La historia de las Ferias Francas es la historia del esfuerzo y la perseverancia de los pequeños y medianos productores de la tierra en Misiones. Por Pablo Camogli*

 

Todo comenzó el 25 de agosto de 1995, con la realización de la primera feria, en la ciudad de Oberá. Tan solo 7 productores originaron una de las experiencias de la economía social más importante de la historia misionera, la de las Ferias Francas.

Marina “Chola” Santander es una de aquellos 7 productores que dieron inicio a la Feria obereña. Desde entonces, Marina sostiene su puesto de feriante, frente al cual se apresta a cumplir 24 años ininterrumpidos. Es por ello que se le entregó un reconocimiento a la trayectoria. La secretaria de la Agricultura Familiar, Marta Ferreira, fue la encargada de la entrega, que se realizó en el marco de la “Plaza de la soberanía alimentaria“, que se realizó en la plaza San Martín, de Posadas, el pasado jueves 8 de agosto.

Marina, junto a su familia, migraron desde el Paraguay en la década de 1940 y se instalaron en Oberá. Allí realizó diversos trabajos, hasta que en la década de 1980 adquirieron con su marido una chacra en la localidad de San Martín. Desde entonces, se transformaron en chacareros y trabajadores de la tierra.

Durante los años ’90, el neoliberalismo imperante consideraba que el modelo del pequeño y mediano productor característico de Misiones era inviable, por lo que lentamente iría a desaparecer. Frente a esto, los productores de Oberá decidieron organizarse para saltear las candenas de comercialización y la incidencia de los grandes supermercados, para comerciar directamente del productor al consumidor. Bajo el impulso del dirigente histórico del Movimiento Agrario Misionero, Eugenio Kasalaba, se organizó la primera feria franca el 25 de agosto de 1995. Marina, con sus productos, estuvo presente aquel día.

Próxima a cumplir 80 años, rodeada de nietos, bisnietos y sobrinos, Marina concurre cada sábado a la mañana a su puesto en la feria. Hoy, además de la producción primaria, ofrece huevos de codorniz y dulces de sabores variados, reflejo de la diversidad que es propia del monte misionero. Cada sábado, el puesto de Marina se transforma en escenario de la reunión familiar de los Santander. Como si se tratara de un ritual, hermanos, primos, sobrinos, hijos y nietos pasan por el puesto para compartir un mate con “Chola“, que sigue allí, como hace 24 años, ofreciendo sus productos.

A lo largo de estos 24 años las Ferias se transformaron en un fenómeno socio-cultural de Misiones y en una alternativa de consumo para miles de personas. La base de sustentación de este fenómeno es el esfuerzo de los chacareros y la relación entre precio y calidad de sus productos. A eso se sumó el acompañamiento del Estado provincial desde el año 2003, lo que permitió multiplicar las ferias por toda la geografía misionera.

Aquellos 7 feriantes originales se transformaron hoy en cientos de productores. Esa historia de tesón y resistencia, de desarrollo y consolidación, se resume en la persona de Marina Santander. En ella se condensa buena parte de la evolución socio-cultural de la que emerge nuestra sociedad actual. Inmigrante, trabajadora, mujer, ama de casa, madre, familiera, abuela, chacarera y feriante son identidades que la describen a ella, pero que también se aplican para miles de mujeres rurales misioneras.

 

*Publicado originalmente en www.misionestienehistoria.com