interno. Sustancial impacto en la economía de las familias pobres tuvo la Asignación Universal por Hijo, que las liberó del peso que significa alimentar, vestir, educar y mantener sano a los menores cuando solo se cuenta con bajos y/o intermitentes salarios. El estancamiento de la AUH y el efecto negativo que sobre ella tiene la inflación, por los tarifazos y el incesante aumento de los alimentos, hizo que la medida perdiera el impacto social que tuvo durante el gobierno anterior.

También hay que destacar que en ese período se sancionaron nuevas normas destinadas a superar los flagelos que azotan la vida de las mujeres, como la ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; la ley contra la Trata de Personas y la incorporación de la anticoncepción hormonal de emergencia y la anticoncepción quirúrgica a la oferta de métodos que provee el Estado.

Mucho terreno por conquistar tienen en frente las mujeres, que deben convencerse que la lucha no puede abandonarse ni detenerse, si se trata de mover el carro de la historia para seguir avanzando en pos de una mejor calidad de vida, que no pasa por esperar la llegada del príncipe azul, mientras se lava, se plancha, se cocina, se lavan los platos, se limpian los pisos del hogar paterno, cuando los varones de la casa jamás practican con el trabajo de la Cenicienta.

 

 

 

 

*Mercedes D’Alessandro – Magalí Brosio, Las mujeres ganamos menos que los hombres en todo el planeta (y tu mamá, también), 2015.