Se van. Se van sin dejar de hacer daño, como lo vienen haciendo sistemáticamente en los últimos cuatro años. Endeudamiento récord. Concentración financiera, rural, mediática  y energética. Desocupación y pobreza. Gigantesca burocracia estatal. Misiones posiciona cuadros políticos en la nueva estructura de gobierno. Por Silvia Torres

 

 

A pesar de que el gobierno que preside Mauricio Macri tiene al Estado paralizado en sus funciones primordiales (por ejemplo, no hay responsable en el área de Salud, depreciado de Ministerio a subsecretaría), una serie de decretos insólitos tomaron estado público, para continuar con la política de dejar campo minado al próximo gobierno, encabezado por Alberto Fernández – Cristina Fernández de Kirchner.

Tuvo lugar el décimo aumento de los combustibles en lo que va del año, en tanto el presidente saliente continúa emitiendo un relato de ficción, minuciosamente registrado y propalado por los medios hegemónicos durante todas las horas de los días, lo cual alimenta la formación de la conciencia de, por lo menos, el 40 % de la población que adhirió a la alianza macrista-radical, en las últimas elecciones. El relato se sintetiza en que el gobierno construyó “los cimientos sólidos”, sobre los cuales podrá levantarse el crecimiento que el pueblo argentino espera. Es harto llamativo que esos “cimientos sólidos” están conformados, en la realidad, no en el relato, por un pavoroso endeudamiento en dólares; por la gigantesca concentración financiera, rural, mediática y energética; por la destrucción de gran parte del aparato industrial, comercial, productivo y de servicios con caída durante 18 meses seguidos, acompañado de la caída del consumo durante los últimos 24 meses; desocupación, aumento de la pobreza, hambre; manipulación de importantes sectores del poder judicial; la obra pública ficticia y el abandono de las funciones esenciales del Estado establecidas por la CN, que son algunos de los ingredientes que abonan los tan mentados “cimientos”, que deja MM y “el mejor equipo de los últimos 50 años”.

Habrá que predicar y mucho sobre esta “pesada herencia”, porque será un chaleco de plomo sobre las espaldas de la gran mayoría de argentinos, que tendrán que afrontar su peso durante generaciones, como ocurre luego de una guerra: tierra arrasada y campo minado.

Los hechos enumerados, de por sí dramáticos, fueron abonados además por conductas poco republicanas por parte de MM, quien firmó otro decreto –y van-, destinado a dejar a cientos de funcionarios, designados a los apuros en puestos jerárquicos, con la presuntuosa decisión de ser “inamovibles” durante los próximos cinco años. No es la primera vez que MM se arroga funciones legislativas mediante sus decretos y, en este caso, lo hace metiendo mano en el derecho laboral. Sin dudas, es su deseo contar con “soplones” dentro del Estado, que puedan además actuar como “tapones”, para frenar y/o dificultar las acciones gubernamentales, que no respondan al modelo de país de la exclusión y de la concentración.

Ante esta perversa situación, propia de cómo fue el desempeño de la alianza macrista radical en los últimos cuatro años,  el Frente de Todos tiene una gran fortaleza constituida, no solo por el caudal de votos que le permitió el triunfo en primera vuelta, sino la unidad que siguen tejiendo sus líderes en todos los ámbitos del país, que se expresa en la incorporación de dirigentes populares de la más diversa extracción y matiz político, que permitió la consolidación de un poderoso bloque en el Senado, mientras se sigue trabajando por quórum propio en Diputados.

En este sentido, la provincia de Misiones logró incorporarse al proceso de recuperación que se pone en marcha el 10 de diciembre, con dos figuras de peso: el senador Maurice Closs, como vicepresidente primero del Senado y Sergio Lanciani, ministro de Energía en la provincia, quien ocuparía igual lugar en el gabinete nacional.

La próxima gestión de gobierno exigirá enormes esfuerzos de toda la dirigencia, tanto política, como empresarial, gremial, social y de todos los sectores, para dar las respuestas que el pueblo argentino votó. De allí que la incorporación de los misioneros, dos hombres con vasta experiencia tanto en el Parlamento nacional como en la gestión de gobierno -como es el caso de Closs-, y la formación profesional y funcionarial de larga data del ingeniero Lanciani, son síntomas auspiciosos y esperanzadores en el tejido político que debe desmantelar el campo minado que deja la alianza macrista-radical.