Se suceden las maniobras destituyentes de JxC  y de los sectores todopoderosos que lo alimentan, junto con la eterna voracidad del sector alimentario, que conforman un coctel tóxico para el conjunto de la sociedad. En Misiones, se suceden  medidas legislativas y ejecutivas para incentivar la economía, que todavía no impactan sobre los sectores más pobres. Por Silvia Torres

Dicen que el lobo nunca será oveja. Aplicado a la situación histórica de la Argentina, se repite una vez más la dramática situación de tironeo por el reparto de la torta, incluida la manipulación de la divisa, que encuentra a los trabajadores en total desventaja, luego de cuatro años de la nefasta gestión del macri-radicalismo, sobre la cual se debe agregar la devastación de la pandemia, que sigue su ruta no solo en el país, sino también en el mundo entero.

Ingentes esfuerzos se hacen para socorrer a millones de argentinos caídos del mapa, como consecuencia del descenso de la actividad económica desde el 2016, los 280 mil puestos de trabajo registrados pulverizados, 25 mil pymes cerradas y grandes industrias usando el 40/50 % de su capacidad, 1.200 millones de dólares de deuda, 96 mil millones de fuga y 37 % de pobreza, que fue la situación hallada en diciembre pasado. En marzo, el COVID 19 llegó vía Ezeiza y el parate de la actividad fue la lógica de la cuarentena.

Los índices socioeconómicos de Argentina indican la existencia de un piso –o más bien subsuelo-, que llevará su tiempo revertir, aunque se percibe como posible lograr una fuerte reactivación en la post pandemia y hacia ese rumbo se apuntan los cañones. En el entretanto, se vuelve a repetir la historia de siempre: los platos rotos lo pagan los sectores sociales menos dotados, porque la voracidad de los proveedores de alimentos, por ejemplo, se mantiene como si acá no hubiera pasado nada y los servicios básicos, cuyos precios impactan sobre las clases medias (porque los pobres no acceden a ellos, sino excepcionalmente), están congelados por orden gubernamental, hasta fin de año. Luego, ¡Dios proveerá!

Todo este panorama no es privativo de la Argentina, solo que muchos países, especialmente la mayoría de los más desarrollados, tienen mayor espalda para soportar la devastación de la pandemia y la caída de la actividad económica será la tónica de los balances del corriente año, a lo largo y ancho del mundo. El Banco Mundial dice que, en 2020, 115 millones de personas en el mundo caerán en situación de pobreza extrema, 28,6 millones en AL, en tanto, los ricos más ricos continuarán multiplicando sus fortunas. En este contexto se inserta la flamante carta encíclica Fratelli Tutti (Todos Hermanos) del Papa Francisco, centrada en problemáticas que afloraron con alarmante vigor en el mundo de la mano del neoliberalismo, como es la falta de solidaridad entre los pueblos, entre ricos y pobres y la desaparición de la fraternidad, que se manifiesta en xenofobia y odio racial, haciendo una llamado por la “amistad social”.

En Misiones, en tanto, se avanza en frentes que buscan reactivar sectores estructurales para el desarrollo económico social, transportes, puerto, tecnificación del agro e industria, innovación, etc. para acelerar la demanda de mano de obra y se esperan respuestas de Nación en materia fiscal diferenciada, para que la provincia eluda su histórico papel de Cenicienta al lado de sus vecinas, Brasil y Paraguay. Todo ello, mientras día a día la pandemia afecta a personas en número creciente, cuando aún no hubo una recuperación completa de ciertas actividades, como la hotelería, gastronomía y otros servicios turísticos, el transporte y la educación presencial.

La no asistencia a las escuelas por parte de niños y adolescentes disparó situaciones complicadas para las familias pobres, por no contar con los servicios de desayuno, almuerzo y/o merienda. Déficit acuciante, sin dudas, porque el hambre -a pesar del IFE, tarjetas alimentarias, AUH-, castiga a menores debido a que estos recursos, más lo poco que los mayores reúnen con las escasas changas, se enfrentan a precios de alimentos básicos inalcanzables. En este mismo orden, Misiones decidió auxiliar al sistema privado en todos sus niveles con el programa AhoraColegio/AhoraEstudiantes, con la misma modalidad que otros rubros del mismo, para facilitar el pago de matrículas, cuotas y deudas. Los esfuerzos de los gobiernos se suceden y es justo sumar el que despliegan los trabajadores esenciales, víctimas frecuentes del virus. Ocurre también que la situación económica social dramática de los argentinos, exige un camino interminable de mayores esfuerzos, en el que debieran de comprometerse también aquellos sectores que acumularon sin