El aniversario de la muerte del general San Martín se pobló de los tradicionales actos conmemorativos y tuvo la novedad de una movilización en algunas ciudades del país, con variados argumentos opositores originados en la Tv. San Martín. Por Silvia Torres

Se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de José de San Martín, el ignoto prócer hasta bien entrado el Siglo pasado, cuando se conmemoró en 1950 el Centenario de su paso a la inmortalidad y se desplegaron grandes actos en todo el país, que tuvieron su epicentro en Mendoza, donde había sido Gobernador de Cuyo y armó el gigantesco Ejército de los Andes, como el instrumento indispensable para expandir la Revolución al resto del continente y consolidar el proceso descolonizador del territorio americano.

Debió pasar mucho tiempo para que la Argentina, como nación medianamente soberana, comenzara a desempolvar la verdadera historia de este personaje, nacido en Yapeyú, territorio de las Misiones, en 1778, para superar la visión almibara, ingenua, inocente, despolitizada de San Martín –así como también la de otros prohombres de la historia argentina-, con el objetivo de eliminar la idea de Revolución e imponer la de la tolerancia exacerbada en la política, para que nada cambie.

Esta concepción se repite en los cientos de discursos que anualmente se escuchan en actos escolares y oficiales, en los que se pone un manto de oscuridad sobre los verdaderos hechos que protagonizaron los San Martín, los Belgrano, los Artigas, los Andresito y, también, de los Mitre, los Roca, los Lavalle, los Sarmiento, los Rivadavia como contracara de los primeros, de tal manera que las generaciones del presente y la venideras desconozcan cómo fue la verdadera lucha por la liberación y por la dignidad de los pueblos y cómo se entiende el concepto de Libertad, para quienes acumulan riqueza y para quienes deben privarse de los mínimos bienes para una vida digna.

San Martín sería calificado como “dictador”, como un absoluto enemigo, por quienes ayer se movilizaron por la “libertad”, contra la “dictadura”, con amenazas como “la próxima va haber sangre”, para consumir dióxido de cloro, para que CFK vaya presa, contra la “reforma de la justicia” y otras tantas consignas que vierte la caja boba cotidianamente, puntillosamente elaboradas por las usinas bien pagadas por el establishment económico y la embajada. Como condimento insólito de esa marcha se usó a San Martín que, en realidad,  desplegó una política totalmente contraria de las aspiraciones de esos sectores sociales, porque estableció un férreo control social, de presión y represión contra ricos hacendados y curas –sean criollos o peninsulares-, creó una economía de guerra –incluidas “contribuciones” voluntarias o forzosas-, y erradicó de cuajo la fuerte resistencia a las levas, por parte del patriciado de toda la región y zonas de influencia*.

Sería muy oportuno revalorizar estas y otras cualidades de San Martín como conductor de pueblos, como gobernante, porque también ahora se juega un partido donde se debaten dos modelos de país, que se patentizan en hechos concretos como la refinanciación de una gigantesca deuda contraída y fugada por el gobierno macri-radical, el auxilio a millones de ciudadanos caídos en la pobreza y la indigencia,  contrarrestar el cierre de miles de pymes y los altos niveles de capacidad ociosa en grandes industrias, sobre todo lo cual se sumó la pandemia, tampoco reconocida por los manifestantes pseudo sanmartinianos de ayer, que adhieren a un dirigente que veranea de lujo en Europa y a una mujer que siempre arrasó con los ingresos de jubilados, además de que tiene sobre sus espaldas la responsabilidad de la muerte de decenas de argentinos.

En tanto, en Misiones, se avanza con la recuperación de actividades económicas en virtud de un control social -casi sanmartiniano-, que blindó las fronteras para evitar que se concrete la invasión del Covid 19 que castiga al Brasil, incluidos los estados fronterizos. Asimismo, se avanza en medidas que fomentan el consumo, se desarrollen las industrias del conocimiento como sustanciales para ocupar mano de obra que se está formando en la provincia, se incentivan los apoyos a la producción y comercialización de alimentos locales, se profundizan las acciones para atender la salud y se espera que desde el gobierno federal se tomen las medidas para consolidar estructuras económicas perdurables, como la continuidad del Gasoducto del Norte Grande, inversiones en electrificación y comunicaciones, creación de zona franca, entre otras.

A su vez, la Argentina pudo demostrar su sólido e indestructible sistema científico, aletargado durante el gobierno anterior por la quita escandalosa de recursos y comenzará a fabricar, en el laboratorio mAbxciencie, la materia prima de la vacuna contra el Covid 19, ensayada en la Universidad de Oxford juntamente con AstraZeneca, que será dosificada y envasada en México, para toda América Latina, excepto Brasil.

Se avanza también en otra de las grandes deudas pendientes de la democracia en la Argentina, como es la reforma de foros del poder judicial fuertemente corrompidos por los poderes fácticos, desde las dictaduras y gobiernos permeables a ellos.

Si San Martín debiera regresar hoy a campos de batallas, se sabe cuál sería su postura, cuál sería su lugar en la lucha y, sobre todo, cuáles sus aliados y sus objetivos. *Ver Camogli, Pablo, Nueva Historia del Cruce de los Andes, Bs. As., Aguilar, 2011; –Galasso, Norberto, Seamos libres y lo demás no importa nada, Bs. As., Colihue, 2000