Culminado el tercer año de gobierno de la alianza macrista-radical es contundente la situación socio económica generada por la aplicación de políticas que destruyen el aparato productivo, facilitan la espectacular fuga de divisas y la concentración de la riqueza. Por Silvia Torres

 

Alcanzado el tercer año de gobierno de la alianza macrista-radical se torna patente el descalabro de los números que dan cuenta de la situación económica-social de la Argentina. Con una economía en proceso de contracción, el FMI, sin embargo, no duda en encontrar situaciones favorables para continuar erogando las partidas de la gigantesca deuda contraída desde el momento mismo de asumido el gobierno por parte de MM y su “mejor equipo de los últimos 50 años”.

Sin dudas será este factor, el de la deuda en dólares, el que conformará lo peor de la “pesada herencia” que deberá afrontar el próximo gobierno, ya que la misma es de 90 % en relación con el PBI, índice que se disparó en relación con el alcanzado por el gobierno anterior, el que nunca superó 43 %.

Lo cierto es que dentro de las propuestas de campaña de la alianza gobernante, no logró ninguna, sino todo lo contrario: El déficit fiscal, de 3,77 % (2015) es ahora de 5,60, en tanto que el de cuenta corriente, saltó de u$s -17.170 millones a  -31.324 millones. Otro de los índices que dan cuenta del fracaso del modelo macrista radical es el de la inflación, aquel fenómeno que se podía controlar “fácilmente” y que era la “demostración de un mal gobierno”MM dijo-, culminaría cerca del 48 % (25,5 %, fue la máxima anual en la era K), con proyección alta para el año próximo a pesar de la dramática retracción del mercado interno