La oposición, en muchas de sus expresiones, dio a conocer una carta dirigida a la titular del FMI anticipando que, de ser gobierno, desconocerán el acuerdo firmado con el Poder Ejecutivo, por no cumplir con normas constitucionales vigentes, por el perjuicio y por el rechazo popular mayoritario. Por Silvia Torres

 

La oposición política en varias de sus vertientes y en sus diversas expresiones y organizaciones dio a conocer una carta dirigida a la titular del Fondo Monetario Internacional, Cristine Lagarde, para expresarle su rechazo al reciente acuerdo con el gobierno nacional y, mediante un extenso texto, da a conocer los motivos que sustentan esa posición.

La carta fue publicada in extenso por un medio nacional, Página 12, que incluyó el total de los nombres que la firmaron, entre quienes se cuentan dirigentes políticos, de organizaciones sociales, de derechos humanos, de la cultura y la educación, artistas de los diversos géneros, entre otros.

El encabezado reproduce los incisos 4º y 7º del artículo 75 de la Constitución Nacional, que hacen referencia a la responsabilidad del Congreso Nacional en lo que se refiere al tratamiento del endeudamiento externo, razón por la cual, de ser gobierno, la oposición anticipa su negativa a aceptar el acuerdo de marras, en virtud de que interpreta la posición de la mayoría del pueblo argentino, conforme las últimas mediciones de opinión en tal sentido.

La carta tiene, además de un alto valor político, un valor documental porque reúne una importante información sobre la situación económica-financiera por la que atraviesa el país, como la génesis y el desarrollo del endeudamiento: “Desde que asumió el presidente Macri, en 32 meses, la deuda pública aumentó en términos netos en más de u$s 80.000 millones, a través de la colocación de emisiones equivalentes a más de u$s 224.000 millones, de los cuales u$s 140.400 millones fueron en moneda extranjera con privados. El peso de la deuda sobre el PIB de Argentina pasó del 41 % en 2015 a representar el 69,8 %, según reconoció el Secretario de Finanzas ante el Congreso de la Nación el pasado 2 de julio”, lo cual colocó a la Argentina en ser “el país de mayor emisión de deuda en el mundo en el año. Y éste, el gobierno que más títulos emitió en nuestra historia.”

Se hace referencia a que ese endeudamiento no sirvió para el desarrollo económico, productivo y social, sino que se registraron más de 47 mil millones de dólares para la fuga de divisas, en tanto que las reservas del BC apenas crecieron de 25.092 millones de dólares, al 10/12/2015 a 48.102 millones de la misma moneda, al 19 de junio pasado.

Luego, se menciona el carácter fraudulento de la corrida bancaria, los errores para encarar el déficit fiscal o sea, las medidas que favorecen a sectores concentrados cercanos al gobierno, además de que se pone la nota en la explosiva situación social, ya que en el memorándum aparecen las “‘salvaguardas’ aplicables ‘en caso de que las condiciones sociales empeoren’ parecen una burla a quienes hoy ya ven peligrar sus haberes jubilatorios, salarios, empleos o directamente sufren hambre. Si se distribuyera la suma establecida como ‘salvaguarda’ entre los 13 millones de pobres durante los 6 meses que restan a 2018, son 6 u$s mensuales que alcanzan para consumir menos de dos kilos de pan per cápita al mes, en un contexto de suba generalizada de precios que afecta particularmente los alimentos, el transporte público y los servicios esenciales. Es evidente que nada de ello permitirá atenuar una catástrofe anunciada.”

Para terminar, califican a la deuda como “odiosa o execrable”, que el acuerdo “no cuenta con legitimidad jurídica, política ni social; que los fondos comprometidos se utilizarán de manera claramente fraudulenta en perjuicio del país; que el programa económico impuesto producirá una catástrofe social; y que, por lo expuesto, ante un cambio de gobierno, será puesto en crisis”, razones todas que justifican largamente que sea merecedor de revisión parlamentaria y judicial.

La carta es una reacción que se enmarca en un rechazo generalizado de los argentinos para con el retorno al FMI y los efectos nefastos que esa decisión tendrá sobre el presente y el futuro del país, además de que desnuda una nueva mentira del macrismo que había rechazado cualquier intento de endeudamiento con el organismo financiero internacional.