El artista de Apóstoles será parte del Ciclo de Músicos Regionales y Arte en la Biblioteca, organizado por el Área de Patrimonio Regional del Parque  del Conocimiento, se presentará el próximo jueves 11a las 20:30 Hs. en la Biblioteca Popular (Córdoba 2069). Entrada libre y gratuita.

El As mayor, el gran Rulo Grabovieski, junto a su acordeón y su carisma, serán parte de este ciclo cuya esencia es potenciar el desarrollo de los músicos misioneros y divulgar las producciones artísticas de los diferentes géneros del arte en la provincia. La diversidad de la producción artística enriquecida por el intercambio de experiencia con las diferentes áreas del arte en un ámbito como es el de la Biblioteca Popular y el público que esta convoca, nos posibilita dar a conocer artistas pocos visibilizados, o potenciar aún más a los que a puro trayectoria han trascendido en el gusto y reconocimiento popular.

 

ACERCA DEL INVITADO: RULO GRABOVIESKI

Comenzó con el acordeón a los 16 años estudiando con  Blanca Oroño en Apóstoles. Fue la época en que su papá dejaba de ser músico y nunca antes había tocado un instrumento. A los 18 ya había armado una orquesta con un acordeón de su papá, otro prestado, una batería y algunas cosas más que completaron con lo que quedaba del conjunto paterno.

El debut fue en un par de casamientos en los que comenzaron con el nombre de Los ases de la alegría y a partir de ahí, a principios de la década del 70, comenzó a prender y a comentarse lo de los jovencitos que animaban fiestas. El cambio al nombre de Los cuatro ases nació de la sugerencia de Raúl Delavy, conocido artista plástico apostoleño que les indicó la conveniencia de la nueva denominación.

Así estrenaron identidad en el salón parroquial de San José, pero la fama fue creciendo y el Patio del Litoral de Las Tunas, el salón ucraniano de Azara o de la Colonia Unión eran sinónimo de éxito cuando se presentaban Los cuatro ases. Rulo recuerda que repartió su infancia entre la escuela de Apóstoles y la casa de sus abuelos en la chacra, y por eso su último disco se llama “De la chacra”, porque la nostalgia de sus afectos está pintada de los colores y las vivencias de los caminos de la colonia.

Los primeros discos incluyeron temas como el chotis “Se aprende sufriendo” o el corrido “La frenada de mi carro”, que rescatan postales de la sufrida vida en las chacras y distintas historias asociadas a ella.

Rulo representa la identidad misionera y es parte viva de una época en la que las fiestas y reuniones populares y familiares se acompañaban con la música típica de estas tierras y de los inmigrantes que se mezclaron con los nativos, echando raíces en esta provincia que les abrió los brazos.

La música es su fuente de vida, y junto a Los 4 Ases, nunca pararon de tocar en distintos escenarios. “Qué lindo es sentirse vivo y sentirse bien, porque yo todavía estoy con muchísimas ganas de hacer cosas, de enseñar y reparar acordeones”.

Menciones de SADAIC, AADI o el Mensú de Oro, y últimamente “El viento respira”, el documental basado en su vida dirigido por Sergio Acosta, son sólo una muestra de lo alcanzado por este hombre que le ha dado 45 años e su vida a la música.