Como una verdadera isla en medio del caos nacional, Misiones se apresta a cumplir con el calendario electoral que, en una primera etapa, culminará el 2 de junio con la elección de las autoridades provinciales y municipales. Desesperante situación de la economía. Por Silvia Torres

En casi todo el país se registran situaciones desesperantes en materia socio económica, desde el fallecimiento de una persona por inanición en Salta, hasta la proliferación de cierres y reducciones horarias no ya en pequeñas pymes, sino en empresas industriales paradigmáticas, con su dramático tendal de trabajadores desocupados. Inflación galopante, desocupación creciente, caída pavorosa del consumo, tarifazos, aumento del endeudamiento y la morosidad y el endeudamiento de miles de familias forman parte de un combo, si bien previsible con un gobierno gorila, impensable en año electoral.

Como si esto fuera poco, el escándalo de espionaje clandestino que investiga el juez federal Alejo Ramos Padilla, que involucra a un oscuro personaje, Marcelo D’Alessio y salpica al fiscal federal Carlos Stornelli quien, junto al juez Claudio Bonadío, tienen la causa “fotocopias de los cuadernos de Centeno”; a las diputadas Elisa Carrió y Paula Oliveto, de la Coalición Cívica e integrantes de la alianza macrista-radical; más la participación mediática del periodista Daniel Santoro y las pruebas de la palpable injerencia de la embajada de los EEUU, ponen en vilo a la ciudadanía no solo porque es desesperante mantener un mínimo de vida digna, sino porque se toma conciencia de un sistema altamente corrupto, que involucra a muchos poderes del Estado.

En ese marasmo de putrefacción, el gobierno de la provincia conduce el destino de los misioneros por un sendero plagado de dificultades, pero centrado en proteger la actividad económica, los puestos de trabajo, la educación y la salud, para evitar a toda costa los azotes que aquejan a compatriotas de otras latitudes. Elaboró decenas de estrategias tendientes a paliar los nefastos efectos de la política económica del gobierno macrista-radical y logró zafar, en muchos aspectos, evitando que el pueblo misionero sea víctima de la pavorosa concentración de la riqueza, vía endeudamiento externo, tarifazos y fuga de divisas, a pesar de que será inevitable que los misioneros deban cargar con parte de esa pesada herencia que deja Cambiemos.

En principio, la conducción de la Renovación –el movimiento multipartidario que conduce los destinos de Misiones desde el 2003-, definió candidato para gobernador y para encabezar la lista de diputados provinciales en un escenario que define de cuerpo entero cuál es su prioridad: la inauguración del Bachillerato Orientado en Informática con especialidad en Robótica. Con ese marco, Carlos Rovira, ideólogo de escuelas de avanzada tecnológica, anunció que Oscar Herrera Ahuad, médico y actual vicegobernador, será el encargado de suceder al actual primer mandatario Hugo Passalacqua, quien presidirá la lista de diputados provinciales.

En la vereda política de enfrente, Cambiemos, la alianza macrista-radical que sobrevive en Misiones mientras se deshace en otros distritos, definió a la dupla Humberto Schiavoni-Luis Pastori, para competir el 2 de junio por el gobierno de la provincia. Ambos tienen antecedentes de gestión que los define como fieles seguidores de las políticas desplegadas a nivel nacional, que originaron el gran caos económico social que cunde en el país y somete a millones de argentinos a la pobreza y a la indigencia.

Los dos han cumplido acabadamente con el rol de ser funcionales al neoliberalismo centrado en la concentración de la riqueza, en el endeudamiento sin fín, en haber aplaudido y militado todas y cada una de las medidas tomadas por MM al frente del gobierno nacional y jamás lograron una sola medida a favor de algún sector productivo, social, comercial, industrial de la provincia de Misiones. Ni siquiera, la reglamentación del famoso artículo 10 de la ley PYME, que sigue siendo una promesa incumplida por parte del gobierno nacional, al tiempo que jamás objetaron: 1) El saqueo que implican los tarifazos en la energía eléctrica –siendo que es la única fuente energética con que cuentan los misioneros-; 2) La falta de respuestas para proveer de gas natural; 3) El desfinanciamiento en materia de obra pública, especialmente la destinada a fines sociales, como viviendas, escuelas, hospitales y Caps y 4) El desmantelamiento de programas para el desarrollo productivo.

Con semejantes antecedentes, sumados a los de otros tiempos, Schiavoni-Pastori pretenden desafiar una acción gubernamental que, con altibajos o con errores, tiene para mostrar un balance harto positivo que posiciona a Misiones entre las provincias que, a pesar del saqueo, logró mantener sus cuentas saneadas y privilegiar la inversión social de tal manera de evitar el sufrimiento del pueblo misionero.