El pueblo de Misiones dio una clara demostración de que en la provincia no hay lugar pata aventuras electorales, por parte de paracaidistas y/o personajes que no asumen un compromiso cotidiano con las demandas de la ciudadanía. A tener en cuenta para el futuro. Por Silvia Torres

Los resultados de los comicios del domingo pasado son un claro mensaje para la clase política dado por la ciudadanía misionera, nada menos que en momentos de decidir sobre los hombres y mujeres que conducirán la cosa pública, a partir del 10 de diciembre y por cuatro años.

La continuidad de la Renovación fue claramente expresada en las urnas, tanto como el rechazo a las aventuras electorales a manos de dirigentes que aterrizan en Misiones de vez en cuando, montados en la estructura política del vetusto radicalismo, el partido que en el pasado reciente fue símbolo de la Democracia, el respeto por la Justicia y el desarrollo de la Nación, pero que, hoy por hoy, aliado a la perversa oligarquía neoliberal, retrocedió a los tiempos del alvearismo y de la Unión Democrática, cuando estuvo junto a la Embajada y a las rancias clases sociales, terratenientes y ganaderas. La fórmula Humberto Schiavoni – Luis Pastori -puertista y actual presidente del PRO, el primero y radical-macrista, el otro-, fueron contundentemente rechazados por los misioneros, porque supieron identificar en ellos a representantes de las políticas que desmantelaron la estructura económica del país y el sistema de derechos sociales.

De su parte, el espectacular triunfo de la Renovación es producto de un trabajo en el territorio y cara a cara con el pueblo, para testear las demandas in situ, aun cuando no siempre se pueden brindar todas las soluciones desde el Estado provincial, en virtud del escandaloso nivel de corrimiento de la Nación, que incumple sus obligaciones económicas y financieras. No obstante, el gobierno provincial, sobre la base de una política fiscal eficiente, ejecutó políticas de austeridad, promovió el consumo con planes acertados, destinó ingentes partidas para el sostenimiento de la obra pública –aunque seriamente afectada por la ausencia de recursos nacionales- y mantuvo con cierta normalidad los servicios de salud, educación, asistenciales y el pago de salarios de los trabajadores del Estado.

Todo ello sin endeudarse en un solo peso/dólar, por lo cual, de cambiarse la política nacional, la provincia tendría todo por ganar: Con sus cuentas en orden y sin haber desmantelado sus estructuras burocráticas, dispuestas para afrontar los desafíos del crecimiento y el desarrollo.

La dupla Oscar Herrera Ahuad-Carlos Arce, dos médicos comprometidos con las demandas sociales y fogueados en tareas de administrar la cosa pública con recursos exiguos, permite deducir que se continuará privilegiando el desarrollo económico y social de la provincia, de tal manera de crear fuentes de trabajo sustentables, inclusive aquellas que demandan mano de obra calificada, ya que una obsesión del gobierno provincial fue, es y seguirá siendo avanzar hacia sistemas educativos de vanguardia, que ya funcionan experimentalmente, pero que será necesario extender a todo el ámbito geográfico, para poner los instrumentos tecnológicos al servicio de todos los menores, a los cuales, hoy por hoy, hay que asistir hasta en lo alimentario.

Los desafíos son muchos para las nuevas autoridades, tanto provinciales como municipales. Sobre todo, si se tienen en cuenta los números de la economía nacional, que registran 17 meses de caída de las ventas minoristas, sucesiva reducción de venta de automóviles, inacabable cierre de empresas de todos los tamaños -inclusive muchas paradigmáticas en la industria nacional-, así como también reducción horaria y suspensiones del personal, que provocó la desaparición de 268 mil puestos de trabajo en un año. Asimismo, el gobierno nacional continúa desmantelando empresas y servicios esenciales para la Argentina, como el sistema atómico nacional, que colocó al país entre los 10 del mundo con mayor desarrollo en la materia, aun cuando constituye un instrumento imprescindible para el desarrollo científico-tecnológico y una importante fuente de recursos por el valor extraordinario de los productos exportables.

Son una gran responsabilidad los 485 mil votos obtenidos, 73,01 % del total; 16 diputados provinciales, de 20 que renovaban sus mandatos y 73 de 76 gobiernos municipales, números que expresaron la voluntad indiscutida del pueblo de Misiones, a favor de la Renovación y su doctrina misionerista y no haciendo lugar a las aventuras engendradas en oficinas del establishment nacional y local.