Mientras el dólar no paraba de subir, el gobierno dictó en silencio el acta de defunción de Conectar Igualdad (CI), ahora subsumido en un nuevo programa llamado Aprender Conectados, por el cual se dejará de entregar computadoras a cada alumno, para pasar a “equipar” a las escuelas. Desde el Observatorio de Políticas Públicas Educativas (OPPE) de ATE denuncian que el programa fue vaciado desde diciembre de 2015, con despidos, provincialización de funciones y subejecución, lo que dio como saldo que entre 2016 y 2018 casi 800 mil chicos se quedaron sin su netbook.

 

Conectar Igualdad nació en 2010 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con el objeto de “reducir la brecha digital y mejorar la calidad de la educación pública secundaria”. Propuso entregar una netbook por chico; cuando el alumno egresaba, se la quedaba. Hasta 2015 concedió 5.315.000 computadoras a docentes y estudiantes en 11.573 escuelas secundarias. Su éxito obtuvo el suficiente consenso como para que, durante la campaña electoral, Mauricio Macri afirmara que iba a mantenerlo. Pero al comenzar su gestión inició un proceso de vaciamiento: desarticularon con despidos el área central en el Ministerio, y dejaron que cada provincia decidiera si quería continuar con el programa.

Luego vino el freno en el reparto de netbooks. Entre 2014 y 2015, el kirchnerismo entregó 1,5 millón. En 2016, el número bajó a 313 mil. Y para 2017, el OPPE habla de no más de medio millón, aunque fuentes oficiales mencionaron un reparto menor a los 300 mil. Según los cálculos del Observatorio, se necesitaban 1.150.000 para cubrir el déficit generado entre 2016 y los alumnos que debían sumarse en 2017: apenas abarcaron el 35% de ese universo. OPPE también denunció “el vaciamiento de políticas socioeducativas, la reducción del Ministerio al control curricular y la evaluación, y la injerencia de corporaciones extranjeras con sus proyectos privatistas de la educación pública”. Las miradas apuntan a Microsoft, Google y el Grupo Clarín, interesadas en ser socias del Estado en el software, el hardware y la infraestructura para la conectividad.

El principal antecedente es lo que decidió hacer el macrismo en Ciudad: en 2013, el el gobierno porteño ingresó a la “Alianza por la Educación”, promovida por Microsoft. En la Feria del Libro se pudo ver el logo de Google flameando en el stand del Ministerio de Educación, aunque es Microsoft la que más avanzó este tiempo en convenios con gobiernos.

En 2016, la empresa de Bill Gates acordó con Nación ofrecer conectividad con el servicio Television White Spaces por banda ancha, que incluye wi-fi. Al objetivo de dar conexión de manera universal le sigue luego la intención de generar contenidos. Bajo la gestión de Miguel de Godoy, el ENACOM había avanzado en un convenio con Microsoft que facilitaría “la provisión de contenido educativo a todo el país a través de programas de capacitación y herramientas informáticas que ya fueron puestas en funcionamiento en distintas partes del mundo y que han tenido excelentes resultados”. A principios de 2016, Macri se reunió en Davos con el CEO de Microsoft, Satya Nadella, que le ofreció el programa Shape The Future: paquetes de software educativo para diez millones de alumnos, y capacitación online a docentes.

El decreto 386/2018, que crea Aprender Conectados, apunta que “la mera entrega de equipamiento dejó de ser suficiente si no se abordan contenidos específicos con una orientación pedagógica”, aunque el propio Ministerio disolvió las áreas pedagógicas de CI, que además incluía generación de programas propios para áreas como química, matemáticas y astronomía, el manejo de un sistema operativo libre (el Huayra), una base de cientos de libros y materiales audiovisuales en cada computadora, y equipos técnicos que ayudaran a los establecimientos. La norma publicada en el Boletín Oficial tampoco aclara qué presupuesto tendrá el nuevo programa del macrismo ni el equipamiento que otorgará.

“El decreto no hace más que poner en papel algo que ya venía pasando desde el 10 de diciembre de 2015: Conectar Igualdad se desmanteló desde el primer día de una manera sistemática y calculada, no sólo con la distribución de máquinas sino con la línea de soporte a nivel nacional y la producción de contenidos”, expresa Javier Castrillo, ex coordinador general del Proyecto Huayra GNU/Linux hasta que fue despedido por la actual gestión. Y se lamentó que “con esta decisión también se cierra la puerta al sistema operativo libre Huayra, uno de los hitos de la soberanía tecnológica. Causa mucha tristeza cómo el mayor programa de inclusión digital de la historia, reconocido en todo el mundo, fue carcomido por una administración que no se basa más que en el odio”.

La cartera conducida por Alejandro Finocchiaro justifica la decisión de dejar de entregar computadoras a los alumnos basándose en el resultado de las pruebas Aprender, en las que el 87% de los chicos de secundario afirmó tener al menos una computadora en casa. Sin embargo, no especifica rango social ni tipo y calidad de dispositivo que posee cada familia, ni qué sucede con el 13% que queda afuera.

Laura Penacca, ex coordinadora del Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa, comentó que “la idea del modelo 1 a 1 era no sólo formar a los jóvenes como consumidores críticos, sino como productores. Abandonarlo es un absoluto retroceso”. Silvina Gvirtz, actual secretaria de Ciencia, Tecnología y Educación de La Matanza, fue directora general ejecutiva de CI entre 2012 y 2015. En diálogo con Tiempo, resaltó que “con CI los hogares de quintiles más pobres tenían acceso a similar tecnología que los de ingresos más altos, y la computadora traía libros, material audiovisual, programas de matemática, química, etcétera. Con Aprender Conectados, los alumnos ni siquiera se podrán llevar el equipo a sus casas. Es completamente ineficiente y aumentará la brecha digital existente”. Y completó: “lo de Aprender Conectados son promesas vacías, lo que hay atrás no es una herramienta pedagógica inteligente. En CI las netbooks traían programas propios para aprender contenidos de asignaturas, que podían seguir trabajándolos en sus casas. Incluso permitía que se alfabetizara digitalmente a toda la familia. Todo eso se pierde.

Desde Educación aseguran que la nueva iniciativa “está diseñada para atender equitativamente a todos los niveles educativos de la educación obligatoria”. Lo único concreto anunciado hasta ahora es que implementarán educación digital, programación y robótica en la currícula para todos los niveles obligatorios -inicial, primario y secundario- y para los Institutos de Formación Docente. Quiénes dictarán los cursos de capacitación es otro interrogante que vuelve a poner a las grandes empresas del rubro en la mira. Google, por ejemplo, ya tiene convenios firmados con cuatro universidades privadas, de donde proviene la mayoría de la cantera Pro (Universidad Siglo 21, UCA, Fundación Universidad Argentina de la Empresa y UCES), para brindar “conocimientos, habilidades y competencias digitales, a docentes y alumnos”.

A pesar del anuncio, la gestión del gobierno en la conexión y equipamiento de aulas es casi nula. En 2017, el programa “Implementación del Plan Nacional de Educación Digital” arrancó con un presupuesto de $ 7200 millones de pesos y se redujo a $ 3902 millones. Para 2018 perdió aún más fondos: $ 3400 millones, con un agravante: en cuatro meses y medio apenas se ejecutó el 7 por ciento. Y desde el punto de vista semántico, dejó la conexión pero eliminó el concepto de “igualdad”.

Celulares que estigmatizan 2000 escuelas

La decisión de no entregar más computadoras a los alumnos y sólo a las escuelas se basa en que el 87% de los chicos respondieron en las pruebas Aprender que tienen computadora en sus casas. “El 76% de los chicos que asisten a escuelas primarias cuenta con celulares y ese número se eleva al 95,7% respecto de los que finalizan la secundaria”, agregaron del gobierno. Sin embargo, sí eligieron centrarse en los teléfonos: el lunes pasado, en un acto junto a Mauricio Macri en una escuela de San Miguel, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal anunció la entrega de 8000 celulares en 2000 escuelas públicas de 55 municipios. Se trata de aquellas que tuvieron bajo rendimiento en Aprender. Los gremios denunciaron el carácter estigmatizante de la elección, exponiendo a los colegios que les fue “mal”. “Van a dar 8000 celulares y eliminan 800 mil netbooks”, dijo Roberto Baradel, titular de Suteba.

 

Tiempo Argentino