El encuentro, de participación gratuita, se desarrolló en el Auditorio de la Cámara de Representantes. Estuvo destinado a referentes de organismos provinciales y público general.

 

En la oportunidad se hizo una presentación del instituto IRAM y una sensibilización sobre la norma 9001:2015; se habló de la experiencia en la Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones; y se reseñaron los pasos para implementar la norma en la gestión pública; entre otros temas.

Disertó el secretario administrativo de la Cámara de Representantes, Daniel Cáceres; la responsable comercial del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) Litoral, Silvina Ñañez; y el director de la consultora de calidad “CGE”, Alexis Brajkovic.

Sobre la experiencia de implementación del sistema de mejora continua en el Parlamento Misionero, y sus principales beneficios, el licenciado Daniel Cáceres explicó que la tarea para alcanzar la certificación de procesos mandatarios y operativos inició formalmente en 2011.

“Desde la llegada de Carlos Rovira a la presidencia de la Legislatura en 2007 se puso en marcha un plan para mejorar la calidad institucional en diferentes ejes: primero, la dotación de espacios de trabajo más acordes” considerando que el edificio parlamentario construido en 1954 presentaba para entonces “una enorme cantidad de problemas y riesgos”.

Por ello, indicó Cáceres, se impulsó la construcción a nuevo del Edificio Histórico, conservando su fachada; el recinto de sesiones, obra arquitectónica que recibió varios premios a partir de su remodelación; se agregó una nueva planta; y también se terminó la construcción del edificio Anexo. A esto se suma la inversión en tecnología, en materia de seguridad y de adecuación de los espacios de trabajo.

Paralelamente, este Poder del Estado implementó la posibilidad de capacitación continua y gratuita para el personal a partir de convenios firmados con instituciones educativas de diferentes niveles.

Posteriormente se acometió con la tarea del Digesto Jurídico que permitió ordenar el universo normativo que reunía unas 5 mil leyes. Luego del proceso de consolidación quedaron a disposición de la ciudadanía cerca de 900 normas que a hoy son poco más de mil.

También se llevó adelante el proceso de informatización de la gestión parlamentaria con el resultado de contar con todo el trámite en soporte digital; comprende desde la entrada de los proyectos hasta la sanción de las leyes.

A finales de 2011, el presidente de la Legislatura “decide dar un nuevo paso” y la institución se aboca a certificar sus procesos e introducir la revisión del reglamento, la firma digital y el voto electrónico.

Se impulsó además el fortalecimiento del vínculo con la ciudadanía a partir de la creación, en 2010, de la Secretaría Legislativa del Centro del Conocimiento Parlamentario que instituyó el Embajador Legislativo, un camión semirremolque acondicionado para desplazarse por toda la provincia y dar a conocer la actividad, funciones e importancia de este Poder del Estado. También se restableció el Parlamento Estudiantil y se creó el Parlamento de la Mujer.

En este contexto, la Cámara de Representantes recibió por primera vez en 2013 la certificación de la Norma ISO 9001:2008, que avala una gestión de calidad en los procesos que desarrolla la organización, otorgado por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). Fue la primera legislatura del país en contar con esta garantía de estandarización que asegura procedimientos de alta calidad y rapidez.

Tiene una duración de tres años; y cada 12 meses se realizaron auditorías externas de control, realizadas por representantes del IRAM; junto con supervisiones internas anuales.

En 2016 obtuvo un nuevo certificado, esta vez más abarcativo que el otorgado en 2013, porque hace mención de todas las actividades de las Secretarías Legislativas; y ayer jueves 10 de octubre volvió a recibir la certificación, después de una rigurosa evaluación, a partir de cuantificar y estandarizar operaciones comunes en diferentes actividades para dotarlas de un sentido de transparencia y sobre todo de calidad de gestión.

“Es un proceso de cierta complejidad, arduo, un desafío interesante para cualquier organización que vale la pena emprenderlo y que requiere del compromiso de las personas de la organización”, aseguró Cáceres.