Foz do Iguaçu registró este jueves diez muertes por coronavirus -el número más alto para un sólo día- y 317 nuevos contagios, lo que elevó el acumulado a 27.431 casos.

Foz acumula 429 fallecidos con los diez de este viernes. En esa línea, los sanitaristas de la ciudad brasileña pidieron al presidente Jair Bolsonaro que vuelva a restringir el paso por la frontera con Ciudad del Este.

“Estamos viviendo una segunda ola mucho peor que la primera. Estamos viviendo una situación de de guerra”, dijo el neumologista Carlos Pallarolas, del Hospital Regional.  

Autoridades de la décima región sanitaria, el gobernador de Paraná, el alcalde de Foz, médicos y representantes de Itaipú Binacional pidieron al Gobierno Federal que intensifique las restricciones en la región de frontera con Paraguay.   

El gobernador del Alto Paraná paraguayo Roberto González Vaesken admitió que todas las camas de terapia intensiva están siendo usadas por pacientes con Covid:

“Por primera vez tenemos 80 camas covid-19 completamente ocupadas y personas aguardando internación. Nuestro sistema entró en colapso ”, dijo el gobernador del Alto Paraná paraguayo.  

El mismo colapso de Paraná, se vive en Santa Catarina y Rio Grande do Sul. Éste último estado, fronterizo con Misiones y Corrientes y con Uruguay, detectó al menos 21 casos de la cepa amazónica de coronavirus y se encuentra en colapso hospitalario, con una fila de espera en la cual los médicos de terapia intensiva deben elegir entre los pacientes que pueden tener acceso, reconocieron hoy las autoridades.

Con esta situación, Río Grande do Sul se suma a la situación de colapso que se vive con la segunda ola de coronavirus en varias regiones de Brasil y en los otros dos estados fronterizos con la Argentina, Santa Catarina y Paraná, que se encuentran en cuarentena severa para intentar reducir los contagios.

Tenemos más gente necesitando atención que capacidad instalada. Los médicos eligen a quién atender por la gravedad“, dijo el director del Departamento de Regulación Médica de Rio Grande do Sul, Eduardo Elsade, al canal local RBS TV.

Porto Alegre, la capital del estado, tiene todas las camas de terapia intensiva ocupadas y lista de espera de pacientes de Covid-19, y la situación es más crítica porque esta segunda ola producto de aglomeraciones en las fiestas de fin de año, vacaciones de enero y carnaval tiene como característica un mayor tiempo de internación en los casos más graves.

“Hasta que consigamos controlar la situación, vamos a derivar a pacientes a enfermerías, unidades de primeros auxilios, camas de emergencia. Todo el tiempo estamos haciendo esto para encontrar lugares”, afirmó el funcionario.

El gobernador de Rio Grande do Sul, Eduardo Leite, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), decretó la semana pasada ‘bandera negra‘ en el estado, la peor situación de cuarentena, aunque sin llegar al bloqueo total de actividades.

En Canela, ciudad turística de la región llamada sierra “gaúcha”, falleció una niña de 11 años a causa de la Covid-19, mientras que en la vecina Gramado, famosa por su festival de cine, el sistema ha colapsado.

La red pública está ampliando su capacidad de camas pero es un proceso que va más lento que el avance de los contagios, explicó el funcionario.

En Porto Alegre, 21 casos de la variante P1 amazónica, más contagiosa, fueron detectados, siendo el estado más lejano de la región norte de Brasil.