Una vez más, las grandes mayorías del pueblo argentino vuelven a tomar la decisión de parar todas las actividades en protesta por la política económica desplegada por la alianza macrista-radical. Por Silvia Torres

 

Como consecuencia de la acuciante situación de las grandes mayorías populares sometidas a despojos de toda índole en materia laboral, salarial y al creciente empobrecimiento, una conducción paralela de la CGT decidió convocar a un paro total de actividades, para poner de manifiesto ese descontento y la no aceptación de las condiciones de vida que le impone el gobierno de la alianza macrista-radical, que se inició hoy con una movilización y acto en Plaza de Mayo.

Con la adhesión del transporte de pasajeros y de cargas, se supone que la medida será total y que afectará incluso a gremios que no atinan declarar el paro, que tendrá su origen a partir de la 0:00 del martes 25, aunque algunos gremios de transporte de pasajeros (subtes), prevén hacerlo a partir de las 20:00 de hoy.

En el caso particular de Misiones, también hay adhesión de los colectiveros y de docentes, además de bancarios y reparticiones provinciales y nacionales, por lo que se descarta que la inactividad será notable en la provincia.

El marco político social de la huelga de mañana encuentra a Mauricio Macri mendigando por nuevos préstamos, en tanto se supone que, a cambio, ofrece la entrega de recursos energéticos como Vaca Muerta, los gigantescos bienes mineros a lo largo de la Cordillera de los Andes que albergan los codiciados yacimientos de litio, además de regiones de bosques naturales aptas para la producción agropecuaria y las inmensas reservas de agua dulce con que cuenta la Argentina. La consigna macrista es: mándennos dólares que, de todas maneras pueden recuperarlos por la fuga y acá tienen un país con infinitas riquezas, en pago de tan valiosos servicios.

La realidad para los ciudadanos es preocupante por la caída en la capacidad de sostener el consumo habitual, que se torna dramática en los sectores mayoritarios de jubilados, clase media baja y baja, que pasan a engrosar las filas de indigentes día tras día. La concentración de la riqueza es manifiesta, la fiesta es para quienes intervienen en la timba financiera –que favorece exponencialmente a algunos y compromete el futuro de las grandes mayorías-, lo cual permite que ocurran hechos casi grotescos, como la radicación de una fábrica de los lujosos automóviles Maserati, mientras unos 3 mil trabajadores de las automotrices instaladas –que fabricaban autos para la clase media-, están en riesgo de ser despedidos.

Nada nuevo bajo el sol. La historia se repite reiteradamente por la aplicación de políticas neoliberales, con concentración de riqueza y entrega del patrimonio nacional: Tan parecido al pasado, que no está ausente la represión de las fuerzas de seguridad en manos de la desquiciada Patricia Bullrrich, que pretende hasta impedir el derecho de movilizarse y peticionar, como hizo hoy tratando de evitar la llegada de la gigantesca columna del sur bonaerense a la Plaza de Mayo.

Varios funcionarios expresaron unívocamente que “los paros no resuelven nada” y en eso tienen razón, porque los paros, las huelgas son medidas de protesta de los trabajadores y quienes deben resolver, dar las respuestas son las autoridades, el gobierno del que forman parte.

Empobrecimiento y desocupación; cierre de fábricas, comercios, servicios y pymes; hambre y falta de futuro para las nuevas generaciones, sumado a la represión de la protesta social para impedir su expresión, forman el combo que ofrece el gobierno macrista-radical y es el telón de fondo con el que pretende que su proyecto de Presupuesto, que expresa del principio al final los números del ajuste despiadado, sea aprobado por los legisladores en el Congreso de la Nación.