Con la finalidad de reactivar la economía, en Misiones se remozó los “Ahora Misiones” y la actividad productiva relacionada con el agro y forestal está prácticamente normalizada. Escuchas ilegales y cuarentena estricta en algunos sectores del país, cubren el panorama nacional. Por Silvia Torres

La provincia de Misiones, con cierta tranquilidad por la no proliferación de contagios con el COVID19 -a pesar de la presión que implica la escalofriante situación pandémica de Brasil-, avanza en relanzar programas para el aumento del consumo, como la mejor manera de reactivar la economía. Es visible, además, que en el interior de la provincia las actividades vinculadas con el agro y la foresto industria muestran un importante grado de normalidad y, por lo tanto, que se recuperen los puestos de trabajo que habían quedado congelados por la cuarentena. A las actividades tradicionales de la provincia, se agrega la promoción de nuevas líneas industriales, vinculadas con la innovación y el conocimiento, sobre la base de decisiones políticas previas para la formación de recursos humanos, que ya anunciamos en esta página,

Entre las medidas tendientes a incentivar el consumo, se revitalizó el Programa Ahora Misiones, en su formato ya conocido, a partir de ayer, 1 de julio, y se crearon dos más: Ahora Gastronomía, para consumos en restaurantes los viernes y sábados y Ahora Bienes Durables, para compra de electrodomésticos, motos, materiales de construcción, etc. hasta en 20 cuotas sin interés y con 5 % de reintegro.

Además, se toman medidas para evitar las líneas de contagio y, en ese marco, se sancionó y se promulgó la ley que obliga al uso de protección facial, cuyo incumplimiento será sancionado con el valor de 75 a 500 litros de nafta Premium, al momento de registrarse la falta. También forma parte del texto de la ley la enumeración de otras recomendaciones, como el lavado de manos, mantener la distancia social y la obligatoriedad del Estado de proveer los medios necesarios para los grupos de riesgo.

En tanto, a nivel nacional, no hay tregua posible mientras se destapa la olla de la corrupción del gobierno macri-radical en varias direcciones, que va desde el escandaloso endeudamiento y fuga de miles de millones de dólares, pasa por la mafiosa organización de espías que se ocupaban de propios y ajenos, que consumía millonarios recursos del Estado, y sigue con la orden judicial de prohibir la salida del país de ex funcionarios macristas: Guillermo Dietrich, ex ministro de Transporte; Nicolás Dujovne, de Hacienda y Javier Iguacel, ex titular de Vialidad Nacional, entre otros, comprometidos en el negociado de los peajes de la Panamericana.

No es la primera vez que la historia argentina registra estos hechos sin que se logren sentencias firmes en tiempo y forma. Basta recordar las causas caídas en prescripción, como las que comprometían a Oscar Aguad, a Federico Sturzenergger, a Carlos Saúl Menem y a varios de sus colaboradores. Sin embargo, hay una cierta expectativa sobre todo en los casos del endeudamiento externo y que se logren desmantelar las redes de espionaje que, en connivencia con agujeros negros del poder judicial y propalados a los cuatro vientos por los medios hegemónicos, tenían el funcionamiento propio de las mafias, para convencer a la ciudadanía de que la pobreza y las carencias eran producto del gobierno “populista” anterior, sumido en la “corrupción”, y no de un proyecto económico político cuyo único fin es la concentración de la riqueza. Se llama lowfare, la guerra judicial, el método que usa las fake news, noticias falsas, en reemplazo de los tanques de las fuerzas armadas del siglo pasado. Los términos en inglés, no son una casualidad: son métodos creados por el imperio, organizados por las embajadas y utilizados por las oligarquías locales.

Así las cosas, tenemos la pandemia que ocurre luego del saqueo macri-radical y que provoca una catástrofe económica en el mundo entero. Argentina, así, suma la caída económica desatada por la pandemia al descalabro de los últimos 22 meses con disminución ininterrumpida de la actividad, del mandato de Macri, que provocó el estrago de 260 mil puestos de trabajo registrados, la desaparición de 24 mil pymes, que las grandes industrias tengan 40/60 % de capacidad ociosa, reducción de 20 a 30 % de los salarios, en el marco de la gigantesca deuda en dólares, en pesos y la fuga de divisas.

Este es el marco donde se desenvuelve la vida de los 44 millones de argentinos. El gobierno de Misiones acelera la actividad de todos los sectores económicos y tiene a su favor el control de la pandemia, el cierre de las fronteras y una situación económica financiera prolija, para lograr que el desastre económico no impacte negativamente en la vida de los misioneros. Si el gobierno nacional activa la llave del consumo y vuelca recursos para la generación de trabajo, que logre transformar a millones de argentinos caídos del sistema en consumidores activos, el país podría eludir años de más privaciones y dolor.