Impactante la conferencia de prensa de un importante número de reconocidas actrices, para dar a conocer la denuncia sobre la violación padecida por Thelma Fardín, participante en la tira Patito Feo, protagonizada por Juan Darthés, acusado por la actriz, que contaba 16 años, cuando ocurrió el hecho. Una nueva expresión del crecimiento y consolidación del feminismo. Por Silvia Torres

 

La organización de las mujeres en torno a sus reivindicaciones y en contra de los abusos y de la violencia que agreden sus derechos y dignidad, hace tambalear las estructuras culturales, sociales, judiciales, económicas y políticas construidas por la ideología machista – patrialcal, que determinó la organización de los Estados de todo el mundo. Incluida la Argentina y los países de América Latina, donde el sometimiento es aún más patético y escandaloso en virtud de que, prácticamente, no existe resorte de poder que no esté en manos de los hombres, que somete a las mujeres a todo tipo de discriminaciones, incluida la naturalización de la violencia en todas sus manifestaciones.

Las denuncias por abuso sexual y violaciones en el ámbito artístico-cultural y religioso son las que más impacto han tenido en la opinión pública y es sorprendente cómo, en el primer caso, todo un sector del poder mediático salió a respaldar al denunciado, por ser un indiscutido galancete de la farándula, amigo de empresarios, directores, productores y actores que ostentan la mayor notoriedad y poder. ¿Con qué argumentos? Con los de siempre: la naturalización del uso del poder para abusar de las mujeres. Es la misma línea argumental que la proferida por Mauricio Macri, cuando afirmó que “a todas las mujeres les gustan los piropos, aunque les digan qué lindo culo tenés”, o las vertidas en infinitas oportunidades por la anciana de las comidas en la Tv, explicando que “eso (el abuso) siempre ocurrió”, al igual que las aberraciones expresadas por otros tantos personajes mediáticos, sin olvidar que acá nomás, cruzando la frontera, el mayor país del continente estrenará presidente que le dijo a una periodista: “a vos nunca te violaría porque sos muy fea”.

Lo grave de estos argumentos es que naturalizan estas conductas y la justicia –hiper machista y patrialcal-, no las enfrenta con sentencias claras y contundentes, para desterrarlas definitivamente y acabar con las circunstancias en que las víctimas vuelven a ser victimizadas, en procesos en los que se ponen en duda sus relatos. Entonces, se torna inacabable la sucesión de femicidios, de abusos y violaciones. Está naturalizado que si una mujer aborta, primero de todo va presa, pero un varón abusador-violador puede continuar muy campante con su vida cotidiana y hasta ser la cara visible de una publicidad contra la violencia de género, pergeñada por la muy macrista Ciudad Autónoma de Buenos Aires… ¡Y cuándo no!

El grupo de actrices que se aglutinó en la lucha por la despenalización del aborto, acompañó desde hace ocho meses a Thelma en todo el proceso de reconocimiento de su drama, de la denuncia hecha en Nicaragua –donde ocurrió el hecho con motivo de una gira por Managua de todo el grupo que participaba de la obra- y, finalmente, de la conferencia de prensa mediante la cual se dio estado público. Una decisión imprescindible, teniendo en cuenta las reacciones protagonizadas por hombres con privilegiado acceso a los medios, con motivo de denuncias anteriores sobre el mismo abusador.

El velo de la impunidad, del silencio, de la vergüenza y de la naturalización del acoso comenzó a correrse para destapar uno de los aspectos más despreciables de la cultura machista-patrialcal, que es la creencia de que el varón tiene propiedad y derecho al uso y abuso del cuerpo de la mujer. Las actrices argentinas decidieron dar ese paso imprescindible, para que la sociedad tome conciencia y pueda comenzar a desandar el oprobioso camino de cerrar los ojos ante las denuncias de las víctimas, que se cuentan de a miles en las diversas actividades, tanto del ámbito público como privado.

Resabio de viejas dominaciones que perviven enquistadas en la conciencia social pero que, conforme las últimas masivas movilizaciones de mujeres, se pone en evidencia que el feminismo de las argentinas está dispuesto a luchar para derribar arcaicos hábitos de dominación, porque solo de esa manera podrán hacer realidad su principal objetivo: Construir una sociedad mejor.