Bajó la pobreza entre el segundo semestre del 2016 y el mismo período del 2017, pero no ocurrió lo mismo en la región NEA. La distribución inequitativa de los recursos federales vuelve a ser el motivo de la detención del desarrollo. Por Silvia Torres

 

Infelizmente la disminución de la pobreza con una caída de 5 puntos, conforme lo evaluó el Indec, en el período que va desde el segundo semestre del 2016 y el mismo período del 2017, no tocó a la región del NEA, en donde, por el contrario, se registró una leve suba. Se debe aclarar, además, que “el logro” ya fue deslucido por el impacto negativo de las últimas medidas tomadas por el gobierno nacional, como la reforma previsional y los tarifazos, que volvieron a pulverizar el poder adquisitivo de los ingresos formales e informales de la población.

El fenómeno de la pobreza/indigencia es aún más dramático en las ciudades fronterizas que, como Posadas, suman, a la desidia nacional para colocar inversiones que permitan continuar con el proceso de desarrollo, la situación de ser fronterizas y que, por lo tanto, sobre ellas pesan las asimetrías, que no son atacadas ni siquiera con paliativos, para evitar deterioro económico y la capacidad de creación y mantención de puestos de trabajo, lo cual impacta negativamente sobre la superación de la pobreza.

El modelo aplicado por el gobierno nacional vuelve a retomar el aplicado históricamente por la oligarquía, sobre la base de que las inversiones en la obra pública se concentran en la región central del país, al tiempo que se privilegia con todo tipo de beneficios fiscales a la actividad primaria rural: granos, especialmente soja y sobre todo a los grandes productores, acopiadores y exportadores.

El análisis de los números que dan cuenta del descenso dispar de la pobreza indica que el mismo está íntimamente relacionado con medidas tomadas por el gobierno nacional y el ejemplo más notable es lo que ocurre en San Juan, en donde la quita de retenciones a exportaciones mineras provocó la recuperación del sector con notable impacto sobre la pobreza: descenso de 43,5 % a 27,2%. Y lo mismo sucede en regiones como el Conurbano bonaerense, bendecido por obras públicas y el reparto delos fondos federales.

Otras regiones como el NOA también fueron favorecidas por recursos federales en obra pública, por ello algunas ciudades de la región han bajado sus índices, en tanto que en Posadas, que había estado por debajo del índice nacional antes del gobierno de Cambiemos, pasó a superarlo con 3 puntos, 28,6 %. Un dato que no sorprende con solo observar la inmovilidad de Yacyretá, por ejemplo, que prácticamente paralizó la actividad en la capital provincial y su zona de influencia y se limita a realizar algún maquillaje sobre lo ya hecho.

A esto hay que sumarle que el Plan Blegrano no es más que un enunciado de campaña para los misioneros y los representantes del pueblo que adhieren al macrismo-radicalismo no logran conseguir un solo beneficio para la provincia: Ni reglamentar la ley de promoción pymes en los artículos que mayor impacto podrían tener en Misiones, ni la continuidad del ITC diferenciado, ni ninguna inversión importante en obras de infraestructura que no sean la finalización de las ya iniciadas durante el gobierno kirchneristas; el programa para la compra de viviendas UVA, que reemplazó al Procrear, no es accesible para los misioneros, por lo tanto no hay impacto ni en la construcción ni en la actividad inmobiliaria, como sí lo tuvo el programa kirchnerista; ni la puesta en marcha el plan forestal que no pasa de ser tema del discurso de los Schiavoni y los Pastori y otros funcionarios y legisladores de Cambiemos.

La provincia, no obstante, y en virtud de una sana política económica financiera y fiscal, viene cumpliendo con sus obligaciones básicas en cuanto al pago de salarios en tiempo y forma, en prestaciones de salud, inaugurando servicios educativos en lugares más aislados, fomentando el turismo, acompañando a la continuidad y el desarrollo de la agricultura que produce alimentos para el consumo local. O sea, haciendo malabares con los recursos propios, pero que, originados en una provincia chica, sin recursos extraordinarios, difícilmente logre hacer ceder la pobreza por sí sola, sino, como ocurrió no hace mucho tiempo atrás, cuando contó con el apoyo que la Nación indelegablemente le adeuda.