Los datos oficiales confirman el desplome del salario real: 13,2 % interanual de noviembre a noviembre, en términos reales. El aumento de la pobreza y la indigencia, la caída del consumo y el incesante cierre de industrias, pymes y comercios, la consecuencia. Por Silvia Torres

Si bien para el gobierno de la alianza macrista-radical no es una realidad para tener en cuenta y disminuir la sucesión de tarifazos, el desplome del salario real de 13,2 % interanual, de noviembre a noviembre, en términos reales, es el factor que, junto con el incesante crecimiento de la desocupación golpea con inusitada capacidad de destrucción a todos los sectores generadores de bienes: La cotidiana sucesión de cierre de fábricas, pymes, comercios y servicios, dejando el tendal de desocupados que pasarán a engrosar los índices de pobreza e indigencia, forman el panorama económico social construido por los oligarcas que gobiernan.

No hay límites para construir la republiqueta bananera, que es el objetivo. Aumentos en la garrafa social, en las tarifas eléctricas, en el transporte de pasajeros, además del aumento de los precios mayoristas de alimentos, el año pasado, que aún no impactó en su totalidad sobre los minoristas, continúan alimentando la espiral ascendente de la inflación, lo que, sumada a la retracción del consumo, conforma la situación que el   primer ministro de Economía macrista-radical, el inefable Adolfo Prat Gay, definió como estanflación. (Calificaba así la situación de inflación de 20 a 23 %, crecimiento de 2,5/4 % anual, durante la gestión de CFK). Con los índices actuales, el ex ministro calificaría a la realidad argentina como de híper estanflación.

Lo cierto es que la situación se torna día a día más dramática para la mayoría de la población, en virtud de las dificultades crecientes para afrontar los gastos básicos para la vida cotidiana: los tarifazos consumen la mitad y más de la mitad, conforme sea el nivel de ingresos del grupo familiar; los alimentos no tienen precios, de un día para otro las variaciones en alza son la nota habitual; es imprevisible el impacto que esta situación tendrá sobre las familias con hijos en edad escolar y, la de los jubilados, con ingresos poco más arriba que el tercio de los ingresos mínimos para no ser pobre, factores que desnudan el descenso de la calidad de vida de millones y el crecimiento de la pobreza/indigencia.

La Dirección de Estadísticas y Censos de la CABA dio a conocer el pavoroso crecimiento de la pobreza, en los últimos tres años –coincidente con el cambio de las políticas a nivel nacional-, que de 11 % en 2015 pasó a 20,9% en el tercer trimestre del 2018, en tanto que la indigencia, de 3,6 % a 11, 5 % en el mismo lapso. El dato fue tan impactante, por ser la Reina del Plata un distrito con ingresos per cápita similares a capitales europeas, que fue tratado por agencias de noticias internacionales, pero rigurosamente guardado por los medios hegemónicos locales. ¡Ojo! Si esto ocurre en el distrito más rico del país, ¿qué queda para el conurbano bonaerense, Jujuy, Salta, Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, el conurbano rosarino, cordobés, mendocino y la Patagonia? ¿Cuántos pobres ya lleva fabricados el gobierno de la alianza macrista-radical?

En el proceso de destrucción masiva, tipo bomba neutrógena sobre el país, nada se salva. A los flagelos mencionados, se agrega la deteriorada calidad de la salud, la ausencia de inversión –o, más bien, la desinversión-, en educación en todos sus niveles, el desmantelamiento del sistema para el desarrollo científico-tecnológico, para el crecimiento de empresas líderes y sustanciales como YPF y Aerolíneas Argentinas; el negociado sobre terrenos del Estado que se rematan para favorecer a amigos -¿socios de MM  y de Rodríguez Larreta?-, y recientemente, se puso de manifiesto la honda preocupación de los deportistas argentinos ante el desmantelamiento del sistema creado para el desarrollo del deporte amateur, cuyos excelentes resultados se vieron en las competencias internacionales de los últimos años. MM va crear una Agencia para entregar el deporte a capitales privados, convertirlo en un nuevo negocio, arrasar con los predios destinados a la actividad y deglutirse los subsidios que sostenían la vida y la actividad de los deportistas. A  no ser que los renombrados y exitosos actúen resistiendo. ¿Lo harán?

Nada se salva de la voracidad macrista-radical. Bajan los salarios, baja el consumo, bajan las posibilidades de trabajo de mujeres y jóvenes y adultos, baja la calidad de vida de millones de ancianos y de niños, baja la oportunidad de menores y jóvenes para capacitarse en escuelas, en universidades, en el deporte, en la ciencia, en la tecnología. Macristas-radicales quieren un país como era la Argentina del Siglo XIX y primera mitad del XX: unos pocos archi ricos, tomando champán en París, y millones de pobre en un país primitivo.

 

Las cifras oficiales empiezan a confirmar el consabido desplome del salario real. La Secretaría de Seguridad Social informó que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) de noviembre cayó 13,2% interanual en términos reales. Los próximos datos mostrarán que 2018 cerró con la mayor pérdida de poder adquisitivo desde 2002 y las proyecciones para este año también son negativas. Así, las consultoras descartan una recuperación del consumo en la previa de las elecciones, lo que también complicará la salida de la recesión.

El índice Ripte de noviembre mostró que el sueldo promedio fue de $33.733 brutos, lo que significó una suba nominal del 28,9% pero un derrumbe real del 13,2%. Según los especialistas, el indicador anticipa los datos del SIPA, que hoy publicará Trabajo, y del Indec, que se conocerán mañana. Las mediciones privadas, como la del IET, señalan que en diciembre la caída fue similar (13,4%) por lo que el año cerró con el mayor deterioro salarial desde la salida de la convertibilidad. Y en lo que va del mandato de Mauricio Macri, el desplome al 17,3%.