Un escenario improvisado en el interior de la catedral San Antonio de Oberá fue el marco para el acto formal de la Provincia en honor a los 202 años de la Declaración de la Independencia y al mismo tiempo de celebración de aniversario 90 de la Capital del Monte, con la presencia del obereño gobernador Hugo Passalacqua y parte de su Gabinete.

La ciudad tenía todo preparado para una gran fiesta cívica en las calles, pero una insistente llovizna obligó al cambio de escenario, con lo cual, gran parte del público debió permanecer en el exterior mientras adentro se desarrollaba la parte formal de la ceremonia.

El mandatario provincial fue recibido por la Guardia de Honor y a continuación, en compañía del intendente Carlos Fernández, el vicegobernador, Oscar Herrera Ahuad y otras autoridades, se dirigió al interior de la catedral donde se desarrolló el acto central.

La celebración unió la máxima fecha Patria del país, con el aniversario de la fundación administrativa de Oberá, tierra de donde son hijos dilectos tanto el intendente Fernández, como el gobernador Passalacqua, detalles que ambos se encargaron de remarcar en sus discursos, emocionados al rememorar hechos vividos durante la niñez en las calles de la ciudad que nació como “Yerbal Viejo”, ya hace casi un siglo.

En el desarrollo del acto que comenzó diez minutos después de las 10 de este lunes 9 de julio, después de las bendiciones a cargo de la pastora de la Iglesia Luterana Unida, Eva Ross y el sacerdote católico Ariel Manavella, la bisnieta de Iris Linel leyó el poema que había recitado su bisabuela Iris Pirelle en el acto de fundación de la ciudad el 9 de Julio de 1928.

A su tiempo, el intendente Fernández se refirió a las dos fechas que se conmemoraban, rememoró su infancia en los barrios obereños y reafirmó su compromiso con el andamiento de las políticas públicas provinciales “del proyecto Misionerista”, priorizando el diálogo como herramienta para el logro de los objetivos que contribuyan para el bienestar de todos.

Passalacqua lo siguió en el uso de la palabra y como hijo de esa tierra, también recordó sus días de infancia y escuela y destacó especialmente la presencia de banderas de todas las naciones que poblaron Oberá, porque sintetizan “lo que somos”. Trazó un paralelismo entre el acto fundacional de la Patria en 1816 y la jura de la Constitución en 1853, principalmente con el texto constitucional que alude a la apertura de las fronteras “a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino” y la realidad obereña, tierra de confluencia de grandes masas de inmigrantes que otorgan a la región el colorido típico que se corona en la Fiesta que los distingue.

“Ahí aparece el puente con nuestra inmigración, con estas banderas que están hoy acá, una decisión política de Estado, de argentinidad; criollos y pueblos originarios abrieron los brazos a todos los hombres de buena voluntad. Y así ocurrió, Argentina abrió sus brazos, su pecho, su corazón… los recibió, NOS recibió a quienes venimos hoy a honrar, venimos a decir gracias a nuestros ancestros, a nuestros abuelos, bisabuelos, que tuvieron la decisión de buscar un nuevo rumbo”, dijo el Gobernador en parte de su alocución. Después hizo un repaso del relato fundacional de su ciudad de origen e invitó a todos a luchar para ser felices, juntos y trabajando día a día.