Mientras se concretaron elecciones en varios distritos del país con lapidarias derrotas del oficialismo, Misiones se apresta a elegir los titulares de los poderes ejecutivos y legislativos, provinciales y municipales y, a nivel nacional, estalló la sorpresa de la fórmula UC/PJ. Por Silvia Torres

 

En la provincia de Misiones se aceleran las campañas para los comicios del próximo 2 de junio, en los que se elegirán gobernador, vice e intendentes municipales, así como también se renovarán parcialmente la Legislatura, los concejos deliberantes y defensores del pueblo, en las localidades en donde sus cartas orgánicas lo establece. La novedad es la elección de autoridades en el flamante municipio de Pozo Azul, el número 76, lo que habla de un federalismo notable en la provincia.

El oficialismo misionero -siempre bajo el sello Frente Renovador de la Concordia-, enfrenta su décimo evento electoral, sin cosechar derrota alguna y tiñó con los colores de la Renovación a todos los gobiernos municipales. En esta oportunidad, hay una certeza casi generalizada de que la fórmula Oscar Herrera Ahuad-Carlos Arce es imbatible -aunque eso se ratificará el próximo 2 de junio-, en virtud del prestigio de los dos renombrados médicos, con alto compromiso social y que han sorteado con gran eficiencia las limitaciones presupuestarias, por el abandono de la Nación, para cubrir sus obligaciones financieras con la provincia.

El macrismo tiene su fórmula bajo un nombre que sufrió un retoque, en relación con la devaluada marca Cambiemos: ahora son Juntos por el Cambio, conformada nada menos que por el titular del PRO a nivel nacional, Humberto Schiavoni y el radical ultra macrista, Luis Pastori. Como se recordará, Schiavoni fue el ministro de Hacienda del gobierno de Ramón Puerta, en los ‘90, responsable del feroz endeudamiento que hundió financieramente a la provincia; de las privatizaciones de los instrumentos económicos fundamentales, como el Banco de la Provincia y Papel Misionero; de aplicar descarnados ajustes sobre la población, incluido el IETE, el impuesto que afectó los salarios de los trabajadores estatales y, como si estos antecedentes fueran insuficientes, se sumó Puerta, actual embajador macrista en España, quien pretende presidir la lista de diputados nacionales, en las elecciones de octubre. Por su parte, Pastori es un fiel exponente del radicalismo conservador, funcionario en tiempos de la dictadura genocida y sostenedor sin claudicaciones de todas las medidas políticas, económicas y sociales tomadas por el macrismo, como lo expresó sin cansancio en los medios de comunicación de la provincia.

Entre estas dos fuerzas se dirimirá la titularidad de la gobernación y es probable que el PAyS, cuya fórmula está conformada por Isaac Lenguaza-“Cacho” Bárbaro, acceda a algunos representantes para las legislaturas provincial y municipales.

El triunfo de la Renovación se enmarcaría en las sucesivas derrotas de la alianza macrista-radical, en las nueve elecciones que ya tuvieron lugar en las provincias, en tanto que la sorpresiva fórmula para las PASO, anunciada por Cristina Fernández de Kirchner, con ella como vicepresidenta y Alberto Fernández, como presidente, también consolidaría esa tendencia.

Esta decisión, que remozó una de las enseñanzas de Juan Domingo Perón, en su libro Conducción Política, donde define a la sorpresa como un instrumento idóneo en la lucha política es, esencialmente, la reconstrucción del equipo originario del FpV que constituyeron ambos, junto a Néstor Kirchner, en los albores del 2003. Distanciados durante varios años, la decisión de CFK tiene el claro objetivo doctrinario de constituir la unidad de la oposición, no solo para ganar las elecciones, sino, y sobre todo, para gobernar un país asolado por el endeudamiento, la destrucción económica-social, la sesión de soberanía política y la consolidación del establishment manejando los resortes básicos de la economía, el poder judicial y los monopolios mediáticos.

La guerra contra el Movimiento Nacional y Popular tiene hoy un éxito espurio, controvertido y antidemocrático: el inicio del juicio oral y público que involucra a CFK en un proceso descabellado e insólito, solo explicable en manos de la corrupción institucional que castiga a la Argentina. Para nada hecho inédito, sino más bien la repetición de una fórmula históricamente aplicada por la oligarquía: desde aquel vergonzoso proceso judicial a Juan José Castelli, pasando por las acusaciones que obligaron al exilio a José de San Martín y a Gervasio Artigas, el asesinato del Chacho Peñaloza y otros líderes federales, los más de cien procesos iniciados contra Juan Domingo Perón -además de su exilio forzoso-, los bombardeos, los fusilamientos, las desapariciones, las torturas y la violación constante y sin pudores de la Constitución Nacional.

Es la dolorosa historia de la Argentina, que tiene hoy un nuevo oscuro episodio de persecución, además de la represión a las protestas y el asesinato de jóvenes militantes, pero que jamás podrá detener la fervorosa voluntad de las mayorías populares de conducir al país a un futuro irrenunciable: La grandeza de la Patria y la felicidad de su pueblo.