Desde el frente político opositor más votado en las PASO se lanzó la propuesta de que la acción de gobierno se fundaría sobre una democracia federal, esto es, gobernar quebrando la columna vertebral del unitarismo económico, financiero, cultural y político, que originó una Argentina marcada por la desigualdad. Por Silvia Torres

“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”. Juan Domingo Perón

Desde el lanzamiento de su campaña, el precandidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, convocó a los gobernadores a “asociarse” a su gobierno, de imponerse en las elecciones del próximo 27 de octubre.

La convocatoria tuvo un fuerte impacto sobre la clase política de todo el país y fue aglutinando, paulatinamente, a la gran mayoría de los mandatarios provinciales y a los elegidos para ejercer a partir del 10 de diciembre. Una vez que tuvieron lugar las PASO, cuando se registró una aplastante victoria de Todos a nivel nacional y, además, el oficialismo macrista-radical perdía en elecciones municipales y provinciales muchos de sus dominios, la idea de “sociedad entre Nación y provincias” fue tomando cuerpo y se definieron algunos de los aspectos que tendrá esa nueva metodología de gobierno, con la finalidad de reparar la destrucción económica social, conforme sean las prioridades y los diagnósticos de quienes gobiernan los territorios diversos, dispares y plagados de desigualdades, en su desarrollo económico social.

Así surgió la definición de “democracia federal”, es decir, “hacer lo que el pueblo quiere y defender el único interés: el del pueblo”, según la vieja definición de Juan Domingo Perón, agregando la condición de “federal”, o sea, tener en cuenta lo que necesita y decide cada pueblo, cuya expresión está dada en los gobiernos provinciales.

Se incorpora un concepto con alto valor simbólico, no exento de cierto desprestigio por el cariz dado por la historia y la cultura oficial, centrista, unitaria, prejuiciosa y racista, que tiene su máxima expresión en el lenguaje televisivo nacional y, por lo tanto, repetido por los ciudadanos con aspiraciones sociales, que conspiran contra su verdadera identidad, función y rol dentro de la república. Convengamos que “lo federal”, en la Argentina -que fue adoctrinada para ser conformada demográfica y culturalmente por quienes bajaron de los barcos-, se emparenta con la “barbarie”, con la “anarquía”, con la “violencia”, es la anti república, de una república concebida bajo un parámetro de civilización blanca, adinerada, linda, con gente “que va a esquiar o a disfrutar del verano europeo…”

Fernández se atreve a enfrentar ese statu quo cultural y, por el momento, logró la adhesión de la mayoría de los gobernadores, en ejercicio y electos, incluido al misionero Oscar Herrera Ahuad, quien asume el 10 de diciembre y estuvo presente en los encuentros en donde fue tomando cuerpo la idea de la democracia federal. Una decisión  imprescindible, en virtud del perfil casi exclusivo de Misiones como provincia de la periferia, casi enteramente rodeada por países extranjeros,  con una ubicación continental privilegiada como corazón del Mercosur.

Un futuro gobierno nacional de Todos recorrería el país con su gabinete en pleno, para lo cual ya se designaron capitales federales en cada provincia y, en el caso de Misiones, esa capital se localizó en Oberá, la enigmática y próspera Capital del Monte. Asimismo, se considera la radicación de ministerios de la Nación en distintas provincias, conforme las especialidades de los mismos y, en tal caso, la provincia también tiene expectativas y cotiza para ser sede del Ministerio de Turismo.

Mientras transcurren días aciagos previos a las elecciones, con pobreza, indigencia, hambre y malnutrición en crecimiento, castigando sobre todo a menores y ancianos; con más de cien mil desocupados en el primer semestre; con una inflación galopante y un gobierno que, ubicado en la estratósfera, se dedica a una inútil campaña electoral con el mismo discurso de carácter cínico y plagado de mentiras, las propuestas de Todos alientan la esperanza de millones de argentinos, en caída libre de sus posibilidades económicas, de consumo y contiene el estallido social.

Negociación con el FMI para canalizar la gigantesca deuda que queda de la gestión macrista-radical; pacto social para contener el hambre, generar acciones para el empleo, el consumo y la reapertura de empresas, industrias, servicios; eliminación de la dolarización de los servicios y de la economía en general; medicamentos gratuitos  y 20 % de aumento para jubilados y AUH; restaurar el rol sustancial del Estado con nuevos ministerios y restablecer la jerarquía de los eliminados son algunas de las acciones que se proponen para iniciar el proceso de recuperación, además de la definición de prioridades en las provincias para la reactivación de las economías regionales, porque, dijo el candidato: “vamos a terminar con la periferia, vamos a ser un país integrado”.

Es democracia federal.