El documento del Ministerio de Hacienda prevé para este año una inflación del 42%. Se busca llegar al déficit primario cero en 2019. Se descartó pasar la última categoría del monotributo a responsable inscripto.

El gobierno decidió imponer un tributo especial de 4 pesos por dólar de exportaciones primarias y de servicios y de 3 pesos por dólar para el resto de las exportaciones. Además se anunció una reducción al 18% en la alícuota para porotos, harinas y aceite de soja. Estas medidas se mantienen según el Gobierno hasta diciembre de 2020, una fecha curiosa ya que sería al final del primer año del mandato del presidente que viene.

La promesa que surge del paquete es llegar al déficit primario cero en 2019, una exigencia del FMI para renegociar el acuerdo en curso ya que se dio un histórico incumplimiento de las metas en la primera revisión, apenas a tres meses de su inicio. El realismo de la presentación de las medidas aparece en un pie de página del documento del Ministerio de Hacienda y Finanzas que prevé para este año una inflación del 42% y una brutal caída del producto del 2,7%. Para el 2019 se estima una inflación del 25% y cero crecimiento.

Se trata de una durísima autocrítica de la gestión económica deslizada en un pie de la página número 5 y que explica porque quedó reducido a nada el acuerdo inicial con el FMI. El mismo, contemplaba una variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 27% para este año (con un tope del 32% por encima del cual el Banco Central directamente pierde potestad para tomar decisiones sin la aprobación expresa del organismo multilateral de crédito) y del 17% para el 2019. A su vez, las estimaciones de crecimiento del nivel de actividad cuando se firmó el acuerdo en junio de este año, eran del 0,4% para el 2018 y 1,5% para el 2019, con posibilidades de extenderse al 2,5%, según había indicado el propio Dujovne.

También se anunció la transferencia a las provincias de la tarifa social eléctrica y los subsidios al transporte no nacionales, un duro golpe a María Eugenia Vidal, que enfrentará gastos no contemplados por miles de millones.

Se descartó una idea que estaba muy avanzada y consistía en pasar la última categoría del monotributo a responsable inscripto, lo que implicaba para ese sector de clase media una pérdida del poder adquisitivo de casi el 50 por ciento. Tampoco se subirá el IVA un punto como se había analizado.

Analistas consultados por LPO consideraron extraña la decisión de imponer retenciones en un monto fijo en pesos y no en porcentaje, ya que esto genera incentivos a retener cosecha y esperar que la devaluación haga su efecto. Con esta medida hoy la retención a la soja pasa del 24% al 29% y el maíz y trigo se ubica en torno al 11%.

Se trata de una ruptura fuerte no sólo de la promesa de campaña de Macri, sino de sus mas recientes garantías a las entidades del agro. Este mismo domingo Elisa Carrió afirmó en un tuit que no se iban a tocar las retenciones al campo. Habrá que ver como sigue su situación en Cambiemos luego de esta desautorización.

“Los 4 pesos fijados hoy por dólar exportado son casi un 10%, por eso al exportador le conviene retener y esperar que haga su efecto la devaluación”, explicó a LPO una de las fuentes consultadas.

También se anunció un recorte de la cuenta de capital del 50% real, lo que va a llevar la obra publica a casi cero.

LPO