Con el dólar sin límite, con la caída constante de la actividad económica, con el aumento incesante de la pobreza, la matriz socio económica neoliberal volvió a demostrar su fracaso rotundo en la Argentina. Consecuencias: duro futuro para la calidad de vida de los argentinos y probable radicación de MM en Madrid. Por Silvia Torres

 

 

Como era previsible desde el minuto cero de la asunción de Mauricio Macri al gobierno de la Nación, montado sobre una prédica apabullante a su favor de decenas de comunicadores en los medios hegemónicos, el derrumbe de la situación económica y social del país es inevitable y tuvo su más acabada demostración cuando la Argentina volvió a endeudarse con el FMI. Nuestra historia reciente y la historia de todos los países del mundo que recurrieron a él, así lo demuestra.

La caída incesante de la actividad económica en favor de la timba financiera es el destino ineludible a corto plazo, con efectos desastrosos para el presente y el futuro de los ciudadanos. La devastación no solo se manifiesta sobre empresas chicas y medianas, sino también sobre aquellas que lograron un mayor desarrollo tecnológico, como las automotrices, que despiden y suspenden trabajadores y solo usan entre 16/20 % de su capacidad instalada. Decenas de hipermercados y centros comerciales achican sus espacios o cierran sus instalaciones, mientras que los principales elaboradores/proveedores de alimentos también reducen personal y capacidad de producción, por la caída estrepitosa del consumo, pero aplican incesantes aumentos a los precios para evitar que se lesione su rentabilidad. Los consumidores pagan los platos rotos.

En América latina, Argentina es el país con el decrecimiento más notable de su economía, con una caída de 1,7 %, en tanto que México, por ejemplo, tiene un crecimiento de 2,1 % y El Salvador, de 2,3 %. Ese decrecimiento también se dio en la variación salarial, índice donde Argentina también encabeza el listado hacia abajo, con -3,2 %, seguido por Paraguay con -0,9 % y Uruguay -0,4 % (2018-2019), dato cuyo dramatismo se acrecienta con el aumento del desempleo, donde Brasil encabeza el ranking con 5,7 % y Argentina con 3 % de desempleados más, entre su población activa, en el período mencionado.

El listado de las promesas incumplidas por MM y de la alianza con el radicalismo en el ejercicio del gobierno, reúne infinita cantidad de ejemplos, como las soluciones habitacionales mediante los créditos UVA, que angustia a los tenedores con aumentos de casi 47 % de sus deudas hipotecarias; las “transformaciones” que debían impactar sobre las empresas a favor de su crecimiento y desarrollo, provocaron todo lo contrario: la producción pyme padece una impactante caída y tiene una capacidad ociosa de 44 %; los créditos son imposibles: los préstamos personales aumentaron su tasa de interés de 43 % en enero 2016 a 64 % promedio en 2018 y en alza; el año pasado, MM anunció que el país dejaría de endeudarse y solo se registrarían inversiones porque la Argentina “ya era un país confiable”, sin embargo, el proceso de endeudamiento continuó, representó 94,6 % del PBI, en tanto que a fines de febrero superaba el ciento por ciento del mismo.

A estos incumplidos anuncios, hay que agregar el aumento del número de quienes aportan Ganancias. El descenso en las inversiones sociales que impactan en la calidad educativa, incluida la alimentaria que deben prestar escuelas, por ejemplo, lugares donde los niños recibían desayunos/meriendas saludables: indefectiblemente leche y/o yogures, cereales, frutas, mermeladas, además de libros para bibliotecas, insumos para los laboratorios, ropa y equipamiento adecuado para alumnos de escuelas técnicas, netbooks para alumnos y docentes, instrumentos musicales, etcétera. Esto desapareció de las escuelas argentinas, eran bienes provistos por un gobierno “de chorros” y, como parte de la “pesada herencia”, desaparecieron por decisión de un gobierno que, tal vez, se considera (y habrá ciudadanos que así lo consideran), “honesto” y que lucha contra “la corrupción”: la que garantizaba el acceso a bienes imprescindibles para la vida digna de niños, ancianos, embarazadas, porque, aunque a muchos les resulte inconcebible, ése es un mandato de la Constitución Nacional.

El fin de este gobierno es innegable. Tanto, que los comunicadores híper macristas le sueltan la mano. Tanto, que hasta una de las hijas de MM anunció la compra de un departamento en Madrid, para vivienda de su padre cuando finalice su mandato. Así resuelven sus problemas los ricos. Sin embargo, para los argentinos de a pie, o sea, para la gran mayoría, la resolución de los dramáticos problemas post alianza macrista-radical será mucho, muchísimo más difícil y oprobiosa: habrá que pagar con mucho sacrificio, privaciones y esfuerzos la pesada herencia conformada por la gigantesca deuda que deja este gobierno de ricos para ricos, cuyos integrantes ni siquiera tendrán la molestia de ver el tendal de pobres que dejan en su camino.