Repiten que el presente es maravilloso y el futuro lo será mejor, en tiempos de conmemoración por la Revolución de Mayo, con represión a la protesta y detenciones de trabajadores, movilización nacional de docentes, Plaza de Mayo enrejada y concentración de protesta de diversos sectores sociales en el ombligo del país. Por Silvia Torres

 

¿Cuánto tiempo hay que remontarse al pasado para recordar épocas aciagas como éstas que rodean a la conmemoración del 25 de Mayo, aniversario 208 de la Revolución de Mayo, cuando se inició la conformación de la Argentina como país independiente de la corona española? Con un pueblo hambreado y despojado de infinitos derechos que habían vuelto a la vida en una circunstancia digna de ser vivida, este año, como tantos otros, la conmemoración estará vacía del fervor popular, propia de otros tiempos no tan distantes, cuando la Patria sí era una fiesta.

Debe quedar en la memoria de muchos argentinos los festejos del Bicentenario, en 2010, que movilizó a 6 millones de personas en torno de innumerables actos culturales, con alto nivel estético y rebosantes de contenido patriótico y simbólico sobre el transcurrir de la vida del pueblo, de tal manera de que la ciudadanía encontrara la razón de su idiosincrasia, en todos y en cada uno de los eventos. En aquella oportunidad, se congregaron nada menos que seis presidentes de América del Sur, que tuvieron a Cristina Fernández de Kirchner como anfitriona y alma mater de los fastos, y el titular de la Unasur, Néstor Kirchner, lo cual constituyó un hecho inédito en la historia argentina.

Es lo que estará ausente en las conmemoraciones de este año, que serán –como en años anteriores con el gobierno de la alianza macrista-radical-, un mero trámite formal, despojado de toda connotación política o, mejor, con la connotación política propia de la oligarquía gobernando: Hacer todo con la ausencia del pueblo y, si es posible, en contra de sus intereses.

Este 25 de Mayo encuentra al país con protestas de miles de trabajadores de infinitos sectores privados y públicos, por la dramática situación creada por el gobierno macrista con paritarias a la baja, despidos masivos o por goteo en todas las actividades, cierre de fábricas, pymes, comercios, servicios de todas las dimensiones, que se suman a despiadados tarifazos que ponen en jaque las economías de las familias, situaciones que se coronaron con la vuelta de la Argentina al FMI, repudiado por el 73 % de los ciudadanos en general, muchos de los cuales fueron votantes del gobierno.

¡Triste 25 de Mayo! Con la injusticia, la pobreza y la indigencia asolando a millones de argentinos, en tanto que otros, demasiados para el gusto de quien escribe, miran con displicencia a esos pobres que antes tenían un poco de dignidad porque el Estado estaba presente con algo, un poco, aunque sea, de esa fortuna que hoy, proveniente de la deuda, se va por la canaleta de la fuga a guaridas fiscales, hecho que parece no molestarles, en la lógica perversa de que siempre hubo pobres y ricos…¡Triste 25 de Mayo! Cuando una vez más, en la historia nacional, vuelve a imponerse la teoría de los egoístas y los perversos.

La resistencia está en marcha. Los docentes del país marchan recreando protestas de hace 30 años. Los despedidos marchan. Los técnicos, científicos y universitarios marchan. Las organizaciones sociales marchan. Las Madres y Abuelas marchan… Gran parte del pueblo está en marcha, para dar una clara señal de que hay repudio a las políticas de escarnio que impone el macrismo-radicalismo. Marchan para decir: ¡Viva la Patria de todos y para todos! ¡Volveremos!