Misiones pudo comprobar con la pandemia su inmenso potencial económico por el cierre de sus fronteras, lo que permitió evitar la sangría hacia los países vecinos, que reúnen ventajas comparativas. La propuesta para conseguir beneficios fiscales. Por Silvia Torres

El gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, preparó una batería de documentos para presentar al Gobierno central, con la finalidad de solicitar se establezca un sistema fiscal diferenciado en virtud del sustancial cambio producido en la economía misionera, como consecuencia del cierre de las fronteras con Paraguay y Brasil.

La pandemia permitió constatar con números incuestionables el pernicioso efecto que se opera sobre la provincia como consecuencia de las desigualdades en la actividad económica en la región, donde Misiones sería algo así como la Cenicienta por no contar con las mismas condiciones que sus vecinos, lo que provoca una sangría de dinero por los millones de egresos que fluyen a través de los puentes Roque González de Santa Cruz, que une Posadas con Encarnación, Paraguay y el Tancredo Neves, entre Puerto Iguazú y Foz do Iguazú, Brasil, a lo que se debe agregar el tránsito diario por otros pasos, todo clausurado desde mediados de marzo.

El fenómeno provocó un notable reverdecimiento de la actividad comercial, porque la gente no puede cruzar la frontera a hacer sus compras a los países vecinos, -en junio se generó $ 5.600 millones más, en comparación con el mismo mes del año pasado, a valores constantes-, y su lado negativo es que se intensificó el contrabando, para abastecer de artículos de primera necesidad a los comercios de la frontera y pasar soja, con la finalidad de evitar las retenciones. Lo cierto es que el comercio local tuvo un impulso notable que repercute en la actividad económica de la provincia, a pesar de que aún no se reinstauró el turismo, sino solo para los misioneros, en tanto que se mantiene con normalidad actividades como la construcción, la foresto-maderera, la yerbatera, la tealera, entre otras.

Además, las distancias que separan con el puerto de Buenos Aires, torna inviables las exportaciones de los productos, como la yerba mate, el té, productos forestales entre otros, que deben transportarse mediante camiones, cuyo costo los coloca por encima de los precios competitivos en el mercado internacional.

El pedido de Herrera Ahuad se centrará, con números en mano, en la creación de una Zona Franca para su industria exportadora que podría triplicar los u$s 430 millones en corto tiempo, asimismo, reducir el IVA y Ganancias al 10 % y las cargas patronales de 26 % a un promedio de 16%, recursos todos que le permitirían a Misiones competir en igualdad de condiciones con los países vecinos y evitar el impresionante drenaje de divisas por ser el enclave caro de la región.

El gobernador cuenta con el apoyo del empresariado local, cuyas organizaciones agregaron información acerca de los perjuicios para el desarrollo de las actividades comerciales, industriales y de servicios en virtud de la desigual situación fiscal, aduanera y la carencia de infraestructura.

En el marco de las políticas del Gobierno nacional, uno de cuyos ejes es el Federalismo, expresada contundentemente por el presidente Alberto Fernández, “la Argentina será gobernada por 24 gobernadores y un Presidente”, es posible que Misiones reciba una respuesta positiva a sus históricas demandas. Herrera Aguad y el titular de la Legislatura, Carlos Rovira, han elaborado una apuesta estratégica sólida, cuyos efectos podrían convertir a Misiones en un baluarte del crecimiento nacional y, también, en un medio invalorable para conseguir los dólares que tanto necesita la Argentina, tanto para importar insumos indispensables para su desarrollo, como para afrontar, en el futuro, los compromisos de la gigantesca deuda externa.