Un cartel en una ruta lo decía: Es la expresión del deseo de miles, millones de argentinos que lo perdieron todo, casi todo, mucho o algo, en estos años de gobierno macrista radical. Por Silvia Torres

 

 

“Devolveme la pesada herencia”, decía el burdo cartel sobre una ruta, en la provincia de Entre Ríos. Dicen que el concepto está diseminado por muchos lugares y a una no le caben dudas de que sea el deseo de millones de ciudadanos que, en los últimos tres años y medio, y muy especialmente en lo que corre del 2019, lo perdieron todo, mucho, algo o poco de lo que tenían hasta diciembre del 2015 y que formaba parte de la tan mentada “pesada herencia”, según el gobierno de la alianza macrista-radical.

Hace un par de días, sin ir más lejos, se cerraron tres fábricas textiles paradigmáticas –Alpargatas, Wrangler y Lee-, con su nuevo tendal de desocupados, que pasarán a engrosar la larga lista de pobres e indigentes, que “habitan” plazas y calles de las principales ciudades argentinas, como no se veía desde el desastre de principios de siglos. A ello se debe agregar la caída del poder adquisitivo de los salarios en relación con los índices inflacionarios, especialmente en los productos alimenticios de primera necesidad. Por lo tanto, la Argentina es un país donde desciende el consumo de leche, pero aumenta el de champán importado –¡incluso antes de que el acuerdo UE-Mercosur alcance su concreción!

Las previsiones para el futuro tanto en boca del gobierno nacional como del FMI expresan un optimismo cuasi sospechoso. El agente del organismo internacional que oficia de ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, repite la cantinela: el año próximo aparecerá la estabilidad, el control de la inflación y el crecimiento. Sin embargo, el FMI discretamente anticipa que el PBI no subirá un 2,2 % -como dijeron-, sino apenas 1,1 %, lo cual significa nada en relación con el crecimiento vegetativo y, para este año, elevó la caída de -0,8 % a -1,3 %. Además, anuncian que persistirá la inflación, las altas tasas y la baja del empleo, no obstante, insisten en el absurdo de que la “deuda es sostenible, pero no con alta probabilidad”… ¡Unos genios!

Los amarillos centran su campaña en la infinita cantidad de obra pública que ejecutó, lo que disparó la sospecha de la población y la reacción del Sindicato de Trabajadores de Vialidad (STV), que proveyeron prolija información al respecto: “1) Obras Licitadas por Año: 2000-2003, 19; 2004-2015, 168; 2016-2018, 31; 2) Obras Iniciadas por Año: 2000-2003, 24; 2004-2015, 162; 2016-2018, 62; 3) Obras Terminadas por Año: 2000-2003, 8; 2004-2015, 113; 2016-2018, 57. Finalmente, durante los tres primeros años del mandato de Macri hubo obras por 3035 kilómetros promedio. Mayormente repavimentaciones y bacheos, casi nada de autopistas, con una inversión de 357 millones de dólares”. Dineros que están muy lejos de los 57 mil millones de dólares que prestó el FMI –solo falta desembolsar 4 mil millones-, y otros 130 mil millones de deudores varios. También, el STV solicitó al Parlamento nacional la declaración de la emergencia vial, por el mal estado de la red en todo el país.

La oposición que reúne la mayor adhesión, con la fórmula FyF, compromete lo que siempre hizo el peronismo en el gobierno: trabajo, alimentar a los hambrientos, fuerte impulso a la actividad industrial-comercial-productiva-de servicios, recuperación del salario para recomponer el mercado interno. Posicionar políticamente al trabajo reponiendo el Ministerio correspondiente, igual que el de Salud y crear uno de Vivienda y otro de Mujer.

En síntesis, la continuidad significa el certero riesgo de destrucción del trabajo y de las jubilaciones, ya que, con todas las letras y a los cuatro vientos, predican la reforma laboral y previsional. Con lo cual, no te van a devolver nada de lo que fue la “pesada herencia”.