A medida que avanza el proceso de vacunación en la Argentina, con luces y sombras, continúa la recuperación económica con su consecuencia indeseada: el aumento de los precios de los alimentos y de algunos servicios gerenciados  por privados, que disparó los índices inflacionarios. Por Silvia Torres

A medida que avanza el operativo de vacunación en el país, con la velocidad que lo permite el acceso a las dosis, crítico en el mundo entero, y con algunas sombras por personas vacunadas por fuera del sistema estipulado, por la imposibilidad de acceder a los turnos debido al colapso de los sistemas implementados en algunos distritos, lo cierto es que el hecho abre una expectativa esperanzadora en la población, que no cayó presa de la prédica en contra del recurso preventivo para el COVID 19, que llevó adelante el macri-radicalismo cuando denunció por “envenenamiento de la población” al Gobierno nacional, por sus gestiones para la obtención de la Sputnik V.

Eso ya es pasado. Hoy agitan las irregularidades en el acceso a la vacuna por fuera del sistema estipulado, justamente quienes no se cansaron de violar toda norma institucional, legal, constitucional, operativa y política mientras ejercieron el gobierno, para favorecer exclusivamente a 3 mil tipos y, sobre todo, hicieron campañas y movilizaciones en contra de la cuarentena y del DISPO. ¡Hoy despotrican por  vacunados “vip”!

Se supone que esto quedará como una anécdota en la historia de la pandemia. Es por eso que es necesario destacar algunas otras cuestiones acuciantes que hacen a la vida de los ciudadanos, además de que las vacunas llegarán y estarán disponibles para todos, como es el paulatino pero incesante crecimiento de la actividad económica y que se registra que la caída durante 2020, año jaqueado por la pandemia, fue de -6,3 %, mucho menor que la prevista, conforme lo acaba de indicar la UIA.

Tan auspiciosa es la noticia que varios de los más importantes sectores industriales operaron entre 10 % y 20 % más que el promedio del 2019, gobernado por el desastre macri-radical ¡y sin pandemia! En enero pasado, según el consumo de energía, la industria tuvo una expansión de casi 8 % interanual, en tanto que las pymes tuvieron una recuperación de 0,3 %, frenando su caída sin fin, todo lo cual torna en muy auspiciosas las perspectivas para la recuperación del empleo, que se va concretando porque, según el SIPA, en noviembre de 2020 hubo en la industria manufacturera 8.400 puestos de trabajo más que en el mismo mes del año anterior y se creó empleo por sexto mes consecutivo, algo que no ocurría desde 2015, de la mano del crecimiento de la producción y de la obra pública.

La recuperación que se prevé desde el Gobierno implica una reconfiguración de los sectores, porque se apuesta a una nueva estructura económica, distinta de la “reconversión macri-radical”, mediante una nueva agenda productiva acompañada por políticas de estímulo centrada, por ejemplo, en la economía del conocimiento, no solo para tecnificar todos los rubros productivos, sino para competir en el exterior. Además, se acompaña con aumento de consumo con el Ahora 12, patentamiento de automotores nacionales, compra de electrodomésticos y otros.

En el caso particular de Misiones, es notable el crecimiento de la actividad vial, en tanto que se mantiene la forestal y maderera, se logró un importante financiamiento para agua potable y saneamiento por 1.277 millones de pesos, con obras vitales para varias localidades; el compromiso de ampliación de la fábrica Dass, de Eldorado, para incorporar la producción de otra marca de zapatillas, pero que ya aumentó su producción y comprometió la incorporación de nuevos 60 operarios, sumado al esfuerzo provincial por desarrollar las industrias del conocimiento que, con la decisión nacional, es una expectativa sólida para crecer e impactar no solo a nivel provincial, sino también en el ámbito nacional e internacional.

Como siempre, Argentina despega rápidamente con políticas heterodoxas, centradas en el desarrollo de su potencial industrial, científico, tecnológico, energético, etc. Ahora, la reactivación tiene límites: 1) la pandemia, de allí que la lucha por superarla se convierte en una prioridad; 2) lograr que los grupos concentrados no pretendan recuperarse en pocos meses, con desbocados aumentos de precios –una especie de bullying de los ricos sobre los pobres-, que desequilibran los objetivos de recuperar el poder adquisitivo. Que no se olviden que ellos fueron (¿y son?) fervorosos partidarios del gobierno que destruyó la Argentina en cuatro años y que, también, pesa sobre ellos la desconfianza popular de que van a boicotear las políticas oficiales, de tal manera de impedir que el Gobierno recupere el mayor poder político, que le permita avanzar hacia sus objetivos de justicia social, de reconstrucción institucional y de empoderar, una vez más, al pueblo.