La previsible aceleración de la crisis económica social en el país pone negro sobre blanco las posiciones de los dirigentes políticos. En Misiones, los radicales González y Pastori adoptan posturas y emiten declaraciones que desnudan el cinismo propio de Cambiemos. Por Silvia Torres

Mientras los datos oficiales dan cuenta de que una familia tipo necesita 18 mil pesos de ingresos para no ser pobre; que en 28 meses de gobierno macrista-radical se perdieron 62 mil puestos de trabajo industrial; que el Estado nacional despidió a más de cien mil trabajadores; que la inflación (“es lo más fácil de controlar”, Macri en campaña), aumentó 88 % mientras los salarios perdieron más de 7 % de su capacidad de compra y las jubilaciones 8,5 %. De los 430 mil puestos de trabajo que el gobierno dice haber creado, el 60 % son monotributistas, o sea, trabajo sin relación de dependencia, conforme lo estableció la CSJ. Toda esta debacle está enmarcada en el endeudamiento externo que colocó a la Argentina en el primer lugar en el mundo, durante 2016 y 2017, con una colocación de 166 mil millones de dólares, que demandan pagos de intereses por 356 millones, para las LeBaC y 360 millones de intereses por la deuda directa. La suma de estas dos últimas cifras son equivalentes al presupuesto de la provincia de Buenos Aires, el segundo del país.

Ahora bien, además de esta situación macroeconómica catastrófica, el gobierno macrista-radical opera sobre el mercado interno para acentuar la transferencia de la riqueza del bolsillo de los trabajadores y del pueblo en general, hacia las empresas de servicios de amigos (¿socios?) del presidente y la fuga de capitales que incluye a sus funcionarios, 25 de los cuales están imputados en delitos de carácter económico, que no avanzan en la justicia por la desvergonzada presión que desde los mentimedios hegemónicos se ejerce sobre jueces y fiscales. Para favorecer esa transferencia, Macri ordenó un gigantesco tarifazo sobre servicios, que tienen como única virtud haber comenzado a abrir los ojos a la ciudadanía acerca de cuáles son las verdaderas intenciones de Cambiemos.

En el Parlamento

Los tarifazos y el descontento popular impulsaron una sesión especial en la Cámara de Diputados de la Nación, que se frustró la semana pasada por falta de quórum, pero logró llevarse a cabo en ésta. Los diputados misioneros de la Renovación se abroquelaron en torno de un proyecto de ley del diputado nacional Daniel Di Stéfano, consistente en la eliminación de impuestos a los combustibles en Misiones, para 11 millones de litros de naftas y 6 millones de gasoil.

El proyecto se sustentó en la electro y la garrafadependencia de Misiones, por lo que la quita de subsidios nacionales implicó aumentos de 562 % de la energía eléctrica, de 338 % para el agua y de 223 % para el gas, entre el 2016/2017, que provocaron que del 6 % del salario mínimo que demandaban, ahora y luego de los tarifazos, exigen 21 por ciento.

Los proyectos legislativos debían contar con los 2/3 % de los votos de los presentes para su aprobación, por haber sido una sesión especial, porcentaje que no se alcanzó por la oposición de Cambiemos, en donde se destacó la del diputado misionero Luis Pastori, que votó en consecuencia con el ataque artero que el partido gobernante ha llevado a cabo contra la economía del pueblo misionero. El proyecto fue votado a favor por 114 diputados y 102 en contra, entre los que se contó a Pastori, hecho que los misioneros deberán tener muy en cuenta, en próximos eventos electorales.

Pastori y el diputado provincial Gustavo González, radicales aliados de Cambiemos, habían reclamado al gobernador Hugo Passalacqua que imitara a Vidal, la gobernadora bonaerense, que fue y vino con la aplicación de impuestos provinciales a la energía eléctrica, cuando la incidencia de los mismos sobre las tarifas en Misiones, ¡es ínfima! Sin embargo, al momento de la votación, Pastori votó en contra de la eliminación de los impuestos que sí podrían incidir sobre los precios. ¡Cinismo, hipocresía, manipulación al palo!

Es la vergonzosa realidad repetida por estos legisladores que, hasta ahora, no lograron una sola medida favorable para la provincia, perteneciendo al mismo partido político que gobierna la Nación y al cual obedecen en el Congreso y en la oposición en Misiones: Ni la reglamentación del Art. 10 de la Ley pymes; ni el mantenimiento del ITC y mucho menos su extensión a toda la provincia; la ausencia total de obras del Plan Belgrano y de inversiones en infraestructura; el desmantelamiento de servicios educativos, de salud, de la agricultura familiar; algunos enunciados retóricos en materia foresto industrial y discursos sin efectos fácticos, toda vez que arriba el presidente o algún funcionario.

Específicamente, Pastori y González son dos paradigmas de la vieja política del cinismo, la mentira y la manipulación, que infelizmente volvió a dominar el escenario argentino.