Desapareció la zanahoria que exhibían Macri y sus funcionarios para lograr la adhesión de legisladores, intendentes y el conjunto de los gobiernos provinciales al Pacto Fiscal 2017, que incluía el Fondo Federal Solidario (de la soja), que termina desapareciendo por el guadañazo unilateral aplicado por la alianza nacional gobernante. Por Silvia Torres

 

Con el guadañazo que el gobierno de la alianza macrista radical acaba de aplicar sobre el Fondo Federal Solidario, proveniente del impuesto a la soja, que se distribuía directamente a las provincias y los municipios de todo el país desde el 2009, se lesiona el Pacto Fiscal 2017, que lo comprendía, que durante el primer semestre significó la distribución de 230 millones de pesos en Misiones y con una previsión, que desaparece obviamente, para 2019, de 883 millones de dólares para todos los distritos.

Este último monto da una clara idea del dinero que acapara el gobierno nacional para dar cumplimiento al pacto que estableció con el FMI y que, también, sirve para tener en cuenta de cómo manejan las finanzas nacionalesel mejor equipo de los últimos 50 años”, ya que poco menos que esa cifra, 800 millones de dólares, es lo que dilapidó el Banco Central, bajo la conducción del mesadinerista Luis Caputto, en un par de días, la semana pasada.

Digámoslo claramente: el fondo de la soja para el año próximo alcanzaría los 883 millones de dólares que debiera distribuirse con un criterio de justicia federal, pero que, en manos de los más despampanantes endeudadores y fugadores con que cuenta la historia nacional, es una nada, ya que esos montos se fugan con una facilidad asombrosa y es la causa por la que el país se hunde sin solución de continuidad hacia el fondo, cuya profundidad no se alcanza a percibir.

La medida disparó la movilización de los intendentes misioneros, que se reunieron con el ministro de Gobierno, legisladores nacionales y provinciales para coordinar acciones tendientes a resistir la medida o pedir una compensación, por la pérdida que estos ingresos provocarían en las arcas de todos los municipios y, para ello, propusieron líneas de negociación en el tratamiento del Presupuesto nacional.

La situación tuvo también su impacto en la última sesión de la Legislatura provincial, en donde los legisladores de Cambiemos trataron de distraer la atención de los de la Renovación y de Pays, además de la gran cantidad de intendentes presentes, hacia los famosos “cuadernos” quemados por su propio escriba, pero que un periodista del paradigmático diario La Nación tuvo la “viveza” de guardar en forma de fotocopias -sin autenticación notarial alguna (¡!)-, y que sirvió para desatar un nuevo show mediático, gracias a la acción diligente de la dupla Bonadío-Stornelli, en una clara demostración de cómo funciona el fórum shopping, que ya cuenta con detenidos, arrepentidos, sospechosos y ¡hasta un prófugo! Y que bien podría ser considerada como una de las más berretas acciones “judiciales” que se pueda montar en una republiqueta bananera.

Los diputados misioneros de la alianza hambreadora (AlbaNilsson, Gustavo González, Ariel Pianessi, Anita Minder y José Rocholl), insistieron con la bufonada y pretendieron justificar el saqueo a los estados provinciales y municipales con argumentos inconsistentes y, hasta, llegaron a objetar la existencia de empleados provinciales como un despilfarro de recursos, pero no se refirieron en ningún momento al verdadero despilfarro, a cómo se esquilman los recursos del pueblo misionero, en particular y argentino, en general, con los despojos a las jubilaciones, las asignaciones familiares, los exorbitantes recortes a la obra pública, la desfinanciación de la educación y la salud y de todo programa destinado a promover la actividad económica, sea productiva o industrial.

Hay que estar muy atentos, en Misiones, sobre el papel que cumplen los legisladores de Cambiemos, tanto los provinciales ya mencionados como los nacionales (Humberto Schiavoni y Luis Pastori), en relación con los guadañazos a los recursos que le corresponden a la provincia, como derechos adquiridos.

Las elecciones están a la vista, el año próximo y hay que tener en cuenta que esta alianza macrista-radical reúne a la flor y nata de la oligarquía y de los poderes fácticos, que manejan a sus lacayos para que actúen sin piedad sobre los recursos que debieran distribuirse equitativamente. Despliegan fabulosos recursos en las campañas electorales y no tienen empacho de propalar un discurso cargado de mentiras y de cinismo. Pero la realidad está a la vista: no tienen el más mínimo pudor para defender los recortes que sumergen a las mayorías en la miseria y la desesperación, mientras favorecen la concentración y la fuga de divisas para sí mismos o para sus socios en el exterior.