A su arribo al lugar de la ceremonia central de la Provincia en honor al máximo héroe nacional, Passalacqua y las autoridades presentes depositaron una ofrenda de laureles al pie del busto que rinde tributo al prócer en la plazoleta homónima. La continuidad estuvo signada por un emotivo recitado a San Martín, pronunciado por el alumno Natanael Álvez Do Reis, de la Escuela N° 11, institución que estuvo particularmente involucrada en la realización del acto. Sucel Nardelli, presidente de la Asociación Sanmartiniana a su turno, reseñó y destacó aspectos de la vida y obra del héroe y el intendente Castro agradeció al gobernador Passalacqua por las obras que la Provincia llevó y lleva adelante en Santa Ana. 

 

El primer mandatario provincial se definió como “de corazón santanero” al abrir su discurso, durante el cual se refirió al relevante rol que le cupo cumplir a Misiones desde los albores de la patria hasta hoy, contribuyendo en escribir las más gloriosas páginas en la construcción de la Nación.

 

“Desde chiquito ahí en Oberá, los actos patrios me hacían pensar, son actos importantes, serios, que comprometen nuestra identidad, nuestro ser interior, nuestro Misionerismo. Momento de pensar para adentro, muy profundo. Voy a ser sincero, es mi visión y no lo puedo dejar pasar. Este desfile, especialmente los de San Martín, tiene como una doble lectura: son actos de conmemoración, obviamnete, porque estamos rindiéndole honor y homenaje; pero siempre sentí que es una forma de pedirle perdón a San Martín. Él estuvo muchos años en el exilio, a él lo echó el puerto de Buenos Aires”, reseñó Passalacqua y continuó: “Después de su muerte, la Patria demoró 30 años en traer sus restos. Era un personaje olvidado por el país, se fue sin haber visto el país unido, gran pecado nuestro que tenemos que seguir lavando todos los 17 de agosto a las 3 de la tarde”.

 

Resaltó además la trascendental intervención personal que tuvo el General San Martín para que el Congreso de Tucumán se definiera y firmara la Declaración de la Independencia. “Lo hace a instancia de San Martín, porque los sueños del pueblo argentino, encarnados por San Martín, pedían un rumbo distinto para el país. No tendríamos Argentina, no tendríamos bandera, si no. Él interpetró, vio y ejecutó lo que el pueblo quería; tenía un concepto de esperanza  distinto al que que a veces tenemos, que es esperar. San Martín tenía otra concepción, que hay que ir a buscarla…los días felices hay que ir a buscarlos y nadie tiene que decirnos cómo ir a buscarlos, somos nosotros los que tenemos que decidir y la brújula es el pueblo, el pueblo toma las decisiones: en 1810, en 1816, en 1853 o en 2019. El pueblo toma un orden,  ordena lo que hay que hacer…Un dirigente de la magnitud de San Martín obedeció al pueblo de la Argentina tomando el rumbo, desviando el rumbo que iba mal en el Congreso de Tucumán”, manifestó emocionado, antes de cerrar trazando un paralelismo con otros momentos que vivió el país y en especial, para referirse al actual: “Tantas veces  en la historia Argentina estuvimos en la encrucijada de torcer el rumbo o no y ¿cuál es el adecuado? El adecuado es el que dice la gente. Es fácil. Muy fácil. La política como la entendía San Martín, la alta política, era seguir el trillo de la gente…Sigamos el trillo de la gente y el país va a ser cada vez más glorioso y sanmartiniano. Ese es el homenaje del día de la fecha”, cerró Passalacqua.