Las elecciones provinciales se vienen cumpliendo con absoluta normalidad y dan cuenta del triunfo de los oficialismos, en manos mayoritariamente del peronismo, que amenaza seriamente la continuidad de los amarillos en la Nación y en la provincia de Buenos Aires. Por Silvia Torres

 

 

Mayoritariamente las provincias adelantaron la elección de sus autoridades gubernamentales, legislativas y municipales y consiguieron la continuidad de los oficialismos, mayoritariamente en manos del peronismo, que pone en riesgo la continuidad de Cambiemos en el gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires, el gigantesco distrito con enorme peso electoral.

La situación se desbalanceó contundentemente a favor de la oposición a partir de la definición de la audaz fórmula nacional del PJ-Unidad Ciudadana, con Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner, que blanqueó, a su vez, la tracción de innumerables partidos políticos, de los gremios de trabajadores y empresarios, de movimientos sociales y culturales, que pone en evidencia la veracidad de algunas encuestas, que dan cuenta del hartazgo de la ciudadanía hacia el modelo impuesto por la alianza macrista-radical.

De hecho, ayer, dio comienzo a la campaña electoral con un viaje a Santiago del Estero por parte de Fernández de Kirchner, donde fue recibida por una bulliciosa multitud en una nutrida caravana de vehículos y a los costados de la ruta, entre el aeropuerto y el centro de la ciudad, fue recibida y agasajada con una cena por el gobernador, Gerardo Zamora, y presenté su libro Sinceramente, en un centro cultural que ella misma inauguró en el 2012. No obstante, la ex presidenta eludió ausentarse de la audiencia en el juicio oral y público, que se opera en un tribunal de Comodoro Py, en horas de la mañana del lunes.

De su parte, Cambiemos definió la fórmula presidencial: Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto –senador del peronismo conservador de la provincia de Río Negro, ex aliado K en el Senado, donde presidió durante años el bloque del FpV, hasta el 2015, cuando armó el bloque Alternativa Federal, para apoyar los proyectos legislativos del macrismo. Hasta ahora, Cambiemos se limita a hacer lo que mejor le sale: Usar las redes sociales con fakes news, demonizar  a los candidatos en los medios oficialistas –especialmente a CFK, porque es la dueña de la pelota (votos)- y emitir discursos cargados de mentiras, en una infinita continuidad cínica e inacabable. ¿Le agregará Pichetto algún condimento político de mayor impacto popular, a un candidato presidencial cuya credibilidad navega por los subsuelos de la opinión pública?

Mientras, la situación económica social del país se cae a pedazos, azotada por los flagelos harto mencionados en este espacio y que, a esta altura, inequívocamente forman parte del modelo macrista-radical. Las organizaciones populares contienen la protesta en virtud de la luz de esperanza que se vislumbra en el horizonte, que nada tiene que ver con la prédica del gobierno en tal sentido, sino que se origina en la decisión de CFK de armar una fórmula presidencial, como demostración contundente de qué sentido tiene la prédica en pos de la unidad de las fuerzas populares, no solo tendiente a ganar las elecciones, sino a la posibilidad de gobernar enfrentando la gigantesca batería de poder fáctico, que sostiene a Macri y sus amigos y que, desde el primer día de un gobierno distinto, se ocupará de desplegar sus arteros métodos tendientes a horadar el poder popular.

En Misiones, el Partido Justicialista movilizó su estructura dirigencial, convocó a partidos y grupos políticos, sociales y gremiales, para dar el paso de firmar un acuerdo de unidad destinado a adherir y militar la fórmula Fernández-Fernández. Asimismo, se percibe una explosión de la militancia con el mismo fin, que comienza a autoconvocarse en sinnúmero de reuniones, para dar la batalla electoral y, de paso, movilizarse con vistas al futuro.

Los resultados electorales provinciales dando la espalda a Cambiemos y la ebullición popular que se extiende como marea de entusiasmo por todo el país, evidencia una voluntad de vencer al partido mediático, judicial y político oligárquico que, con el apoyo de los oscuros personajes de la inteligencia legal e ilegal, debidamente formateados por la Embajada, pretenden torcer la vocación popular de vivir con dignidad, todos los días de todos los años.

Bien. Porque esa ebullición también se alimenta con las patas cortas de las operaciones mediáticas-judiciales al servicio de las oligarquías, como ocurre en nuestro país y, también, en la vecina República Federativa de Brasil.