El último acuerdo con el FMI fue un motivo de gran felicidad para MM, ya que logró endeudar a los argentinos en 7 mil millones de dólares más y que le adelanten para el año próximo las partidas del 2020, lo cual se suma al milagro de que la pobreza creció apenas a 27,3 %, primer semestre 2018, a pesar de todos los flagelos que azotan al pueblo argentino. Por Silvia Torres

 

Mientras en la Argentina tenían lugar gigantescas movilizaciones de protesta contra la situación socio económica, la semana pasada, el presidente Mauricio Macri festejaba en Washington el nuevo acuerdo con el FMI, consistente en un agregado de más de 7 mil millones de dólares que adeudan los argentinos, así como también que el año próximo el organismo dispondría remitir las cuotas correspondientes al 2020. Ambas cosas constituyen un gran favor para  el gobierno nacional, endeudador y fugador por excelencia, porque le facilita incorporar dólares frescos al mercado y que los mismos sean los suficientemente abundantes con el adelanto de remesas, teniendo en cuenta de que el 2019 es año electoral, cuando se juega la continuidad o no de la alianza macrista-radical.

Por lo tanto, la generosidad del organismo que se ocupa de expoliar a los pueblos cuyos gobiernos recurren a él, es motivo de satisfacción para Macri, a tal punto que disparó una expresión cargada de cancherismo porteño acerca del enamoramiento que despierta la titular del Fondo, al mismo tiempo que anunció que el sentimiento se generalizaría entre todos los argentinos. ¿Aún de aquellos que engrosan las abultadas huestes de pobres e indigentes o que perdieron tantas posibilidades de consumo, nos preguntamos? Todos amando a la señora Lagarde, nada menos quien compromete el destino de millones argentinos, los empobrece y hambrea de la mano del Presidente de la Nación Argentina, quien, además, fue premiado por Atlantic Council, una organización de empresarios, intelectuales y políticos archimillonarios y archiconservadores, por “su dedicación incansable y desinteresada con su país y su gente”… ¡Tal cual!

Tanta felicidad para el mandatario se vio coronada por un verdadero milagro: un mínimo aumento de la pobreza en el primer semestre del 2018, a pesar de la perseverante caída de la actividad industrial, de la desaparición de miles de pymes, los crecientes índices de desocupación privada y estatal, el descenso del consumo y las ventas minoristas, además de las cada vez más reiteradas y crecientes protestas populares que reclaman por la emergencia alimentaria, porque la proliferación de comederos no da abasto para la escalofriante demanda de comida de niños, ancianos y familias enteras, que no tienen con qué alimentarse en sus hogares.

Felicidad y milagro, dos componentes del mundo Macri, que se suman a la mentira, la manipulación y el cinismo, para construir un relato que nada tiene que ver con la realidad cotidiana de millones de argentinos, pero que se repite infinitamente todos los días a través de los medios hegemónicos, cuyos lacayos cumplen a rajatabla y a cambio de suculentos cheques con la misión de trastrocar la cabeza de los ciudadanos, en una guerra cultural que trata de naturalizar que los no derechos es natural para nuestro pueblo; instalan que quien no progresa es porque no quiere trabajar, no quiere madrugar y yugarla; que los viejos no pueden pretender seguir transitando por la vida con un poco de paz y dignidad, porque no hay para tanto; que no hay bienestar y posibilidades para los discapacitados y que, bueno, al que le tocó, ¡le tocó!; que no se puede tanta vacuna, tantos medicamentos, tanto hospital y tantos servicios de salud, tanta escuela y tanta universidad para tanta gente…

La ideología macrista-radical se sostiene en el lema que dice que ningún ciudadano con trabajo o sin él, con un salario bajo o medio (no se puede pagar más porque “se pierde competitividad”), no debe  pretender vivir consumiendo carne, leche, ni comprarse un par de zapatillas, ni un celular, ni un plasma, ni un buen colchón, ni almohadas, ni alimentar bien a los hijos, ni tener a los abuelos con jubilaciones dignas… ni… ni… ni…ni… ni… La felicidad  y los milagros son solo para pocos.