Luego de 48 horas en vilo por la manifestación de la policía bonaerense, se avecinan días donde las tensiones se centrarán en el Congreso Nacional en torno del análisis del presupuesto y del proyecto que crea un aporte proveniente de las grandes fortunas. Por Silvia Torres

La principal fuente de financiación de los Estados proviene de los ingresos fiscales, que les permiten hacer frente a los servicios que los gobiernos deben proveer a los ciudadanos y que se encuentran legitimados en las Cartas Magnas de los mismos. Es por ello que también es importante el tratamiento de la evasión fiscal, porque reduce la capacidad  de financiar las políticas públicas, además de que obliga a aumentar la presión sobre los sectores que cumplen con las obligaciones.

Las cifras que se refieren a este fenómeno creciente en el mundo entero, indica que los países en desarrollo pierden en torno de los 100 mil millones de dólares anuales, por la evasión de grandes multinacionales y también de grandes empresarios locales, según Oxfam, un dato que perdió actualidad ante las estimaciones de la Red por la Justicia Fiscal (Task Justice NetworkTJN), que da cuenta que la fuga en América Latina superó los 300 mil millones de dólares en los últimos 4 años, en tanto que la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estimó que también es gravísima la evasión en materia laboral: unas 127 millones de personas, 47 % del mercado laboral, son trabajadores informales.

En los países “emergentes”, Argentina entre ellos, se instaló la fuga de divisas en combinación con el endeudamiento externo, modalidad extendida a partir de los ‘70: con la disponibilidad de capitales para los países del Tercer Mundo, el ingreso de dólares entra por un lado, son apropiados por un pequeño grupo, para luego reenviarlas al exterior, sin registro de las operaciones, evadiendo impuestos y/o evadiendo las reglamentaciones excesivamente débiles. Esos gigantescos recursos operan como cinturón de plomo para los pueblos que deben afrontar el pago de las deudas, en tanto que la fuga va a engrosar las offshor,  en guaridas fiscales y en cuentas secretas ilegales, en bancos del mundo que operan con líneas irregulares.

A partir de los Panamá Papers*, seguidos por los Paradise Papers y, en la Argentina, los Argenpapers**, se desnudó el movimiento ilegal de grandes fortunas, con nombres y apellidos. A estos reveladores escándalos de fuga y/o lavado, se sumaron las investigaciones realizadas por el gobierno de Francia en 2014, mediante las cuales se detectaron 4040 cuentas secretas de argentinos en el HSBC de Suiza, información que figura en la causa134.053/14, del Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 11; las denuncias del arrepentido Hernán Arbizu, sobre las fugas que tuvieron lugar en el JPMorgan, investigación a cargo del fiscal Guillermo Marijuán, todas cajoneadas y un último informe sobre más de 900 casos llegados a la Afip, durante el gobierno macri-radical, de las que tampoco se conocen avances, hasta este momento.

Este drenaje de divisas -que no es otra cosa que la riqueza de la Argentina, porque se deben afrontar por decenas de años el pago de la deuda-, también tiene su correlato en la evasión por no facturación o subfacturación de las actividades económicas. Es común escuchar a los empresarios calificar al país como el que tiene la “mayor presión tributaria del mundo”, expresión que se repite innumerable cantidad de veces en medios hegemónicos y de los otros, que crean sentido sobre la conciencia de los ciudadanos. Los datos siguientes dan cuenta de que esa  prédica, interesada por cierto, no es verdad:

EUROPA                                                        AMÉRICA LATINA

Francia          47,9 %                                            Cuba          41,7 %

Suecia           47  “                                                 Brasil         32,2 “

Italia             45   “                                                Argentina   31,3 “                                                 

Alemania      38,2 “                                               Uruguay     27,9 “

España          34,4 “                                                Chile            20,4 “

Reino Unido 33,5 “                                               Paraguay      17,5”

Fuente: OCDE, UE                                             Fuente: OCDE, CIAT, BID, CEPAL

Es información imprescindible para evaluar el debate que se avecina, en torno de temas claves para el financiamiento de las demandas ciudadanas, que se extienden como reguero de pólvora por todo el país, en virtud del carácter esencialmente popular y comprometido con la restauración de derechos, propio del gobierno nacional.   

 *Con las filtraciones de documentos confidenciales del buffet de abogados panameño Mossack Fonseca, el mundo pudo enterarse de los movimientos ilegales de gigantescas sumas de divisas, propiedad de millonarios, entre ellos, el ex-presidente de la Nación Mauricio Macri y sus familiares, quienes poseían empresas off-shore. Según esa investigación, 270 firmas offshore aparecen asociadas a la Argentina, mientras que más de 1200 argentinos son directivos u accionistas en paraísos fiscales. Funcionarios públicos y dirigentes del espacio político liderado por Mauricio Macri como Néstor Grindetti (intendente de Lanús), Waldo Wolff (diputado nacional), Claudio Avruj (ex-secretario de Derechos Humanos de la Nación), así como también los empresarios Héctor Magnetto (Clarín), Gregorio Pérez Companc, Carlos Blaquier, Alfredo Coto, Eduardo Eurnekian, Claudio Bellocopit y el propio Club Boca Juniors entre muchos más, aparecen como dueños de empresas off-shore en Panamá.

**Los periodistas O’Donnel-Lukin, autores de Argenpapers,  analizaron información de los Panamá Papers y organizaron su obra por la especialidad de los evasores-fugadores argentinos. El ex presidente Mauricio Macri mereció un capítulo completo; otro se ocupa  de Los Macristas, conformado por funcionarios y familiares. Se mencionan, además, a periodistas, empresarios, abogados, políticos, etcétera. Ninguno de los cuales hizo impugnaciones judiciales en torno de las aseveraciones de los periodistas.