Con el escenario de la recuperación democrática en Bolivia y el retorno del depuesto ex presidente Evo Morales acompañado por Alberto Fernández hasta la frontera, los convenios para la adquisición de vacunas contra el COVID 19 desataron reacciones adversas contra la de origen ruso y la supuesta obligatoriedad de su aplicación. Melilotos nunca faltan. Por Silvia Torres

La fiesta popular enmarcó el retorno del gobierno democrático a la República Plurinacional de Bolivia, presidido por Luis Arce Catacora, como presidente y David Choquehuanca, como vice –ambos fueron funcionarios del gobierno de Evo Morales-Alvaro García Linera, depuesto por un violento golpe de Estado, en noviembre del año pasado-, a lo que se sumó el regreso de éstos últimos, acompañados hasta la frontera por Alberto Fernández, quien previamente había participado de la asunción del flamante mandatario.

Es digno de destacarse el afecto que el pueblo de Bolivia demostró por el Presidente argentino, en virtud de que abrió las puertas tanto para los mandatarios depuestos como para otros funcionarios y familiares cuyas vidas corrían peligro, dándoles refugio en la Argentina, donde pudieron llevar una vida en paz hasta el momento en el que tuvo lugar  el retorno.

Con este marco de alto contenido político en todo el continente, donde se pone fin a un gobierno de facto que desató la violencia y la muerte de decenas de ciudadanos, la Argentina consigue alcanzar algunos logros en materia económica y en la lucha contra la pandemia. En el primer caso, el dólar ilegal y el contado con liquidación reciben un parate a su cotización, desmontando cualquier posibilidad de devaluar el peso, un efecto fuertemente resistido por el gobierno a pesar de las presiones del establishment, con lo que se logra crear expectativas positivas de crecimiento económico, que empuja a la radicación de inversiones privadas en varios frentes, en tanto que el Presupuesto 2021 está dirigido a lograr un salto cuantitativo en materia económica-social.

Asimismo, se firmaron los convenios para la compra de cinco vacunas contra el COVID 19, en fase 3 -la última del proceso de experimentación-, que luego deben ser aprobadas por la ANMAT, para ser aplicadas presumiblemente a partir del primer trimestre del año próximo. Hay confusión sembrada por los medios hegemónicos en torno de las vacunas, especialmente cuando se anunció la Sputnik  V, producida en el  Instituto Nikolai Gamaleya, de Moscú, con el que el gobierno argentino firmó un convenio para la provisión de 25 millones de dosis, que permitirían vacunar a 12.5 millones de personas. La reacción de melilotos no se hizo esperar, incluso en los canales de la Tv hegemónica que se pobló de opinadores seriales como expertos en microbiología e inmunización, que no dudaron en lanzar “información” desactualizada, inexacta y malintencionada, con la única finalidad de mantener la desazón en la población.

Las otras son las elaboradas por Oxford-Astra Zeneca (inglesa), Pfizer y Janssen (norteamericanas) y Sinopharm (china). Ayer, Pfizer anunció que había logrado efectividad en 90 % y comprometió un millón de dosis para el país. En tanto que los rusos anunciaron que, en la semana próxima, completarán la fase 3 y darán a conocer la efectividad de su producto.

Gracias a la reciente sanción de la Ley para Generar Inmunidad contra el COVID 19 (27.573), la Argentina podrá integrar el COVAX, el organismo internacional creado para que los países puedan adquirir la vacuna, mediante el cual le corresponderían otras 9 millones de dosis, que llegarían a fines de febrero.

El convenio con cinco de las 10 vacunas que están en fase 3 alcanzado por la Argentina permitiría presumir que rápidamente alcanzaría niveles de inmunización de rebaño, es decir que, entre quienes padecieron la enfermedad sumados a quienes serán vacunados, el virus encontrará escasísimas posibilidades de expandirse. Esto lo saben los melilotos que se expresaron en contra el 8N y en los medios hegemónicos, en donde se vio que es un antídoto más eficiente tomar dióxido de cloro que usar una vacuna.

La grieta está lanzada, también en esta materia: vacunas vs melilotos. ¡Y eso que estamos a fines del 2020 y no en la Edad Media cuando, si había una actividad harto sospechosa, era la científica! 

En el mundo se han desarrollado hasta ahora 219 vacunas candidatas, de las cuales casi 40 ya se están probando en humanos (fase clínica) y diez están en la última etapa de prueba, lo que significa que han superado las fases anteriores demostrando niveles aceptables de seguridad (no provocaron efectos adversos graves) y de generación de anticuerpos.

En la fase 3 los estudios contemplan a un número mayor de pacientes y buscan comparar la cantidad de personas que tuvieron Covid-19 entre quienes recibieron la vacuna y los que recibieron placebo, además de seguir controlando anticuerpos y seguridad.

Oxford- AstraZeneca
Esta vacuna utiliza vectores, que son virus que no tienen capacidad de reproducirse en el organismo (y por tanto inocuos) y se usan para transportar material genético del virus del que se quiere inmunizar. Se trata de dos dosis de aplicación intramuscular con una diferencia de 28 días.

En este caso, el vector es un adenovirus de chimpancé modificado genéticamente, que es un virus que causa resfríos leves, y lo que hacen es «insertar» en él una parte de la proteína espiga del coronavirus, que es la que le da la forma de corona. Al ingresar en el organismo, el sistema inmunológico «detecta» esa parte del virus y genera anticuerpos.

Desde junio se encuentra en fase 3 con pruebas en más de 10 mil voluntarios en el Reino Unido, 5 mil voluntarios en Brasil, 30 mil en Estados Unidos y también en Sudáfrica y Kenia. El ensayo clínico tuvo una suspensión temporaria en septiembre pero se reanudó.

En el país, la empresa mAbxience, del Grupo Insud, anunció en agosto pasado que producirá en su planta de la localidad bonaerense de Garín entre 150 y 250 millones de dosis del principio activo, y en ese momento se indicó que la vacuna costaría entre 3 y 4 dólares.

Según lo informado hoy, Argentina recibirá 22 millones de dosis que comenzarán a llegar al país durante el primer semestre de 2021.

Sputnik V – Rusia
La otra vacuna de vector viral es la Sputnik V, desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya de Rusia; es la única que utiliza dos adenovirus humanos como vectores, uno diferente en cada dosis que se dan intramuscularmente con diferencia de 21 días.

La vacuna fue registrada por el Gobierno ruso en agosto y se encuentra en fase 3 con pruebas en más de 40.000 voluntarios en Rusia, pero también se anunciaron ensayos clínicos en los Emiratos Árabes Unidos, India, Venezuela y Bielorrusia.

Argentina recibiría 25 millones de dosis, de las cuales 10 podrían llegar en diciembre a un precio estimado de 19,95 dólares.

Janssen – Johnson & Johnson
La vacuna de Janssen, la compañía farmacéutica de Johnson & Johnson (Estados Unidos), utiliza un adenovirus humano y se administra en una sola dosis intramuscular.

Se encuentra en fase 3 desde septiembre con 60 mil voluntarios de Colombia, Brasil, Chile, México, Perú, Sudáfrica, Estados Unidos y Argentina. En octubre el ensayo clínico tuvo una suspensión temporaria pero se reanudó y a nivel local comenzó esta semana.

El Gobierno argentino mantiene conversaciones con la compañía aunque hasta el momento no hay información sobre la cantidad de dosis ni cuándo las entregaría, pero se conoce que el precio rondaría los 37 dólares.

Los adenovirus humanos -como los de las vacunas de Janssen y la Sputnik- se utilizan en otras vacunas como la del ébola.

Pfizer – BioNTech
La cuarta candidata es la de Pfizer (Estados Unidos) y BioNTech (alemana) y se trata de una vacuna que utiliza una tecnología innovadora denominada ARN mensajero que se aplica en dos dosis vía intramuscular, la segunda 28 días después de la primera.

Este tipo de vacunas utilizan directamente el código genético de una proteína viral (en este caso se utiliza la proteína espiga) y al ingresar al organismo las células «producen» esta proteína y al reconocerla se activa el sistema inmunológico. Hasta el momento no hay vacunas que utilicen esta tecnología y requiere una conservación en frío, a menos 80 grados.

El estudio comenzó su fase 3 en julio y se prueba en 30 mil voluntarios en Brasil, Estados Unidos y Alemania, además de en la Argentina, donde el ensayo es realizado en el Hospital Militar y coordinado por el investigador Fernando Polack de la Fundación Infant.

Argentina recibiría en principio tres millones de dosis en diciembre a un precio de 19 dólares.

Sinopharm – China
Finalmente, el Gobierno también mantuvo contactos por la vacuna desarrollada por el grupo Sinopharm (China), aunque estas negociaciones son las que se encuentran menos avanzadas.

Se trata de una de las vacunas en producción en China que utiliza virus inactivado, una versión que no produce enfermedad pero genera anticuerpos y que ya se utiliza en varias vacunas como las de la gripe, hepatitis A, polio y la rabia.

Se encuentra en fase 3 con diversos estudios en Emiratos Árabes Unidos, con 45 mil voluntarios; Baréin, con 6 mil; Perú 6 mil, y en Marruecos, Pakistán, Serbia y Jordania. En Argentina es probada en la Fundación Huésped.

En China, la vacuna tiene ya una autorización provisoria y fue aplicada a más de 300 mil personas. Hasta el momento no hay información sobre cuántas dosis, cuándo ni a qué precio se ofrecería a la Argentina. Fuente: Ambito.com